Messi con la camiseta del seleccionado de España

Primero bronca, luego Chile campeón y por último esa decisión del crack argentino, que llegó así, de la nada, sin trama

Es lo que tiene ver mucho fútbol. Primero bronca, luego Chile campeón y por último la decisión de Messi, esa imagen que llegó así, de la nada, casi sin trama. Tras el triunfo de Chile en la copa América, los periodísticos y las redes sociales por millones responsabilizaban a Messi por la derrota. Lo insultan, le dicen pecho frío, le recuerdan que con la selección mayor no ganó nada y que en los partidos difíciles desaparece.

Al tipo le pegan, sigue, se cae, le pegan de nuevo y aunque se vuelve a caer no se queja, no hace pantomimas como el resto, pero le dicen pecho frío. Él sabe que es mejor que los 21 futbolistas que lo rodean y ellos saben que él es el mejor; termina el partido, no puedo recordar qué partido ni en qué circunstancias, pero termina el partido y para el crack es un suplicio.

Quizás estaba influenciado por una reciente columna en la que el periodista argentino Ezequiel Fernández Moores, en La Nación, dice que “si Messi asistiera a Messi no habría competencia posible”. Pero Messi hay uno solo. Tanta soledad, y le pegan en el piso.

Entonces, supongo que porque mi inconsciente sabe que cuando necesitó mil dólares mensuales en una droga que mejorara su deficitario crecimiento, la mano la encontró en Barcelona, o vaya a saber por qué, ya que uno no sabe por qué pone ahí las cosas en los sueños, lo veo a Messi salir con la 10 del seleccionado de España. Messi vivió 13 años en Argentina y 15 en Barcelona y desde 2005 cuenta con nacionalidad española, o sea que el sueño no era un delirio. Messi en el seleccionado español. Iba a asistir a otro drama nacional de tamaño argentino pero me desperté. Es lo que tiene ver mucho fútbol. Primero bronca, luego Chile campeón y por último esa decisión de Messi, que llegó así, de la nada, casi sin trama.

 

 


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