"Pensé que se terminaba todo"

El inspector del ómnibus 405 atacado relató lo vivido el viernes pasado durante los disturbios

"De acá no salgo". La sensación se le cruzó varias veces por la mente a Aldo Tardi mientras se resguardaba debajo de un asiento del ómnibus de la línea 405 que el viernes fue atacado en medio de los disturbios del barrio Marconi. El tique de inspección que estaba llenando cuando escuchó los primeros golpes marcaba la hora 13. Apenas unos minutos después debió esconderse para que la lluvia de piedras no lo lastimara.

Tardi trabaja en el transporte desde hace 22 años, hace dos que es inspector y unas tres veces por semana le toca subirse a ómnibus de la línea 405. El viernes pasado, como suele hacer, empezó a trabajar a las 5.30 de la mañana y se tomó el 405 en Aparicio Saravia, cuando estaba por terminar su turno. La idea era realizar la inspección y seguir en esa línea hasta el barrio Peñarol, donde había comenzado su jornada.

"Cuando íbamos llegando a la esquina, el chofer quiso ver alguna calle para salirse y apareció gente de todos lados. Había gente que cortaba el paso. Y ahí comenzaron las piedras. Fue una explosión. Un ruido como si fuera una bomba", relató a El Observador. Primero fueron una, dos, tres piedras. Tardi, el conductor, la guarda y los 30 pasajeros que viabajan esperaban que los golpes cesaran. Pero en pocos segundos las ventanas pasaron a ser vidrios tirados en el piso y los asientos refugios. La pedrea no cesaba.

Varias personas, muchas con las caras tapadas, comenzaron a subirse al ómnibus "enfurecidos". "Pensé que se me terminaba todo. Solo atiné a tirarme al piso", contó Tardi. Al miedo se le sumaba el desconcierto, porque nadie entendía qué estaba sucediendo. Entre gritos de madres y niños, Tardi pudo escuchar que alguien decía que "mataron a uno". Se referían al joven de 16 años que había sido baleado por la Policía dos horas antes, durante un operativo, y que fue el punto de partida de los incidentes.

Tardi siguió con la cabeza debajo de uno de los asientos, hasta que los asaltantes, que robaron a varios de los que viajaban en el ómnibus, les pidieron que bajaran. "Como pude me uní con la guarda y el chofer y alrededor mío no quedó nadie. Solo ellos y una maestra", dijo. Hace dos días, el chofer escribió en su cuenta de Facebook que esa maestra reconoció a alguno de los asaltantes e intercedió para que no siguieran con los ataques.

Los cuatro comenzaron a caminar. Tardi lo hacía a paso rápido, sin mirar hacia atrás. Solo escuchaba el motor del ómnibus intentando ser encendido. Pasaron por algunas casas con techo de chapa y carros de caballos parados frente a sus puertas. El inspector recordó cómo muchas veces se quejaban de que esos carros molestaban a los ómnibus para pasar. De una de las casas salió un hombre con un vaso de agua para la guarda. A pocos metros, otro vecino ofreció trasladarlos en su auto a una policlínica.

En los 22 años que lleva trabajando en los ómnibus, a Tardi lo rapiñaron dos veces y lo intentaron robar varias más. Pero nunca imaginó que iba a terminar con la cabeza debajo de un asiento, para protegerse, y que todo lo que quedara de ese ómnibus que tomó después del mediodía se transformara en chatarra incinerada.

El 405 extiende el recorrido

A cuatro días del incidente, los trabajadores y la dirección de la cooperativa y el Ministerio del Interior acordaron acercar el recorrido de la línea al barrio. Sin embargo, todavía no es seguro que el servicio se vaya a restablecer por completo.

Desde ayer a las 15 horas, el 405, la única línea que hasta ahora atravesaba el barrio, llega hasta bulevar Aparicio Saravia y General Flores, a un kilómetro y medio de Marconi. Según dijo a El Observador el presidente de la cooperativa, Hugo Cervini, por más que desde la Policía les aseguraron que la situación se normalizó los trabajadores continúan con miedo de entrar a la zona. La idea es entonces "de a poco ir restableciendo el servicio" e ir "generando la confianza" en los trabajadores para restablecer el servicio", indicó Cervini.

Por su parte, el secretario general de la Asociación de Trabajadores de Cooperativas de Transporte (Ascot), Jorge Acosta, dijo a El Observador que con el acercamiento del servicio quieren dar "señales" de que no "abandonan el barrio". Los trabajadores llegaron a ese acuerdo luego de que el Ministerio del Interior les asegurara que hará operativos y patrullajes en la zona para dar las garantías de que podrán transitar por Aparicio Saravia normalmente.

Cervini dijo que se evalúa, por otra parte, la posibilidad de que haya un cambio en algún tramo del servicio, para contemplar al usuario y a los trabajadores de la cooperativa, aunque eso debe discutirse con la comuna.

Bonomi defendió la "versión oficial"

El ministro del Interior, Eduardo Bonomi, participó anoche de una nueva reunión sobre seguridad pública con los partidos políticos y el presidente de la República, y en ese ámbito detalló las acciones policiales en el barrio Marconi, donde el viernes pasado una persona murió al recibir un disparo de un efectivo policial, en medio de un tiroteo. La oposición criticó al ministro e incluso hubo representantes partidarios que dudaron de esa versión oficial. Blancos y colorados reclamaron al gobierno más presencia policial en esa zona. El líder del Partido Independiente, Pablo Mieres, celebró que se hayan restablecido en el barrio los servicios estatales. Los representantes de Unidad Popular dijeron que dudaban de la "versión oficial" divulgada por el ministro Bonomi, e hicieron referencia a las denuncias que familiares de presuntos delincuentes realizaron contra policías que participaron de ese operativo.


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