Mayor infestación por la garrapata, que genera pérdidas por más de US$ 50 millones

Las condiciones climáticas han sido propicias para una mayor presencia del parásito
La ganadería de 11 departamentos enfrenta el problema de una más alta infestación por garrapata, que resulta más severa en el grado de parasitación de los animales vacunos, como consecuencia de las condiciones climáticas propicias de los últimos meses, lo que provoca al sector pérdidas por más de US$ 50 millones anuales.

Esta situación fue destacada a El Observador Agropecuario por el delegado de Cooperativas Agrarias Federadas (CAF) ante la Comisión Nacional Honoraria de Sanidad Animal (Conahsa), Roque Almeida. Explicó que si bien no se presenta ahora con la intensidad de los meses anteriores, la enfermedad parasitaria persiste aún cuando han comenzado los fríos, e incluso con días que registran heladas. El parásito se sigue observando y por lo tanto se prevé que este será un año complicado, por los menos en los campos del norte, donde el problema ha sido siempre mayor que en otras zonas del país.

El sector cuenta con un batería de medidas y estrategias, y específicos veterinarios aprobados por el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), que funcionan en forma adecuada, explicó Almeida, más allá que fuera prohibido el uso de etión por el problema que ocurrió con las carnes uruguayas detectadas con trazas de ese garrapaticida en EEUU.

Son notorios los problemas de resistencias a específicos veterinarios

Resistencia a específicos

Por otra parte, son notorios los problemas de resistencias a específicos veterinarios. En muestras enviadas desde los diferentes departamentos a la Dirección de Laboratorios Veterinarios (Dilave), donde de un total de 69 materiales enviados 95% dio resistencia a algunos de los específicos, y un 30% presentó resistencias a diferentes específicos veterinarios.

“Esto significó haber encontrado uno de los primeros problemas planteados en esta campaña”, explicó Almeida. A pesar de esta situación desfavorable, el veterinario recordó que se cuenta con la estrategia de hacer los tratamientos generacionales de garrapata, que ha sido muy efectivo usando diferentes grupos de específicos de acuerdo a las generaciones de garrapata que se presentan.

Se empieza con un específico de agosto a noviembre, se cambia por otro de noviembre a febrero del año siguiente y otro específico de febrero a abril-mayo para lograr una acción más efectiva en el control de la enfermedad.

Buena respuesta del MGAP

En el caso del etión, Almeida destacó la buena respuesta del MGAP en prohibir su aplicación en la ganadería uruguaya y de seguir trabajando desde otros puntos de vista, sobre todo con los productores, insistiendo con un trabajo profesional en el combate contra la garrapata para tomar las medidas más adecuadas de acuerdo a la situación de los campos y de los ganados. Y de esa manera alcanzar los mejores resultados.

El profesional entendió que la campaña contra la garrapata se está encaminando y aseguró que los productores están siendo más conscientes del tema por las consultas que hacen respecto a qué producto usar para combatir el parásito, interiorizándose sobre su manejo y los tiempos de espera, por ejemplo para enviar los animales a frigoríficos luego de aplicar los específicos.

En opinión de Almeida, ya se nota un cambio a nivel “del colectivos de los productores, que lo ve positivo”, y entendió que esta “movida de conciencia sanitaria” hay que afianzarla y difundirla por todos los medios de comunicación, del MGAP, de los profesionales y gremiales de productores”.
Almeida consideró que de esta manera se puede alcanzar un cambio y ser realmente un país productor de alimentos y de primera calidad, siendo profesional en la producción de alimentos.

La mayor ofensiva del parásito en últimos 25 años


El veterinario Guillermo de Nava calificó la incidencia de la garrapata como “bastante dramática”, al ser consultado por El Observador Agropecuario. Agregó que nunca había visto en sus 25 años de profesión una infestación tan grande en los ganados.

Explicó que incluso apareció en lugares donde nunca antes se habían registrado casos de garrapata, en establecimientos que habían estado libres durante más de dos décadas. Cuando esto ocurre viene acompañado por picos de resistencia a los específicos, con todo lo que significa como factor que aumenta los costos de tratamientos sanitarios de los animales. De Nava resaltó también la incidencia de la garrapata como vehículo hacia otras enfermedades, como la conocida tristeza bovina o la piroplasmosis, que puede provocar muertes en los vacunos, lo que agrava más las consecuencias de las infestaciones por garrapata.

“Es una enfermedad donde existe la mayor disparidad de criterios entre productores; para unos es simplemente convivir con la garrapata y, para otros, es algo verdaderamento dramático, pero hay reglamentaciones que se deben cumplir”, sostuvo De Nava.

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