Mejorar los taxis es su única opción

El auge de opciones para el transporte de pasajeros acentuará el debilitamiento del uso de taxímetros

El auge de opciones para el transporte de pasajeros en automóviles acentuará el gradual debilitamiento del uso de taxímetros a menos que este servicio se apresure a adecuarse a la conveniencia de los usuarios. A tal extremo llegan las múltiples objeciones a los taxis que el intendente de Montevideo, Daniel Martínez, anunció el envío a la Junta Departamental de un decreto para imponer "condiciones dignas" en esos vehículos. Sostuvo que "la respuesta de los taxis es mala en tiempo y forma, a veces hay taxistas que están a los gritos peleándose con la gente, insultando. A veces la presencia física te da miedo meterte en un taxi. El tema de la mugre, ni que hablar". A estas precisiones se agrega la cuestionada mampara, que impide un mínimo de comodidad en el asiento trasero de vehículos pequeños y que ha generado tantos accidentes a pasajeros. El intendente reconoció que el desparejo servicio de taxis es "el punto débil por el cual Uber se metió".

En vez de su airada reacción a las declaraciones de Martínez, los responsables de los taxis deben concentrarse en el mejoramiento de sus prestaciones en todos los aspectos, si quieren contrarrestar su progresiva erosión ante el avance incontenible de Uber, EasyGo y próximamente Cabify. Estas empresas, que funcionan utilizando modernas aplicaciones tecnológicas, ofrecen un servicio notoriamente superior y a un costo igual y a veces inferior al de los taxis, con llamadas por celulares y pago con tarjetas. EasyGo, una extensión de EasyTaxi, ha puesto en marcha la alternativa de pedir un taxi o un auto particular, habitualmente más confortable. Esta empresa está legalmente registrada en Uruguay y paga sus impuestos.

Es diferente la situación de Uber, que opera sin cumplir las normas vigentes en el país. El Poder Ejecutivo ha enviado al Parlamento un proyecto de regulación que no contempla adecuadamente el funcionamiento de estas empresas y que ha merecido críticas fundadas hasta dentro del Frente Amplio. Uber opera desde hace muchos años en decenas de países pese a los infructuosos intentos oficiales de impedírselo. En Uruguay lo que se necesita no es una legislación imperfecta sino que las intendencias de Montevideo y de otros departamentos, especialmente Canelones y Maldonado, inicien con Uber y Cabify una negociación para la regularización de sus servicios, curso que incomprensiblemente no termina de concretarse. Uber afirma estar dispuesto a hacerlo pero argumenta no haber tenido eco en la intendencia capitalina.

Oscar Dourado, de la patronal de taxímetros, dijo a El Observador que las nuevas aplicaciones tecnológicas son una "ilegalidad instalada en Uruguay", en lo cual le asiste razón por ahora en el caso de Uber pero no en el de EasyGo. Agregó que su gremio espera por las acciones del gobierno. Pero a las acciones que corresponden no al gobierno sino a las intendencias, negociando acuerdos con las nuevas aplicaciones, es ineludible agregar el mejoramiento del declinante servicio de taxímetros. Se informó que la recaudación de los taxis ha caído ya un 40% y que muchos de sus conductores están buscando trabajo en otros campos. Esto se agudizará inevitablemente a menos que la patronal del gremio y su sindicato no se limiten a quejarse por el surgimiento de empresas competidoras y a pedir ayuda a las autoridades. Para evitar su declinación, no tienen otro camino que perfeccionar su servicio.


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