Presiones externas e internas cercan al gobierno de Maduro

Siete diputados opositores presionaron al CNE para que acelere los trámites del referéndum
El gobierno de Nicolás Maduro se encuentra en un laberinto de presiones externas e internas del cual parece difícil que pueda salir airoso, más aún teniendo en cuenta que los esfuerzos de la oposición en acelerar los trámites de la revocación parecen encontrar eco en instituciones como la OEA (Organización de los Estados Americanos). En ese sentido, el organismo se reunió ayer en una sesión extraordinaria, de la que no participó el secretario general Luis Almagro, y en la que chocaron las diferentes visiones sobre la crisis venezolana y en la cual se discutió una declaración para favorecer el diálogo en el país caribeño.

La reunión fue convocada por Argentina, que ostenta la presidencia rotativa de la Comisión Permanente de la OEA, con el fin de "identificar, de común acuerdo, algún curso de acción que coadyuve a la búsqueda de soluciones" en Venezuela "mediante un dialogo abierto e incluyente entre las autoridades y todos los actores políticos y sociales de esa nación para preservar la paz y la seguridad en el país", según señala la declaración. La moción fue apoyada por Estados Unidos, Colombia, Brasil, Canadá, México, Perú, Barbados, Uruguay, Guatemala, Panamá, Belice, Costa Rica, República Dominicana y Honduras. Venezuela, por su parte, presentó otra declaración, que pese a que buscaba el diálogo, rechazaba cualquier intento de revocación contra el gobierno de Maduro.

La declaración venezolana insistía en buscar el "pleno respaldo a la institucionalidad democrática y constitucional" del gobierno del presidente Nicolás Maduro y rechazar "cualquier intento de alteración del orden constitucional venezolano". "El punto central de la propuesta nuestra es que si se quiere apoyar a Venezuela lo primero que hay que hacer es apoyar a su gobierno legítimo, legal y constitucional", señaló el embajador venezolano, Bernardo Álvarez. Al cierre de esta edición, la sesión se había estancado en un largo receso, pero la propuesta de Argentina ya poseía el apoyo necesario para ser aprobada (21 votos de 30).

Por otra parte, siete diputados de la alianza opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD), mayoría en el Parlamento, entregaron en el Consejo Nacional Electoral (CNE) un documento para exigirle que fije las normas y fechas de los pasos para convocar al referéndum. "Exigimos a las autoridades electorales que se pongan a tono con la historia, con el sufrimiento del pueblo y liberen las barreras que impiden que el referendo sea este año", dijo el vicepresidente parlamentario, Enrique Márquez, quien encabezó la comisión.

Paralelamente, miles de jóvenes chavistas se manifestaron en las afueras del Palacio de Miraflores, contra la decisión de Almagro de convocar a una sesión urgente para debatir el caso de Venezuela. "Almagro que no se meta en los problemas de Venezuela; ocúpese de su vida que aquí el pueblo venezolano resuelve su situación", dijo Emilio Segovia, uno de los manifestantes.

En la concentración, Maduro convocó a manifestaciones en todo el país contra Almagro y aseguró que demandará judicialmente al Parlamento y los diputados que pidieron a la OEA aplicar la Carta Democrática, por "usurpación de funciones" y "traición a la patria". "¡Almagro go home! Derrotemos al imperialismo y al intervencionismo", exclamó el mandatario ante la multitud de seguidores.

La decisión del ex canciller uruguayo generó amplia repercusión en todo el continente y especialmente en Uruguay, donde varios políticos manifestaron su adhesión a la propuesta o su rechazo.

Los expertos, por su parte, se mantienen cautelosos respecto a que la apertura del recurso contra Venezuela sea una solución para la crisis del país. "La OEA no va a producir soluciones mágicas para Venezuela", opinó el abogado constitucionalista Carlos Ayala Corao, quien tampoco descartó que varios países se lancen contra Almagro.

"La implementación de la Carta no es la solución inmediata a todos nuestros males. En especial, pues al final, luego de un camino más o menos largo, la peor situación para Venezuela sería su suspensión de la OEA", estimó el constitucionalista José Ignacio Hernández.

A la presión internacional y de la oposición se suma el malestar popular al acentuarse la escasez de alimentos y medicinas, y el costo de vida, a lo que también se suma la inflación más alta del mundo (180,9% en 2015 y proyectada por el FMI en 700% para 2016).

Según la encuestadora Datanálisis, el 70% de los venezolanos apoya un cambio de gobierno. Para revocar el mandato de Maduro, se necesita más de los 7,5 millones de votos con que fue elegido en abril de 2013. Según las previsiones, hoy concluiría la revisión de 1,8 millones de firmas que le entregó la oposición hace un mes, que luego deberán ser validadas con huella dactilar y recoger otras cuatro millones de rúbricas para convocar la consulta.

Fuente: Agencias

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