Natalia Trenchi: "Con WhatsApp, el niño puede sentir que vive en Gran hermano y no está bueno"

La psiquiatra infantil llamó a los padres a hacer un uso responsable de esta aplicación
El uso de grupos de WhatsApp entre padres es una costumbre cada vez más extendida en los colegios, que ocasiona problemas en la comunicación con la institución educativa y puede perturbar el normal desarrollo de los niños.

Natalia Trenchi, psiquiatra infantil, llamó a los padres a hacer un uso responsable de esta aplicación y alertó sobre las frustraciones que puede generar en los pequeños. Además, recomendó a los colegios instalar canales claros de comunicación con los padres para evitar confusiones. A continuación un tramo de la conversación con El Observador.

¿Cómo observa el crecimiento del uso de grupos de WhatsApp de padres?
Es otro buen ejemplo de tecnología que cae en nuestras manos y tenemos que aprender a usar. Hace unos años, cuando apareció el microondas, poníamos cualquier cosa en el microondas. Tuvo que pasar un tiempo para aprender que hay cosas que se pueden poner y otras que no. Queda claro que con WhatsApp no estamos todavía sabiendo muy bien cómo usarlo. En realidad es una herramienta fantástica, fácil de usar, eficiente porque al instante te podés comunicar de una manera mágica con gente de todo el mundo, pero no es para usarla todo el tiempo indiscriminadamente.

¿Cómo puede afectar la educación de los hijos el uso abusivo por parte de los padres?
Los campamentos de los niños de edad escolar tienen muchas funciones. La más importante es la experiencia de alejarse de casa, de ganar independencia, autonomía, generar experiencia lejos de la mirada y el cuidado de los padres. Eso es lo más enriquecedor. Con WhatsApp y con la buena voluntad de todos –nadie hace esto por daño–, padres y maestros se han agarrado la costumbre de transmitir en tiempo real el campamento de los chicos. Entonces, cuando los niños vuelven y les quieren contar a los papás que encontraron un caracol el papá les dice: "¡Sí, ya vi la foto!". Esto es muy perturbador para el niño. Le saca la experiencia de poder transmitir verbalmente su experiencia, lo que él quiere transmitir, con la jerarquización que él le quiere dar y con el tinte afectivo que solo él le puede dar.Además le hace sentir que vive en Gran hermano, que los ojos de los padres le siguen por todos lados y que ven todo lo que él hace, aunque ellos no estén. No es una buena experiencia. Está bueno que los padres se acostumbren a estar sin los hijos, que se acostumbren a que están bajo el cuidado de otra persona. Y lo mismo para los niños.

Hay padres que piden los deberes por WhatsApp porque el niño no los copió.
La costumbre de sacarle todas las castañas del fuego a los hijos es muy debilitante. Los niños tienen que saber que lo que uno hace trae consecuencias.

¿Cómo puede afectar a los niños a futuro? ¿Pueden ser más inmaduros el día de mañana?
Esa puede ser una de las posibilidades. Otra de las probabilidades es que no logren diferenciar lo que es privado de lo que es público (algo que suele perderse en las redes sociales). Eso ya lo estamos viendo. Pero, por ahora, son hipótesis porque todavía no tenemos experiencia suficiente.

¿Cuál es el límite en los grupos de padres?
El límite lo tiene que poner cada uno. Antes de escribir algo, pensar si realmente es importante, confiable, y si vale la pena decirlo de la manera que lo voy a decir. Si no produce algo bueno, mejor no lo digo. De repente lo mejor es comentarlo con alguien más allegado. Un mensaje en WhatsApp es como si hiciéramos una montaña de volantes y los tiráramos a la atmósfera. Entonces, no podemos volantear cualquier cosa.

¿Y cuál debería ser el papel del colegio?
Yo pienso que la familia y la escuela tienen que trabajar mucho juntos. Tienen que generar una verdadera alianza de trabajo. Delimitar cuáles son los códigos y cómo nos vamos a comunicar. Es muy bueno que el colegio tenga canales de comunicación con las familias.

¿Qué canales, por ejemplo?
Que se pueda hablar con la maestra. Acordar con ella que se le pueda mandar mail o lo que sea. El colegio tiene que alertar y buscar que no sea necesario que los padres cotilleen innecesariamente y dar muy buen ejemplo de funcionamiento. Por ejemplo: nos vamos a ir de paseo, no vamos a entrar en contacto con los papás, salvo que tengamos una emergencia.

¿A qué edad es recomendable que los niños empiecen a tener celular?
Depende mucho de la situación de cada uno. Estaría bien que lo tuvieran cuando lo necesitaran, pero no por el hecho de poseer un celular de tal marca y de tal modelo, sino para tener una herramienta que necesito para tal cosa. Eso es otra cosa que a mí me preocupa mucho: hoy un celular lo menos que es, es teléfono. Y genera más bien algo así como el oculto objeto del deseo. Eso me parece que es peligroso, es una postura consumista muy preocupante. Además, los padres tienen que entender que, al darle un celular, le está dando acceso a internet, cámara de fotos y de videos.

PERFIL:

Natalia Trenchi
Psiquiatra Infantil
Psicoterapeuta

Además de la atención que presta en su clínica y en el hospital, Trenchi se ha dedicado a la promoción de la salud mental infantil en la comunidad. Ha escrito varios libros al respecto y es columnista en distintos medios de comunicación. Le teme al consumismo actual porque con él se suele poner el acento en lo que se tiene y no en lo que se es, en los valores, fortalezas y habilidades.

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