Por suerte, estamos así

El socio de SEG Ingeniería, Fernando Schaich, incita a dejar de atribuirle al factor suerte los logros de las personas

Hace algunas semanas tuve la oportunidad de visitar unos propietarios de tierras al sur de Brasil con el fin de negociar contratos de arrendamiento eólico con ellos. 

Como en todos lados, había una variedad interesante de personajes, desde los más nativos del lugar hasta los que habiendo hecho fortuna en otro negocio y quizás en otro sitio, decidieron invertir en tierra.

Uno de estos últimos, cuya notoria cultura incluía un amplio conocimiento del Uruguay por antiguos viajes de negocios, me abordó con mucha amabilidad y entre varias conversaciones me comentó: “conozco muy bien Uruguay porque hice negocios allá varias veces y me encanta.”

Acto seguido, y con cierto malestar, me comentó que lo único que no le gustaba del Uruguay es que cuando se le pregunta a una persona por cómo van sus negocios, éstas muchas veces responden: “por suerte bien!”.

Ese comentario retumbó en mi cabeza durante todo el viaje de regreso y me hizo notar la cantidad de veces que los uruguayos decimos “por suerte”.

No sé si esto vendrá de alguna época pasada en donde los uruguayos considerábamos ese factor, tan importante en nuestras vidas que básicamente eran el motivo único de nuestros logros.

Es evidente que esto no es así ya que cuanto más trabajamos, mas suerte tenemos, ¿verdad?

Lo cierto es que esa muletilla es muy difícil de obviar, ya que es algo que decimos, casi sin pensar, mejor dicho: absolutamente sin pensar.

Es casi obvio que no lo pensamos cuando lo decimos porque, ¿a qué persona que haya trabajado duro toda su vida, se le puede ocurrir asignarle el 100% de sus logros a la SUERTE?

No sería mucho mas lógico decir cosas como: “por mérito”, “por sacrificio”, “por esfuerzo”? Incluso hasta sería mas sincero y honesto decir: “porque soy un vago simpático y la gente me ayuda”, pero no POR SUERTE. No más por favor.

La suerte dejémosla para los que juegan a la lotería o van al casino. Incluso hasta para ganar la lotería hay que previamente tomar una decisión y actuar al respecto: hay que comprar el boleto.

La próxima vez que un emprendedor me diga “por suerte tal cosa” (tenía que usar el vocablo “emprendedor” porque se trata de una columna de emprendedores pero les confieso que ya me tiene un poco cansado de tanto repetirla a lo largo de los últimos años), le voy a recordar tan solo la cantidad de noches sin dormir en búsqueda de una solución a algún tema complejo para que sea consciente de lo que está diciendo.

Nada es casualidad en la vida (y muchos menos producto de la suerte) y de algún lado vendrá esta costumbre nuestra. Pero algo es seguro y es que a veces las palabras nos conducen a hechos (cuando debería ser al revés) y de tanto repetir esto, quizás haya gente que piensa que hay que sentarse a esperar que la suerte venga a uno. Eso es exactamente lo que NO les quiero dejar a mis hijos como enseñanza.

Tratemos entonces de usar esa frase exclusivamente para las ocasiones en donde realmente la suerte (o el azar mejor dicho) tuvo su participación y no minimicemos el factor esfuerzo, dedicación, tesón, sacrificio, etc, que tanto trabajo nos dan.

Quizás luego de eso podamos valorar más a los emprendedores (oops!! lo dije de nuevo) y generar un cambio de cultura en favor de ello.

Por suerte terminé. No, por decisión propia terminé….hasta la próxima. 

* Socio de SEG Ingeniería


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