Pobreza e indigencia retomaron el proceso de reducción durante 2016

Unos 9.200 uruguayos dejaron de tener insatisfechas necesidades básicas
El crecimiento de la economía durante 2016 se vio reflejado en los principales indicadores sociales del país. La pobreza, la indigencia y la desigualdad se redujeron durante el último año, y dejaron atrás un año en el cual se había detenido el proceso de reducción del número de hogares que enfrentan privaciones.

Los datos difundidos este viernes por el Instituto Nacional de Estadística (INE), muestran que la cantidad de uruguayos en situación de pobreza bajó de 9,7% a 9,4% durante el último año, mientras que el número de personas indigentes pasó de 0,3% a 0,2% en el mismo período. Eso implicó que hubo 9.200 uruguayos que salieron de la pobreza en 2016, mientras que 3.400 personas abandonaron su condición de indigentes.

El método de la línea de pobreza e indigencia –mediante el cual se construyeron estos indicadores– considera pobre a una persona que vive en un hogar cuyos ingresos son insuficientes para satisfacer mínimamente sus necesidades básicas.

En tanto, indigente es aquel que no logra colmar ni siquiera el mínimo de sus necesidades alimenticias. Los umbrales de ingresos que separan a los hogares pobres, a los indigentes y a aquellos con ingresos suficientes, dependen de la cantidad de integrantes de la familia y la ubicación geográfica, y el cálculo no es lineal. Por ejemplo, en diciembre un hogar de Montevideo de tres integrantes se consideraba indigente si sus ingresos combinados no superaban los $ 8.964 mensuales. En tanto, era categorizado como pobre si percibía menos de
$ 30.161. En el interior del país, esos límites eran de $ 8.358 y $ 20.397, respectivamente.

La caída de la pobreza en el último año permitió continuar con un proceso de reducción continua del número de uruguayos privados de ingresos mínimos que inició en 2005. Un año antes, la
pobreza afectaba a 39,9% de la población y la indigencia a 4,7% –efecto directo de la recesión económica iniciada en 1999 y fundamentalmente, la crisis de 2002–. A lo largo de todo el período, 995 mil uruguayos abandonaron la condición de pobres y 148 mil salieron de la indigencia.

Desigualdad


Durante el último año no solo los indicadores de pobreza e indigencia se redujeron sino que el reparto del ingreso entre los distintos hogares del país se dio de manera más equitativa. El indicador por excelencia para medir la desigualdad es el índice de Gini. Este indicador toma el valor de 0 en el caso de una sociedad en la cual todos sus miembros perciben el mismo monto de ingresos y 1 en el caso en que todo el ingreso generado se concentre en una sola familia. En el caso de Uruguay, durante 2016 el índice de Gini bajó de 0,386 a 0,383. Si bien no es una reducción pronunciada, implica un revés del incremento de cinco centésimas del año anterior.

Otra manera de evaluar el nivel de desigualdad de un país –menos abarcativa pero más fácil de visualizar– implica comparar directamente el ingreso medio per cápita del 10% de los hogares más ricos y compararlo con el del 10% más pobre.
Esa comparación también muestra una reducción de los niveles de desigualdad en el país durante el último año.

Mientras que en 2015 el 10% más rico de la población ganaba 11,8 veces más que el 10% más pobre, el ratio era de 11,3 veces en el último año. En 2006, la relación era de 17,9 veces. l

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