Menores infractores sufren "una reclusión trágica"

"Lo único que uno puede sentir cuando ve a los jóvenes en la situación en la que están, es dolor", dijo la directora del INISA

Trágica y dramática. Así definió la presidenta del Instituto Nacional de Inclusión Social Adolescente (Inisa), Gabriela Fulco, la realidad de los menores infractores privados de libertad que debido a las serias carencias del sistema y el abuso del personal son, a su entender, "generaciones perdidas".

"Quizás no reincidan por el efecto intimidatorio de esta situación de reclusión trágica, dramática; o quizás lo hagan y los encontraremos –como sucedió con la franja más importante– en el Instituto Nacional de Rehabilitación a lo largo de los años, donde una gran mayoría tienen antecedentes y registro de pasaje por institutos de la minoridad", dijo Fulco el martes al comparecer ante la Comisión de Presupuesto Integrada con Hacienda del Senado para tratar los aspectos de la Rendición de Cuentas vinculados al Inisa, organismo descentralizado creado el año pasado y que gestiona los servicios de privación de libertad de menores.

Fulco, cuya gestión comenzó el 20 de mayo de 2015, dijo que existe una realidad de "violencia institucional estructural" generada durante años y que los jóvenes que actualmente alebrga el sistema están una "situación crítica". Y por eso no hay "nada" que permita "sacar adelante a la institución, más allá de un plan (...)", indicó, según consta en la versión taquigráfica de la reunión.

El Inisa (que sustituyó al Sistema de Responsabilidad Penal Adolescente, que formaba parte de la estructura INAU) tiene 486 internos y 232 menores con medidas no privativas de libertad. La idea es "invertir" esa relación porque la reclusión debe ser el último recurso, dijo el vicepresidente del organismo, Eduardo Katz.

El Inisa pide un incremento de su presupuesto en el rubro salarios de 15,23% (unos $ 17,8 millones) para poder contratar 273 nuevos funcionarios.

Provocaciones

"Las condiciones de internación en todos los niveles resultaron paupérrimas. Lo único que uno puede sentir cuando entra a esta institución y ve a los jóvenes en la situación en la que están, es dolor", afirmó la jerarca, y señaló que en ninguno de los 18 centros que gestiona el Inisa se cumple con los "estándares internacionales" sobre reclusión de menores que firmó Uruguay.

Y dijo que se han registrado casos de internos que intentaron suicidarse. "No es nada agradable descolgar un chico para salvarle la vida", expresó la presidenta del Inisa y advirtió que esas "autoagresiones son una alerta de que algo pasa en el sistema".

Gabriela Fulco
Gabriela Fulco, presidenta del Inisa.<br>
Gabriela Fulco, presidenta del Inisa.

Fulco describió las carencias en los centros de internación, y dijo que en el sector de jóvenes de 13 a 15 años ni siquiera cuentan con una almohada para dormir cómodos. A eso se suman episodios de malos tratos indebidos de los funcionarios de algunos centros, donde se detectaron prácticas tales como dejar las celdas sin agua, servir el desayno frío a los internos o amenazarlos con suspender la visita, hechos que Fulco valoró como "provocaciones".

La presidenta del Inisa –que tiene hace meses un marcado enfrentamiento con el sindicato de funcionarios– dijo que la institución ha "barrido" con turnos "completos" de trabajadores que no cumplían debidamente con su tarea y por lo que están en curso varios sumarios y traslados de personas que "no pueden tener contacto con jóvenes".

"¡No pueden hacer nada!"

El sistema tiene "problemas edilicios estructurales que hacen que al día de hoy no sirvan para programas de rehabilitación e inclusión de adolescentes", reconoció Fulco ante los senadores.

Eso disparó un debate político sobre las fallas detectadas en las obras realizadas en la anterior gestión del Sistema de Responsabilidad Penal Adolescente (Sirpa, hoy Inisa), que encabezó en el gobierno pasado Rúben Villaverde y que implicaron una inversión de US$ 20 millones. Sin embargo, esos centros no reúen las condiciones de seguridad.

La oposición –que destacó la sinceridad de la exposición de Fulco– reclamó al Inisa a través de los senadores nacionalistas Verónica Alonso y Luis Alberto Heber una explicación sobre las obras. El socialista Yerú Pardiñas objetó la oportunidad de debatir ese punto sin tener a la vista una auditoría. "¡No se quiere que se responda!", se quejó Heber.

El debate se crispó y antes de un cuarto intermedio, la senadora astorista Daniela Payssé respondió a Fulco que rato antes había invitado a los legisladores a visitar los centros de internación. "No me necesitan invitar porque como legisladora tengo derecho a ir cuando se me cante, cuando quiera o cuando coordine", le espetó.

Payssé también objetó la exposición sobre las carencias y las dificultades del sistema que realizó Fulco. "¡Parece que no pueden hacer absolutamente nada, nada, nada! Y entonces, me pregunto qué han pensado esas cabezas que pusimos al frente de esta institución al levantar nuestras manos para votar la venia solicitada", cuestionó la senadora.

"Me preocupa muchísimo la insistencia o el planteo de que se violan sistemáticamente los derechos humanos y que los integrantes de la dirección de la institución lo digan hasta con una pacífica resignación", agregó, molesta, la senadora astorista.

Como Payssé reclamó que el Inisa informe los avances que logró en un año de gestión de Fulco, ante lo que luego la jerarca volvió a tomar la palabra y destacó el programa de atención psicoterapéutica para los internos y la implementación de programas de actividades deportivas.


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