Predicción de quiebre institucional

Predicción de golpe, según el expresidente brasileño Fernando Henrique Cardoso o de lucha civil en Venezuela, según el FA

Predicción de golpe militar, según el expresidente brasileño Fernando Henrique Cardoso o de lucha civil, desde el Frente Amplio. Cualquiera de estas posibles rutas trágicas en el descalabro de Venezuela fueron agravadas por el último manotazo de Nicolás Maduro de postergar hasta 2017 el referéndum revocatorio y hasta 2019 la muerte del chavismo. El secretario general de la OEA, el excanciller frenteamplista Luis Almagro, reclamó “las sanciones más drásticas y las medidas más fuertes”, como suspensión de membresía en organismos de la región, porque al diferir el referéndum “definitivamente Venezuela sale de la sociedad de países democráticos”.

En un seminario en Montevideo, Cardoso y el chileno José Miguel Insulza, antecesor de Almagro al frente de la OEA, coincidieron en que la crisis política, económica y social amenaza desembocar en un golpe de estado militar o una insurrección de otro tipo. Y José Bayardi, exministro de Defensa y a cargo de esa área en el Frente Amplio, advirtió del peligro de un “enfrentamiento civil”. Un golpe militar es factible si los jefes de las Fuerzas Armadas, todos fieles acólitos del funesto sistema instaurado por Hugo Chávez hace más de una década, decidieran desembarazarse del controvertido Maduro pero manteniendo al chavismo en el poder.

También puede estallar un levantamiento civil. Además del descontento en la oposición, unificada en la Mesa de Unidad Democrática (MUD), el 80% de la población quiere librarse de Maduro. En constantes manifestaciones masivas en Caracas y todas las demás ciudades expresa su hartazgo por el desorden administrativo, la corrupción, las arbitrariedades chavistas, la inseguridad pública y la miseria en que ha sumido al país un presidente que Almagro ha catalogado de “dictadorzuelo”. Insulza destacó la crisis humanitaria porque los venezolanos ya no tienen ni comida, gatillo que en cualquier país puede detonar violencia en gran escala.

Las previsiones de fractura institucional se agudizaron luego de la triquiñuela de Maduro para evitar que el referendo revocatorio de su período presidencial se realice antes de fin de año. El Consejo Nacional Electoral, en el que cuatro de sus cinco miembros son obedientes chavistas, cambió abruptamente las reglas de juego. Dispuso que la recolección de firmas para habilitar el referendo no sea nacional, como estaba estipulado, sino que en cada uno de los estados se alcancen los porcentajes requeridos. Bajo esta arbitraria decisión, que de hecho imposibilita la consulta antes de fin de año, bastaría con que en una de las 24 jurisdicciones del país no se alcance el porcentaje para que la convocatoria al referéndum quede anulada. Es una interpretación contraria a la que se empleó para el revocatorio en época de Chávez y muestra cómo Maduro mueve el Poder Judicial y el Electoral a sus anchas.

En la virtual certeza de un triunfo opositor, las fechas son decisivas, de acuerdo a la Constitución. Si la consulta tiene lugar en 2016, Maduro abandona la presidencia y se convoca a nuevas elecciones. Pero si se difiere hasta el año próximo, Maduro igual sale del cargo pero, en vez de elecciones inmediatas, la presidencia pasa a manos del vicepresidente hasta el fin del período en 2019. De esta forma, el chavismo gana dos años de respiro en su agonía, a menos que el crítico empeoramiento de las condiciones de vida de los venezolanos y del derrumbe económico y político del país genere las convulsiones que predicen personalidades de la región y del Frente Amplio.


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