Microfinanzas desafiadas por el menor dinamismo económico

Algunas empresas se vuelcan al segmento de crédito al consumo con emisión de tarjetas
El estancamiento de la actividad económica y la ley de inclusión financiera plantean desafíos y ventanas de oportunidad para las empresas que en Uruguay se dedican al negocio de las microfinanzas. Algunas firmas mantienen su foco tradicional de prestar financiamiento a microempresarios que tienen barreras para acceder al sistema bancario tradicional, mientras que otras aprovechan el boom de los plásticos (tarjetas) para otorgar créditos al consumo. En este último grupo se encuentra la firma Microfin.

En diálogo con El Observador su gerente general, Antonio Martínez, dijo que su empresa está "aprovechando" la ley de inclusión financiera para ofrecer "nuevas alternativas" de financiamiento a sus clientes.

Desde principios de año, esta empresa comenzó a ofrecer tarjetas de crédito con el sello MasterCard. Entre enero y julio, Microfin logró emitir más de 11 mil plásticos, comentó el ejecutivo. "Estamos viendo que la forma tradicional de crédito en efectivo está migrando al uso de instrumentos de dinero electrónico", explicó. Según Martínez, pese a este cambio a la hora de otorgar financiamiento, la empresa mantiene su foco en los microempresarios y asalariados.

Explicó que si bien la penetración de tarjetas de crédito es alta, "está concentrada" en los segmentos de ingresos altos, por tanto se considera en los que nichos de menores ingresos y el interior aún queda margen para la emisión de sus plásticos que cuentan con unos 15 mil comercios adheridos en todo el país. Microfin tiene habilitado un mecanismo de trámite web para sus créditos y luego autoriza los pagos en la red de cobranzas Abitab que opera como su corresponsal financiero.

Mercado más chato

República Microfinanzas, el brazo del Banco República destinado al microcrédito, no ha cambiado sustancialmente la génesis de su negocio pese al avance de la inclusión financiera. Su gerente general, Luis Murias, dijo a El Observador que se mantiene la política de apostar a "microfinanzas ortodoxas" que implica la recorrida de barrios y ciudades del interior del país en procura de un aumento de la actividad para los pequeños empresarios y artesanos. De todas formas, dejó la "puerta abierta" para analizar con el BROU si en algún momento no sería conveniente incursionar con la emisión de plásticos.

"El 2016 viene siendo un año de un crecimiento bajo, que no escapa al contexto de la economía en general", advirtió Murias. Agregó que el volumen de crédito crece a una tasa del 5%, cuando hasta hace poco tiempo se registraban expansiones superiores al dígito.

Pese a este contexto desafiante, Murias consideró que se debe buscar por todos los medios preservar el nivel de actividad de los microempresarios porque son relevante para el empleo. De hecho, República Microfinanzas ha estado brindando asistencia crediticia a productores de la granja y también a tamberos de pequeña escala que se han visto afectados por inclemencias del clima.

Actualmente, esta institución maneja una cartera de crédito de $ 800 millones (unos US$ 27 millones), y tiene una morosidad a 60 días del 4,6%. Murias dijo que por ahora no se aprecia un rezago en los pagos de las obligaciones crediticias de sus clientes.

Por su parte, el gerente general de Microfin dijo que se percibe un "cambio" en los hábitos de crédito al consumo de los uruguayo. En ese sentido, se aprecia un "notorio enlentecimiento" en el financiamiento destinado a la adquisición de electrodomésticos (heladeras, televisores, aires acondicionados).

"Ahora se nota la necesidad de créditos para cosas más básicas como alimentación, combustibles y vestimenta. Es un claro indicador que el boom del consumo parece quedar atrás", dijo Martínez. La morosidad de Microfin ronda el 15%, un guarismo "normal" para el tipo de negocio que brinda hoy esta empresa. Añadió que se aprecia que varias microempresas están "estirando" el pago de sus proveedores a plazos de 60 a 120 días.

"Hoy hay una percepción del riesgo un poco más elevada. Con un enlentecimiento de la cadena de pagos y las ventas en general, uno se vuelve más conservador", reconoció Martínez.
En su momento, Microfin analizó la posibilidad de captar ahorro, ingresando como banca minorista, alternativa que aún sigue a estudio. La empresa maneja activos por unos US$ 10 millones y prevé cerrar su ejercicio el 30 de setiembre con unos US$ 13 millones.

El escollo por los topes en las tasas
Los topes en las tasas de interés que las empresas de microfinanzas pueden cobran a sus clientes sigue siendo un "obstáculo" para alentar el crecimiento de este nicho de actividad, alertó una fuente ACAC a El Observador. Eso lleva a que se ha complicado reducir los costos operativos de un crédito para un microempresario. "Eso está desalentando que se incorporen nuevos actores al sistema", alertaron. Para el informante, la responsabilidad de esa coyuntura no solo debería recaer sobre el Banco Central, sino sobre el Poder Legislativo que fue el encargado de aprobar una ley para controlar los máximos de las tasas de interés. Para Murias, de República Microfinanzas, sería importante que se avanzara en la "transparencia" a la hora de calcular esos topes. El ejecutivo reconoció una mejora en los máximos que pueden cobrar las instituciones de microfinanzas (hoy del orden 34% para menos de 12 meses), respecto al techo de 18% que había en 2010. De todas formas, reconoció que los niveles actuales aún no son suficientes para que el sector pueda tener un equilibrio entre riesgo, fondeo y rentabilidad. Además, esos máximos están "muy por debajo" del interés para el financiamiento del consumo que tiene tasas de 70%.

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