Obama juega sus últimas cartas para defender reforma sanitaria

Trump anunció que al asumir desmantelará uno de los buques insignia de su administración
Acontrarreloj, y a quince días de abandonar la presidencia de Estados Unidos, el demócrata Barack Obama libra una batalla de último momento para evitar que la reforma sanitaria que impulsó durante su administración quede en saco roto, apenas asuma el nuevo gobierno republicano.

Su sucesor, el magnate Donald Trump, ya había prometido durante la campaña electoral que dejaría sin efecto el denominado "Obamacare", sabedor de que cuenta con las mayorías necesarias en el Congreso para conseguirlo, pese a que su instrumentación a priori no parezca sencilla.

Hasta el momento, ni Trump ni los republicanos del Congreso presentaron un plan detallado sobre cuál será su alternativa a Obamacare.

Pero aún así, cuando su llegada a la Casa Blanca es inminente, el futuro presidente ya hizo saber que una de las primeras resoluciones de su gobierno tendrá como blanco precisamente la controvertida reforma sanitaria, a la que el Partido Republicano tuvo en la mira en los últimos años.

Ayer, el vicepresidente electo, Mike Pence, dijo que Trump firmará varias órdenes ejecutivas en su primer día en la Casa Blanca el próximo 20 de enero, con el objetivo iniciar el desmantelamiento de la reforma sanitaria.

Según adelantó Pence, Trump usará su autoridad para complementar los esfuerzos ya iniciados en el Congreso por los republicanos para preparar un proyecto de ley en esa dirección.

La movida de Obama

En contrapartida, Obama optó por no quedarse quieto y ayer por la mañana realizó una visita relámpago al Congreso para reunirse a puertas cerradas con los congresistas demócratas, de manera de encontrar un mecanismo que permita blindar la reforma, uno de los buques insignia de su gobierno.

Obama fue al Capitolio para pedir específicamente al bloque de legisladores afines que defiendan su reforma sanitaria.

En una suerte de medida preventiva, el presidente saliente se reunió con senadores y representantes demócratas "principalmente para discutir cómo contra argumentar el manifiesto objetivo republicano de derogar la Affordable Care Act (ACA)", conocida como Obamacare, indicó el portavoz de la Casa Blanca, Josh Earnest.

De acuerdo con legisladores en la reunión con Obama, que duró poco más de una hora y media, el argumento del presidente fue simple: es fácil abolir una ley, pero no es tan sencillo sustituirla con un sistema alternativo que sea viable y menos costoso.
Además, el nuevo sistema debería mantener los derechos adquiridos por los estadounidenses con el nuevo proceso.

"El presidente dejó claro que la política está de nuestro lado", dijo a su vez el representante John Lewis, quien mencionó sondeos que muestran que las bases de la reforma adoptada en 2010 aún son populares. "Nos ha impulsado a luchar", señaló Lewis.

La jugada de Pence

El poco habitual peregrinaje político de Obama coincidió con la visita de Pence, que se reunió con los congresistas republicanos.

"Estamos centrados en derogar y remplazar Obamacare," señalo Pence. "Buscamos una legislación que nos dé las herramientas para reducir la avalancha de papeleo y regulación que han estado asfixiando los empleos estadounidenses", argumentó en rueda de prensa.

Sin embargo, mientras la oposición republicana al Obamacare parece ser cosa juzgada, su fórmula para resolver el asunto no lo está tanto.

El martes, durante la inauguración del nuevo período de sesiones del Congreso, los republicanos habían presentado una iniciativa para permitir que la ley sanitaria pueda derogarse en esa cámara con solo 50 votos a favor, en lugar de los 60 normalmente necesarios.

Además, la iniciativa instruye a los comités del Congreso a tener listo un proyecto de ley para derogar el Obamacare antes del 27 de enero. En su reunión con legisladores republicanos en el Capitolio, Pence transmitió el mensaje de que la primera acción del nuevo Congreso debe ser "derogar y reemplazar" la reforma sanitaria.

Pero la Casa Blanca apuesta a que los votantes estadounidenses reaccionen con furia si Trump deja sin efecto millones de coberturas médicas sin una alternativa viable y efectiva.

Transición y nuevas opciones

El presidente de la Cámara de Representantes, el republicano Paul Ryan, que acompañó al vicepresidente electo Mike Pence en la rueda de prensa realizada tras la reunión con los congresistas republicanos, subrayó que, una vez que la reforma sanitaria de Obama se derogue, hay que garantizar una "transición estable" hacia un nuevo sistema de salud con "más opciones" y "más libertad".

"Esta ley fracasó", afirmó Ryan sobre "Obamacare", promulgada en 2010 y que establece la obligatoriedad de contar con un seguro médico.

El muro, Juárez y la frontera

En su gran mayoría, los mexicanos continúan oponiéndose al muro que el presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, prometió construir a lo largo de la frontera con México.

Una encuesta realizada en mayo pasado por Baselice & Associates Inc para Cronkite News y otros medios mostró que de 1.500 entrevistados en 14 ciudades fronterizas, 72% de los mexicanos que viven del lado de EEUU y 86% en suelo mexicano, se oponen a la construcción del controvertido muro.

Pero en la fronteriza Ciudad Juárez, que tiene a su frente una extensa valla que Estados Unidos colocó entre 2007 y 2010, los habitantes tienen una visión menos radical de lo que puede significar un muro.

Dicen que la cerca en Juárez fue tanto causa como solución de problemas en la ciudad y zonas aledañas.

Algunos dicen que mejoró la calidad de vida en Juárez, al desviar la trata de personas y el tráfico de drogas a lugares más remotos dónde es más fácil cruzar la frontera.

Otros dicen que la elevada cerca atrajo a un nuevo tipo de crimen al incentivar que narcotraficantes, a quienes les resulta difícil transportar su mercancía a través de la frontera, distribuyan parte de su producto en un mercado local que crece.

El recién electo presidente municipal de Juárez, Armando Cabada, comparte ambas perspectivas. Dice que la cerca, las cámaras, los sensores y los controles más estrictos en puentes fronterizos frenaron el cruce de mexicanos indocumentados al centro de El Paso en Texas, frente a la ciudad, justo al otro lado de la frontera fortificada.

Pero, haciendo un balance, lo negativo superó a lo positivo, según Cabada, quien sostiene que poco después de instalada la cerca, Juárez se hundió en una guerra entre carteles que la convirtieron en la capital mundial del homicidio, mientras que El Paso se mantuvo como la ciudad más segura de su tamaño en EEUU.

Fuente: El Observador y agencias

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