Mauricio Macri: “Pensar” para gobernar

Dado que Cambiemos no cuenta con mayorías propias, su principal desafío es construir un apoyo parlamentario razonablemente estable al menos durante esta primera etapa de su gestión

Ayer, el presidente argentino concurrió al Congreso a explicar las líneas de la gestión que ya viene desarrollando desde diciembre del año pasado. Dado que Cambiemos no cuenta con mayorías propias, su principal desafío es construir un apoyo parlamentario razonablemente estable al menos durante esta primera etapa de su gestión (antes de la próxima renovación del parlamento en octubre de 2017). No es fácil saber si logrará obtener, como pretende, apoyo para sus numerosas iniciativas. Es evidente que no le resultará sencillo (son demasiados los que, aunque disimulan, apuestan a su fracaso). Sin embargo se muestra muy confiado. Es evidente que su gobierno, en las principales áreas, tiene un rumbo claro. Macri, en los temas más desafiantes, sabe hacia dónde va. A nadie debería llamarle la atención. Invirtió más de una década de trabajo en definir y refinar sus propuestas de políticas. El trabajo de la fundación Pensar entre 2005 y 2015, en este sentido, fue fundamental1. Pero vayamos por partes.

La excelente relación de Macri con las “usinas de ideas” se remonta a la crisis de 2001 cuando grandes empresarios deciden desembarcar en la política argentina. Francisco de Narváez y Mauricio Macri, en ese contexto, fundan Creer y Crecer. Poco después la alianza entre ambos se resquebrajó por diferencias en el plano de las estrategias políticas. Narváez abandonó Creer y Crecer para fundar Unidos del Sud. La mayor parte de los equipos técnicos prefirieron quedarse con Macri que presidía la organización. También se acercaron a colaborar expertos de otras instituciones como Cippec. Creer y Crecer estrechó asimismo lazos con grupo Sophia, el think tank liderado por Horacio Rodríguez Larreta. El objetivo central era obtener el gobierno de la ciudad de Buenos Aires. La fundación debía privilegiar este proyecto.

El derrumbe de la “convertibilidad” debilitó severamente el prestigio del liberalismo económico. Tomando nota de este dato, un conjunto de personalidades de distintas procedencias (radicales, peronistas, miembros de Recrear y de Compromiso para el Cambio, académicos, empresarios, etcétera) comenzaron a reunirse para debatir ideas respecto a cómo reconfigurar en Argentina el “espacio centro-democrático”. Algunos de los participantes en estas reuniones fundacionales eran también miembros de “Creer y Crecer”. Fue así que, en 2005, se forjó la fundación Pensar. Tuvo, desde el principio, un perfil más político que Creer y Crecer. La experiencia de los años anteriores había demostrado que el apoyo de expertos no era suficiente para aumentar la incidencia en la política. Desde el punto de vista organizacional, los fundadores se inspiraron muy especialmente en el modelo de la “usina de ideas” del Partido Popular (PP) español: la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES) creada en 1989.

A diferencia de FAES, que se gestó dentro del PP, Pensar nació sin partido. Mejor dicho: nació buscando un partido, queriendo ser funcional a un proyecto político compatible con sus valores y su visión del mundo. Muy rápidamente la vida demostraría que ese proyecto político sería el encabezado por Macri que, en 2007, obtuvo su primera gran victoria política: fue electo gobernador de la Ciudad de Buenos Aires. La fundación miró hacia Macri. Pero Macri, que había puesto mucha energía en el trabajo de Creer y Crecer, también miró hacia la fundación. Si para gobernar la ciudad Macri apeló a los expertos de las fundaciones que ya venían trabajando como Creer y Crecer y grupo Sophia, para avanzar hacia el gobierno nacional se apoyó cada vez más en Pensar.

En ese sentido, la campaña hacia la elección presidencial de 2011 marcó un punto de inflexión: el “maridaje” entre Pensar y el PRO se completó. Luego de viajar a Inglaterra y conocer la experiencia de la fundación Policy Exchange, Macri decide transformar Pensar en una fundación anexa al PRO. Fue así como, a pesar de la resistencia de algunos de sus integrantes, Pensar pasó a ser oficialmente la “usina de ideas del PRO” como dice su página Web2. Durante el período 2011-2015 la fundación tuvo un trabajo muy intenso preparando planes de gobierno, asesorando legisladores y formando militantes. Dejó de ser una organización bonaerense para convertirse en una “Red Federal” de instituciones con 15 sedes provinciales. A fines de 2015 Pensar tenía 7 funcionarios administrativos, 30 investigadores contratados y movilizaba unos 300 voluntarios en 120 proyectos.

Los principales referentes de Pensar están acompañando a Macri en el gobierno. Menciono a continuación simplemente los ejemplos más notorios: Jorge Triaca, primer director ejecutivo, es ministro de Trabajo, Empleo y Seguridad Social; Francisco Cabrera, presidente de Pensar, es ministro de Producción; Miguel Braun, su director ejecutivo, es secretario de Comercio; Andrés Boeninger, coordinador de la Red Federal, es secretario de Desarrollo Regional. Hay otros, muchos otros. Macri pisa fuerte en el gobierno porque se preparó con mucha seriedad. Las orientaciones de sus políticas son, por definición, discutibles. Es más difícil discutir que se está tomando en serio su nuevo trabajo.

1 Debo todo lo que he podido aprender sobre Mauricio Macri y la fundación Pensar a la excelente tesis de Maestría de Leandro Echt Universidad Nacional San Martín - Georgetown University (2016). Quiero dejar constancia de mi agradecimiento al autor

2 Ver http://fundacionpensar.org/

Doctor en Ciencia Política, docente e investigador en el Instituto de Ciencia Política, Facultad de Ciencias Sociales, Udelar adolfogarce@gmail.com


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