Miranda está comprobando que el Frente es difícil de conducir

Tuvo que rebajar varias de sus pretensiones y todavía no pudo armar su equipo
Pese a que trató de abrir la cancha para tratar de obtener la mayor cantidad de respaldos internos posibles, el presidente electo del Frente Amplio, Javier Miranda, ha comprobado que la coalición de izquierda no es una fuerza sencilla de conducir y que es necesario andarse con mucho tacto antes de adoptar determinadas decisiones.

Por su trayectoria, dedicada básicamente a la reivindicación de los derechos humanos, Miranda no es un experto en las costumbres del FA y en los últimos días ha visto como, incluso los aliados que lo apoyaron en las internas de la coalición, terminaron echando por tierra algunas de sus pretensiones.

Por lo pronto, esos tropezones lo obligaron a solicitar la postergación de su asunción como nuevo presidente del FA –que iba a concretarse ayer sábado- para, en los próximos 15 días, poder armar el andamiaje que quiere construir en torno a su gestión.

Ese pedido de postergación ni siquiera era del agrado del Frente Líber Seregni (FLS) y del Partido Socialista (PS) –quienes lo respaldaron en las elecciones del 24 de julio pasado- pero el viernes 2 la Mesa Política le concedió ese plazo.

"Quiero que la presidencia del Frente Amplio tenga una conducción firme. No despótica, pero sí firme. Y para eso es necesario tener una institucionalidad política fuerte. Antes de asumir necesito nombrar a las cuatro vicepresidentas y al secretario político", explicó Miranda a El Observador.

Pero fuentes del FLS y del MPP, los sectores mayoritarios del Frente Amplio, dijeron a El Observador que es evidente que la estrategia de Miranda en sus días de presidente electo no ha sido efectiva. Es así que el futuro presidente le ofreció el cargo de secretario político –el que será su mano derecha- al senador Marcos Carámbula (lista 1001) pero este rechazó el ofrecimiento.

Según informó Búsqueda, Miranda piensa ahora para ese cargo en Gonzalo Reboledo, el director del IMPO que lo acompañó estrechamente durante la campaña electoral. Esa decisión le aseguraría tener a su lado a un hombre de su confianza pero perdería la oportunidad de nombrar a alguien de mayor peso político para negociar en la imbricada interna frenteamplista.

A Miranda también se le pinchó su pretensión de cubrir las cuatro vicepresidencias del FA con mujeres. Solamente el MPP aceptó la invitación enviada a la dirigente Sandra Lazo. El FLS no aceptó que Estefanía Schiavone ocupe uno de esos cargos y ofreció a cambio el nombre del diputado José Carlos Mahía. Asimismo, Hyara Rodríguez rechazó el ofrecimiento y el PS propuso en su lugar a Blanca Elgart.

El PCU propone a Daniel Marsiglia. En tanto, las bases de Montevideo están molestas con Miranda porque aún no les concedió una reunión que le habían solicitado. Por otra parte, Miranda debe cubrir los cargos de las diferentes secretarías (Comunicaciones, Asuntos Internacionales, Finanzas, etc).

Miranda había dicho a El Observador que se siente capaz de lidiar con sectores como el MPP y el PCU que controlan buena parte de aparato frenteamplista. "Ahí sí, contesto casi a lo Les Luthiers: no me asusta el acertijo. No porque me crea un fenómeno, sino porque me siento capaz de articular con todos los sectores.

Hay que tener cuidado de no caer en la vanidad pero toda mi vida pública me he metido en bailes complicados. Y sin embargo creo que tengo una visión pública de un tipo razonable, dialogador, solvente, no soy un chanta ni un oportunista", afirmó

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