¿Por qué aún no puede hablarse de una nueva Manuela Da Silveira?

La actriz y comunicadora estrena Las Manolas y habla de hacia dónde quiere llevar su carrera hoy
Eran pasadas las tres de la tarde cuando Manuela Da Silveira apareció caminado por la esquina de Roque Graseras y Jaime Zudáñez. Ya había avisado por mensaje de Whatsapp que llegaría un poco tarde. Aquel día la humorista, actriz y comunicadora de 34 años tenía la agenda más apretada que de costumbre porque se encontraba en los últimos ensayos y ajustando detalles finales de su nuevo espectáculo, Las Manolas, que se presenta desde el próximo viernes 5 de agosto en la sala grande del Teatro Movie.

El punto de encuentro para realizar la nota fue uno de sus bastiones: La Dulcería de (su amiga) Ximena Torres. Como si se tratara de su oficina privada –y en parte lo es– Da Silveira entró al local apurada y saludó a las empleadas con confianza para luego sentarse junto a una barra con vista a la calle. Pidió dos cafés, se acomodó el cerquillo (casi uno de sus rasgos físicos más característicos) y justificó su tardanza explicando que las semanas previas al estreno son un torbellino de notas con los medios, reuniones, ensayos y pruebas.

Las Manolas es su primer proyecto desde que llegó de Buenos Aires –donde se fue a estudiar actuación, teatro y clown con profesores de renombre– y luego de un programa de televisión al que no le fue bien en materia de números. Tras dos éxitos en la pantalla de Teleodoce como lo fueron Telemental (2008) y Sonríe (2013); Parentela, que se emitió durante algunas semanas en el horario prime-time de los viernes en MonteCarlo, fue levantado antes de lo previsto porque las cuentas no cerraban para los ejecutivos del canal.

Pero eso forma parte del pasado. Hoy, Da Silveira está concentrada en mirarse a sí misma desde otras ópticas y seguir avanzando en su carrera, aunque todavía sin que esta tenga un rumbo completamente definido y con varias incógnitas de cara a su futuro, considerando que no tiene un proyecto concreto dentro de los medios para 2016. Aunque dijo que ha crecido y aprendido mucho en el último año, todavía no está segura de que pueda hablarse de "una nueva Manuela". ¿Por qué no?

Un río de mujeres

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"Las Manolas es un monólogo de humor en el que habito a distintas mujeres de mi vida y les agradezco, es un homenaje que les hago", contó Da Silveira a El Observador. La obra es un texto original que le pertenece y cuenta con la dirección de la actriz, comunicadora y docente María Mendive y la música de Samantha Navarro.
De esta forma, la obra se va desarrollando desde la perspectiva de diferentes personajes femeninos que personifica gracias a un trabajo más que nada de interpretación, ya que el vestuario es muy despojado y –a diferencia de muchos de sus otros personajes en obras anteriores– no se utilizan accesorios que colaboren con la construcción del papel. Una madre, una niña, una maestra, una adolescente y una política son algunas de las mujeres a las que Da Silveira hace hablar en su show, que plantea la realidad del mundo y diferentes situaciones de su cotidianidad desde esas perspectivas tan distintas.

Para hacer esto trabaja con el estereotipo y su propia historia como base. "Primero me hago una trampa a mí misma, voy al estereotipo y después lo mato", contó. Y agregó: "Creo que siempre vamos a esos lugares comunes cuando hacemos humor y está bueno buscar cuáles y cómo los trabajamos". La actriz explicó que "sería deshonesta" si dijera que no tiene algunos de esos componentes clichés en su personalidad y que precisamente por eso también están incluidos en los diferentes personajes. De todas formas y para no abusar del recurso, Mendive observa la obra como producto general y aconseja a Da Silveira para dónde ir. "María tiene mucho viaje de medios y una mirada muy maternal", contó.
El espectáculo está generado al cien por ciento por figuras femeninas, desde la parte escénica hasta la musical. "Es como un río de mujeres", dijo la protagonista. Sin embargo, afirmó también que el público masculino puede sentirse identificado en todos los personajes. "Todos tuvimos una madre o una maestra y las mujeres de la obra recorren historias que trascienden el género. Y yo me burlo de mí misma desde un lugar que trasciende el género", explicó.
"Todos tuvimos una madre o una maestra y las mujeres de la obra recorren historias que trascienden el género. Y yo me burlo de mí misma desde un lugar que trasciende el género", explicó.

Lo que viene

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Si bien hoy Da Silveira se para en el escenario con mayor preparación gracias a sus estudios en Buenos Aires, ella cree que aún no podría hablarse de una "nueva Manuela" sobre las tablas.
La actriz dice que tal transformación aún no es posible, ya que todavía está "decantando el conocimiento adquirido en su viaje" y midiendo sus aplicaciones sobre un escenario real, porque no son capacidades que se desarrollen de la noche a la mañana. "No quiero ser pretenciosa con mi trabajo y decir 'miren todos los chiches que traje de Argentina', porque además no siento que haya aprendido tanto, son más bien cosas que voy incorporando de a poco", explicó.
"No quiero ser pretenciosa con mi trabajo y decir 'miren todos los chiches que traje de Argentina', porque además no siento que haya aprendido tanto, son más bien cosas que voy incorporando de a poco", explicó.

Da Silveira no puede afirmar hoy qué es precisamente lo que quiere hacer en el futuro luego de terminar con Las Manolas. Ni dónde. "No imagino un crecimiento exponencial de mi carrera en Buenos Aires", contó la actriz, no sin agregar que aún no ha tocado todas las puertas en Argentina.

Sí tiene en claro qué es lo que no quiere. Lo que no está en sus planes es generar una carrera que provoque un éxito inmanejable. Da Silveira señaló el caso de los uruguayos que conforman las bandas Márama y Rombai, cuya carrera ha despegado tanto del otro lado del Río de la Plata que ya no pueden caminar por la calle sin ser abordados por decenas de fanáticos. "Yo me muero si me pasa eso, si se me va tanto de las manos la carrera", aseguró. Y explicó que su "ideal de suceso no está de la mano de algo tan espectacular".

El cine o el regreso a la TV son algunas de las posibilidades.

El final adelantado de Parentela el año pasado provocó que Manuela se distanciara de la televisión y estuviera por un tiempo desencantada del medio. "Esta experiencia me enseñó que los programas de televisión, los equipos que los producen y los espectadores necesitan tiempo y proceso para acomodarse, y acá no hubo margen", contó la comunicadora, que también se mostró muy agradecida con MonteCarlo, el canal que no pudo mantener la apuesta económica que significó sacar al aire Parentela por más tiempo.

En el caso del cine, Da Silveira asegura que, a pesar de contar con los contactos en esa industria que ofrece el trabajar en televisión, no sabe "cómo hacer" ni "a quién llamar" para acercarse a la pantalla grande. La gustaría empezar en papeles chicos y luego ir trabajando en otros un poco más grandes.
"La verdad es que no sé exactamente qué voy a hacer, pero algo que tiene de ventaja este momento de mi vida es que todo puede pasar", culminó. "La verdad es que no sé exactamente qué voy a hacer, pero algo que tiene de ventaja este momento de mi vida es que todo puede pasar", culminó.

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