PIT-CNT dice que debe adaptarse a un mundo laboral sin chimeneas

Central sindical asume que llegada de la tecnología genera nuevo escenario para los trabajadores
En el ámbito sindical, como en otros sectores, se acepta que las nuevas tecnologías llegaron al mundo laboral para quedarse. Se asume entonces la necesidad de adaptarse a los cambios en un escenario donde el empleo estará cada vez más alejado de las chimeneas y más cercano a otras herramientas de trabajo.

"No vamos a resolver el problema del empleo negando a la tecnología. Seríamos unos energúmenos", dijo ayer el presidente del PIT-CNT, Fernando Pereira, uno de los oradores en un evento sobre tecnología y trabajo organizado por la Asociación de Empleados Bancarios del Uruguay (AEBU).

El dirigente marcó la necesidad de los trabajadores y también de los sindicatos de aceptar el desafío que plantea la llegada de la tecnología al mundo del empleo. "El sindicalismo tiene que organizarse de otra manera; readaptarse no es una mala palabra", sostuvo.

Como ejemplo del uso de nuevas herramientas en el trabajo señaló al agro. "No todos los trabajadores rurales ganan $ 10 mil. Hay gente preparada ganando mucho más", reconoció.
Pereira dijo que los avances tecnológicos cambiaron una lógica del pasado donde un trabajador ingresaba a una fábrica y prácticamente pasaba toda su vida laboral en ella. Esa realidad varió y hoy un trabajador debe prepararse para transitar por ocho o nueve trabajos.

"Las chimeneas de los años 60 no van a volver", expresó. Ante esa realidad, indicó que la principal tarea de los sindicatos no debe ser solamente intentar salvar empresas fundidas, sino prepararse para acompasar los cambios y entender que también los trabajadores del futuro serán distintos.
"Si no discutimos sobre el trabajo del futuro, (los sindicatos) no vamos a ser representativos de los trabajadores que habrá dentro de 20 años", alertó.

"Readaptarse al mundo del trabajo no es una mala palabra. Las chimeneas de los años 60 no van a volver", dijo Fernando Pereira.

El presidente del Consejo Central de AEBU, Pedro Sttéfano, se manifestó en la misma línea. "Lo fundamental es saber cómo adaptarnos a la tecnología y distinguir momentos y ocasiones. Tenemos que elaborar un plan de trabajo, hacer cursos de capacitación y formación para las nuevas actividades que la tecnología va a ir trayendo", dijo.

"Es imposible prever cuáles serán los puestos de trabajo que prevalecerán dentro de 20 o 30 años" dijo, Rodrigo Arim.

Educación y formación

El decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Administración de la Udelar, Rodrigo Arim, indicó que en la actualidad cambió la composición del mundo laboral y hay trabajos menos dinámicos que años atrás. "Las políticas públicas deben proteger al trabajador, no a los puestos de trabajo. Hacer esfuerzos para sostener puestos de trabajo que son inviables en el mediano y largo plazo es un derroche de recursos y es atrasar un proceso de ajustes que es irreversible. La tentación que existe de proteger puestos y no personas puede ser muy compleja", admitió el decano de la Facultad de Economía. Recordó que las estrategias educativas de hace dos décadas se basaron en generar capacidades y oficios para el mercado de trabajo.

"Hoy en el mundo se discute en otra clave. Es imposible prever cuáles serán los oficios y los puestos de trabajo que van a prevalecer dentro de 20 o 30 años. Por lo tanto, es imposible definir qué tipo de capacitación específica debemos darle a un estudiante para desempeñarse dinámicamente", sostuvo.

Por el contrario a la receta del pasado, señaló que se deben "construir capacidades críticas que permitan adaptarse a un mundo cambiante y a tecnologías que van a imponer un conjunto de decisiones relevantes".

Añadió que "la formación extremadamente vocacional es un riesgo muy importante porque genera una dinámica de embudo. La persona sabe un oficio, pero tiene problemas para adaptarse ante la ausencia ese oficio".

Por su parte, Gabriel Oddone, economista y socio de CPA Ferrere, manifestó que "las políticas públicas tienen un rol muy importante que jugar en los próximos años ante este fenómeno disruptivo; la desprotección para las personas menos preparadas para este fenómeno puede ser muy grande". En ese sentido agregó que hay una serie de profesiones que están fuertemente amenazadas por la automatización de procesos y la robotización.

Otro desafío que señaló el economista fue sobre la regulación y la fiscalización de las nuevas tecnologías, ya que se asiste a un mundo descentralizado, con una atomización de oferta de productos e intermediarios globales ubicados fuera del territorio donde se efectúa la transacción.
"Uber es simplemente la punta del iceberg de todo lo que está detrás. Hay millones de otras actividades que plantean un desafío para las políticas públicas por el concepto de soberanía tributaria y regulatoria", afirmó Oddone.

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