Pugna estratégica por el agua amenaza frágil tregua en Siria

Recrudecen combates cerca de Damasco y el presidente Al Asad descarta negociar su salida
Mientras el presidente Bashar al Asad descartó cualquier posibilidad de abandonar el poder, las fuerzas del régimen sirio se enfrascaron al comienzo de la semana en una lucha sin cuartel para controlar la estratégica posesión del agua, que hoy controlan grupos rebeldes.

La falta de agua es cada vez más crítica en un país devastado por la guerra y los habitantes de la capital, Damasco, hasta tienen que recurrir a baños públicos para conseguirla.

Pero detrás del conflicto por el agua subyace, una vez más, la frágil condición de la tregua recientemente acordada en Siria, con el aval de Turquía –que hasta ahora confió su apoyo a los rebeldes que buscan sacar del poder a Al Asad– y Rusia –que puso al servicio del régimen sirio todo su poderío militar–.

Al Asad descartó un alto el fuego en la región de Wadi Barada, que suministra agua a Damasco, y reiteró su férrea oposición a discutir su salida del poder en las negociaciones previstas en los próximos días en Kazajistán, en declaraciones difundidas ayer.

En ese sentido, planteó que si la oposición quiere negociar su salida, "debe hablar de la Constitución", y esta pertenece al "pueblo sirio", por lo que entonces se requeriría un referéndum para validar esa posibilidad.

Tras haber retomado el control total de Alepo, las tropas del régimen y de su aliado, el Hezbolá chiita libanés, desplegaron una ofensiva para expulsar a los rebeldes de Wadi Barada, ubicada a 15 km de Damasco, y retomar de esa forma el control de las principales fuentes de agua de la capital.

Estos combates ponen en peligro el alto el fuego en vigor desde el 30 de diciembre, como preludio a las negociaciones de paz previstas a finales de enero en Astana.

Esas negociaciones intentarán poner fin a una guerra civil que desde 2011 dejó un saldo de más de 310.000 muertos y millones de refugiados.

"La misión del ejército sirio es liberar este sector para impedir que los terroristas utilicen el (arma del) agua para asfixiar a la capital", declaró Al Asad en una entrevista a medios de prensa franceses publicada ayer.

Ante la escasez de agua corriente que desde hace dos semanas golpea a Damasco, muchos de sus habitantes acuden a los baños públicos para poder asearse.

Según Al Asad, el alto el fuego es "violado cada día" en Damasco dado que "los terroristas ocupan la principal fuente de agua" de Wadi Barada, "privando de agua a más de cinco millones de civiles" desde hace más de dos semanas.

Y aseguró además que "el alto el fuego no incluye ni al grupo Estado Islámico (EI), ni al Frente Al Nosra". "El sector (de Wadi Barada) donde tienen lugar los combates para su liberación, está ocupado por Al Nosra; por lo tanto, no forma parte del alto el fuego", se defendió. El Frente Al Nosra fue rebautizado Fateh al Sham tras haberse distanciado de la red yihadista Al Qaeda.

Precisamente ayer, se registraron violentos combates en varios frentes en Wadi Barada entre fuerzas del régimen sirio y combatientes del Hezbolá, por un lado, y grupos rebeldes, por el otro, que incluían a una minoría de miembros de Fateh al Sham, según la ONG Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH).

El régimen sirio había realizado el domingo ataques aéreos y de artillería tras el fracaso de una negociación para reparar una estación de bombeo, según la misma fuente.

En tanto, el régimen acusó a los rebeldes de "contaminar con diesel" las reservas de agua. Pero los insurgentes lo niegan y aseguran que las infraestructuras fueron destruidas por los bombardeos gubernamentales.

Operación contra yihadistas

La coalición que lucha contra el grupo terrrorista Estado Islámico (EI) realizó el domingo y "con éxito" una operación comando en suelo contra dirigentes de la organización yihadista en el este de Siria, cerca de Deir Ezzor, indicó el lunes un portavoz del Pentágono.

La operación fue realizada por la unidad de las fuerzas especiales estadounidenses encargada de perseguir a los jefes yihadistas (la Expeditionary Targetting Force, ETF)), precisó el capitán de navío Jeff Davis.

El militar destacó, sin embargo, que el balance de 25 muertos yihadistas mencionado por una ONG siria era "muy exagerado".

Mientras tanto, el Estado Islámico dinamitó la planta de gas de Hian, ubicada cerca de la ciudad siria de Palmira, informó la agencia de noticias por internet Amaq, vinculada a los radicales, en un vídeo y un comunicado.

En la grabación, de un minuto y cuya autenticidad no pudo ser verificada, se ve a varios miembros del EI colocando explosivos dentro del lugar, en el este de la provincia central siria de Homs.

En otra secuencia se aprecia un plano general de la compañía de gas de Hian en el que esta vuela por los aires tras la detonación de los explosivos.

El estallido originó un incendio y varias columnas de denso humo negro. En un comunicado, Amaq explicó que el EI se apoderó de la planta de gas de Hian el 11 de diciembre y que alimentaba una estación eléctrica en manos de las fuerzas gubernamentales en el sur de Siria.
La nota asegura que Hian producía tres millones de metros cúbicos de gas diarios.

El Observatorio Sirio de Derechos Humanos confirmó la destrucción parcial en las últimas 48 horas de la planta con artefactos explosivos, aunque indicó que Hian produce petróleo y no gas.

Desde el 8 de diciembre, el EI lanzó una serie de ataques en puntos estratégicos de Siria.

Los iraquíes y Mosul

Las fuerzas iraquíes proyectan reconquistar la parte este de Mosul, aún en manos del EI, en "unos días", indicó ayer una fuente militar.

En ese lugar, el grupo yihadista proclamó un "califato" islámico.

Fuente: El Observador y agencias

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