Niños, insomnio y smartphones

La Academia Americana de Pediatría publicó los resultados de estudio que asocia dispositivos con mal sueño
Por Ariana Eunjung - The Washington Post

Hace algunos años, la discusión en los hogares entre padres e hijos giraba en torno a qué hora los niños debían apagar la televisión y acostarse a dormir. Hoy con la presencia de dispositivos individuales es mucho más difícil para los padres controlar la hora en que sus hijos finalmente se duermen o se quedan conectados con sus celulares o tabletas. Y esto, a la larga, genera consecuencias.

Un análisis sobre el insomnio, publicado el lunes en la revista Archives of Pediatrics & Adolescent Medicine de la Asociación Americana de Pediatría, analizó datos de más de 26 mil niños de todo el mundo. El estudio proporcionó, hasta el momento, la evidencia más fuerte de que existe un vínculo directo entre el uso de los dispositivos electrónicos a la hora de dormir y la falta de sueño y la somnolencia diurna excesiva.
Si bien la imagen de un niño caminando por los pasillos de una escuela tan dormido que parece un zombi es un poco exagerada, el problema no deja de ser serio.

Investigadores han establecido que el vínculo –muchas veces desmedido y poco controlado– de los niños con la tecnología y la enorme cantidad de actividades que ocupan sus agendas hoy, es la causa de una epidemia de trastornos de sueño en la infancia y la adolescencia. Esto está, a su vez, contribuyendo a todo tipo de problemas de salud como obesidad, depresión, ansiedad, hiperactividad, aumento del apetito, cambios de ánimo drásticos y una memoria degradada.

En los últimos años, los Centros de Control y Prevención de Enfermedades han estado presionando a los estados e instituciones privadas en todo el mundo para que las escuelas y secundarias cambien las horas de inicio de sus actividades y que en vez de comenzar tan temprano puedan hacerlo un poco más tarde. Esto persigue el objetivo de que los estudiantes puedan conseguir un mínimo de ocho horas de sueño. La propuesta ha sido motivo de controversia por todo tipo de razones financieras, logísticas y políticas.

La nueva investigación de la revista científica, dirigida por el científico Ben Carter, encontró que los niños y jóvenes de entre 6 y 19 años que tienen dispositivos móviles y los utilizan antes de irse a dormir son dos veces más propensos a dormir menos de nueve horas cada noche.

Los que guarden durante la noche sus aparatos en la misma habitación en la que duermen son 50% más propensos a tener problemas de sueño y 200% más propensos a experimentar sueño intenso durante el día.

En un apartado que acompaña la publicación del estudio Charles A. Czeisler, de la división de medicina del sueño en la Escuela de Medicina de Harvard, y Theresa L. Shanahan, pediatra de la Universidad de Harvard, explicaron que "el uso de dispositivos móviles a la hora de dormir ofrece estímulos psicológicos en un momento en el que en realidad el cerebro se predispone a reposar". Esto genera que el órgano deba trabajar más de lo común para poder responder a esos estímulos.

"El contenido interesante de las redes sociales es a menudo difícil de resistir, y los niños con frecuencia tienen miedo de perderse de algo si se desconectan", escribieron los expertos.

El problema no es solo sobre el retraso que genera el celular a la hora de dormir. También hay un componente físico que juega un papel importante. Czeisler y Shanahan describieron la luz azul emitida por las pantallas, así como por las lámparas led, como "biológicamente potentes", y comentaron que la misma suprime la melatonina, encargada de decirle al cerebro que debe dormir. Esto sin contar el sonido que emite un teléfono cuando recibe una notificación.

Czeisler y Shanahan remarcaron en el estudio que la mera presencia de un dispositivo en la habitación antes de dormir puede causar trastornos del sueño, y sugirieron que los científicos aún tienen mucho trabajo por delante para terminar de entender qué es lo que los dispositivos móviles hacen en las mentes y los cuerpos de los niños.

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