Negociemos acceso por ambiente

Columna de opinión publicada en El Observador Agropecuario

Por Lautaro Pérez Rocha (*), especial para El Observador

He aquí una idea para una propuesta de negociación internacional: acceso a mercados a cambio de compromiso ambiental. A ver quién me toma el guante.

Uruguay tiene un serio problema de acceso a mercados. Los aranceles y cuotas son el peor impuesto. En productos como la carne quedan millones de dólares en las arcas de los países desarrollados, particularmente Estados Unidos y Europa.

El productor, por su parte, recibe un precio menor y, lo que es peor, queda impedido de llegar a los consumidores más sofisticados que en definitiva son los dispuestos a pagar más por determinados atributos característicos de nuestra producción (natural, sostenible, verde, o lo que fuera).

El camino de negociaciones multilaterales no ha avanzado. Muchos países optaron por acuerdos bilaterales, realizando tratados de libre comercio. Uruguay, en cambio, los ha desestimado. Y somos insignificantes como para tener peso en la agenda multilateral. No obstante, a esto último, no debemos renunciar. ¿Acaso podemos plantear una idea uniendo dos temas que han estado trabados en las negociaciones internacionales?

El tema ambiental y el cambio climático es otro que ha tenido grandes dificultades de progreso en la agenda global. Después de años, la Convención de Cambio Climático acordó el año pasado en París mantener el aumento de la temperatura media mundial y limitarlo a 1,5 ºC con respecto a los niveles preindustriales. Es un avance, por lo pronto en términos de acuerdo entre los grandes países, pero limitado.

Uruguay tiene un serio problema de acceso a mercados. Los aranceles y cuotas son el peor impuesto

Uruguay tiene un problema de acceso y tanto las negociaciones comerciales multilaterales como también las del cambio climático y ambiente han mostrado un escabroso desarrollo. Entonces, la idea que planteo es qué pasa si unimos ambos: acceso a cambio de ambiente, si negociamos multilateralmente, a nivel Organización Mundial de Comercio (OMC), Unión Europea u otros agrupamientos, mejores condiciones de acceso a cambio del compromiso con el ambiente y el cambio climático. Negociación vinculante, una cosa a cambio de otra.

No es pedir plata, no es generar mecanismos complejos como lo fueron los bonos de carbono. Es simplemente una escalera de mejora en el acceso comercial a cambio del compromiso ambiental.

Este esquema puede tornarse en un círculo virtuoso. Se profundiza el acceso, más precio, más inversión... pero no cualquiera. Solo aquellas que ayuden a mejorar los indicadores ambientales.

Es una forma de atraer inversión selectiva y alineada a la estrategia. Lo mismo con las políticas macro. Si decidimos gravar más a los autos a combustible y menos a los eléctricos o abandonar las energías fósiles y promover las limpias, eso significaría compromiso ambiental y tendría una moneda de cambio: más acceso, y más comercio, y más inversión. Estoy convencido que el consumidor global, a quien el cambio climático ya no le es indiferente, es el principal grupo a favor de una iniciativa así. Es además una señal al mundo: somos chiquitos pero esto nos importa y proponemos. Y va de la mano con un posicionamiento estratégico del país.

¿Acaso un ámbito posible para trabajar y presentar esta idea sea el Congreso Mundial de la Carne 2016, a celebrarse en Punta del Este? Sí, lo veo como una oportunidad para Uruguay, acercar una idea provocadora sobre la mesa, liderar una propuesta y apostar, estribado en su sector más tradicional, a cambiar el mundo.

(*) lautaro@adinet.com.uy