Mejorar los hábitos desde el Mindful Eating

Una nueva forma de hacer elecciones más conscientes e intuitivas, para mejorar la alimentación, el cuidado del cuerpo y de la mente
Se define Alimentación Consciente (o Mindful Eating) como el acto de atender plenamente el acto de comer. Desde la compra hasta el consumo de los alimentos. Es poner atención en cómo se come, qué emociones despierta el acto de comer y qué sentimientos y necesidades se esconden tras ciertas conductas alimentarias. Esto permite tomar total conciencia de conductas y hábitos que pueden ser perjudiciales y, de ese modo, intentar mejorarlos.


La aceptación: es el primer paso para el cambio y a superación. Reconocer que se tiene un problema, que se está estresado, cansado, que no se come bien, que se está bajo de energía, etc.

Encontrar las causas: es identificar las razones que causan ese sufrimiento o malestar para comprender las bases del problema y enfrentarlo. Se trata de detectar los hábitos que pueden estar perjudicando: comer demasiado azúcar, no dormir bien, no organizar bien la compra, comer pocas frutas y verduras, no practicar ejercicio, ver demasiada televisión, comer de forma mecánica, etc.

Creer que se puede cambiar: implica tomar consciencia de que la mejora es posible, que se pueden mejorar los hábitos alimentarios porque el poder de cambiar los patrones de conducta está en las manos de cada uno.

La alimentación consciente y sus ventajas: La práctica de la Alimentación Consciente permite escuchar todas las voces internas que suelen dar lugar al estatismo y al no hacer nada para intentar cambiar las cosas, de forma compasiva, sin juicio y con mente de principiante. De este modo, se estará mejor capacitado para rectificarse la siguiente vez que se haya actuado de forma poco saludable. "Lo he hecho mal, pero mañana intentaré hacerlo mejor".

Permite generar consciencia de que cada individuo tiene capacidad de decidir, que, si un día ha fallado y ha comido, bebido o fumado más de la cuenta, luego continuará con su camino de autocuidado, desde la flexibilidad, la responsabilidad y la compasión, y no desde el castigo o la obligación. Y esa es la gran diferencia.

Pero además esta práctica permite identificar qué necesidades subyacentes hay detrás de cada conducta: necesidad de amor, de cariño, de ser vistos, de ser oídos. Al poner consciencia a eso, y tratar, desde la compasión y amor hacia uno mismo, de satisfacer las propias necesidades, se estará mejor preparado para hacer elecciones más saludables.

En definitiva, al incorporar la Alimentación Consciente en el día a día se aprende a escuchar qué es lo que se necesita en cada momento, tanto a nivel nutricional como emocional y decidir conscientemente cómo satisfacer esas necesidades.


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Fuente: Salud Terapia