Persistiendo por un camino insustentable

El agro es capaz de soportar bajos precios internacionales, alto precio de energía y atraso cambiario, pero no puede soportar todo en contra a la vez por mucho tiempo
El agro uruguayo es un sector fuerte. Experiente, organizado, exportador y, por más diversificación que construya la economía, seguirá siendo la columna vertebral y la seña de identidad de la economía uruguaya. Es capaz de soportar una situación de bajos precios internacionales. Es capaz de soportar atraso cambiario. Es capaz también de soportar altos precios de la energía. Pero no puede soportar todo en contra a la vez por mucho tiempo. No hay sector que pueda soportar las tres cosas sumadas por un período prolongado. Dos mochilas puede cargar.

Puede soportar atraso cambiario y alto precio de la energía, pero con altos precios internacionales. Podría soportar una baja de precios internacionales con costos abusivos de energía, si tuviese un tipo de cambio flexible al estilo de Oceanía. Podría soportar precios internacionales bajos y atraso cambiario si la energía y los costos derivados de ella fueran equivalentes a los de los países vecinos. Pero todo en contra, es demasiado.

Hasta marzo del año pasado las adversidades se alternaban. Pero en los últimos 12 meses el dólar baja, los costos suben y los precios no se recuperan. Y esta semana además se cruzaron límites que obligan a pensar con urgencia en medidas que saquen algo de presión al sector productivo. De lo contrario bajará el área agrícola y muchos ganaderos evaluarán bajar costos radicalmente.

En primer lugar el petróleo cruzó un límite importante. Quebró los US$ 50 para el Brent, una nueva señal de su obsolescencia. Aunque los exportadores recortaron la producción, el precio no levanta.

India anunció esta semana el objetivo de que a partir de 2030 todos los automóviles que se vendan en el país sean eléctricos. Para esa fecha India será el país más poblado del mundo. Baja el costo de generar energía con sol, viento, y otros métodos alternativos al causante de terrorismo, dictaduras y cambio climático.

Con un precio bajo del petróleo las cotizaciones de los granos seguirán bajas –salvo un problema grave de origen climático–. Lo ratifican los mercados de futuros. El precio de los alimentos monitoreado por FAO bajó en abril por tercer mes consecutivo. En materia de precios de materias primas, lo que hay es lo que será por bastante tiempo. Y es incompatible con los costos de Uruguay.

El área de trigo y cebada de Uruguay bajará. La producción de leche sigue sin repuntar y la de carne aumenta impulsada por la faena de hembras, que en la semana pasada tuvieron el mayor ingreso a frigoríficos desde 2010. Con ese marco se confirma la llegada de la segunda planta de UPM. Una buena noticia... ¿pero llegará a sumar o a sustituir a los demás rubros?

En términos futbolísticos el agro uruguayo está jugando en la altura y con la cancha flechada en contra.

Mientras en Oceanía las monedas locales se deprecian persistentemente desde hace tres años, el peso uruguayo no para de fortalecerse frente al dólar. Así es muy difícil la competencia con aquel continente. No se trata solo de la mayor cercanía que tienen Australia y Nueva Zelanda de los pujantes mercados de Asia. Menos inflación, tipo de cambio flexible, acuerdos comerciales, y una alineación de toda la sociedad atrás de los mismos objetivos generan un ecosistema empresarial mucho más favorable al del presente uruguayo.

Aun en los lácteos, con un cierto repunte de precios internacionales, la situación es grave y el desánimo cunde. Una buena primavera, un gran verano y hasta ahora un otoño muy favorable mantienen a la producción andando. Pero no deben hacer perder de vista que, con estos precios, los costos derivados de la baja del dólar y del alto precio de la energía son insostenibles. Más tarde o más temprano llegará el estancamiento, la merma en la inversión y la apuesta al costo cero.

Hay versiones que refieren a reflotar un gasoil productivo. Circularon informaciones de una posible baja en el precio de la energía eléctrica. La inflación ha bajado significativamente. Es la sustentabilidad de la oportunidad uruguaya la que está en juego. Todo lo construido y lo que se sigue construyendo en materia de diferenciación corre riesgo. El riesgo del desánimo. El riesgo de que se generalice una mirada escéptica sobre las condiciones para producir en Uruguay. El riesgo de que los privados vean al Estado no como un socio sino como un expropiador. El riesgo de que la decisión generalizada sea rendirse a los árboles truncando los caminos de diferenciación recorridos en los rubros alimentarios. Cuando cierran los tamberos de toda la vida y también cierran los que llegaron con experiencia empresarial desde otros sectores, algo importante está pasando.

En Australia el tipo de cambio refleja la situación de las materias primas y actúa como un estabilizador del ingreso. Dicho en otras palabras, el exportador australiano que conseguía un dólar en el exterior hace cuatro años recibía 0,95 dólares australianos. En esta semana el mismo dólar consigue 1,35 dólares australianos. La baja de precios externa se ve amortiguada por la flexibilidad cambiaria interna. Cuando las materias primas están altas la moneda se valoriza, el ciudadano común se beneficia y en esos momentos el exportador y el productor. Cuando las materias primas bajan ocurre lo contrario, los ciudadanos urbanos que antes se vieron beneficiados pierden algo de poder de compra en los productos importados pero proporcionan la estabilidad que precisan los exportadores.

Aquí el atraso cambiario está para quedarse, pero algún mecanismo debe ser diseñado para los costos de energía del agro. Si las lluvias bajan los costos, es justo que eso se traslade. Si el petróleo se cae y el dólar también, el gasoil que se usa para trabajar no puede quedar petrificado.

El agro uruguayo solo precisa estabilidad y que sus costos estén acordes a la realidad, más que ser una factura fija destinada a recortar un poco un gran déficit de las cuentas públicas. Cada día que pasa el desánimo y el riesgo de una detención total es mayor. Y en esta semana a la acentuación de la baja del dólar y el petróleo se agregó el tragicómico caso de los jardineros de US$ 200 mil impuestos por el Sunca a ANCAP. En algún punto todo tiene su demasiado.

La oportunidad anterior de Uruguay se truncó poco después del auge generado por la guerra de Corea del siglo XX. La sensación es similar cuando parecemos estar al borde de una nueva guerra de Corea. La historia no se repite, pero a veces parece tener una lógica de déjà vu.


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