¿Qué es el filibusteo, la herramienta demócrata para bloquear a candidato de Trump?

El Senado de EEUU debate sobre una polémica forma de frenar nominaciones
En Estados Unidos, la tormenta política pasa esta semana por la nominación de Neil Gorsuch, el juez designado por el presidente Donald Trump para integrar el Tribunal Supremo. Los nombramientos de estos jueces son vitalicios y dentro del tribunal solo hay nueve puestos. El último había quedado vacante en febrero de 2016 tras la muerte de Antonin Scalia.

El tipo de juez designado puede redefinir la vida pública en muchas formas, debido a las facultades que tiene el Tribunal Supremo.

Gorsuch –excompañero de Barack Obama en Harvard– posee un perfil que satisface al Partido Republicano por su visión sobre la salud reproductiva y otras cuestiones, como la inmigración.

Sin embargo, hasta hace no mucho tiempo –fue nominado hace casi dos meses– su perfil independiente y joven parecía generar simpatías en parte de los políticos del Partido Demócrata.

No es lo que sucede ahora. Gorsuch vivió días intensos durante su audiencia de confirmación y el jefe de la minoría demócrata aseguró que busca conseguir los votos para realizar lo que en ese país se denomina un "filibuster", y que no es otra cosa que imponer un cepo a cualquier decisión que vaya a tomarse en el Congreso, y que puede ser activada incluso si se está en desventaja de votos.

Qué es el "filibusteo"

"Filibustear" es una técnica usada para obstruir un decisión parlamentaria. Básicamente consiste en hablar y hablar en sala, de lo que sea, para demorar la votación. En general se hace hasta que todos se cansan y la sesión se pospone.
El filibusterismo apunta a bloquear en el Senado una ley o confirmación. El término, cuyo origen está en una palabra holandesa que quiere decir 'pirata', implica que si un solo senador está en desacuerdo con una ley o nominación, puede aplicar el mecanismo. Idealmente es un método para dar garantías a las minorías.

En ese caso, el Senado puede decidir ir directamente a una votación final. Pero para eso necesita 60 votos, que hoy los republicanos no tienen (suman 52).

La venganza demócrata

Generalmente, la opción del filibusteo no funciona a largo plazo porque legisladores de la minoría acceden a cortar el absurdo y pasar a la votación, aun cuando están en contra del fondo de lo que se va a votar. Son muestras de "civilidad" parlamentaria. De hecho hoy hay cuatro demócratas que están dispuestos a votar a Gorsuch.

Sin embargo, esta votación es particularmente sensible, porque los demócratas sienten que los republicanos les "robaron" la posibilidad de votar en 2016 un candidato liberal a la Corte Suprema. Tras la muerte de Scalia, el entonces presidente Barack Obama designó al juez liberal Merrick Garland, pero el Senado, ya entonces dominado por los republicanos, se negó a analizar su confirmación aduciendo que se trataba de un año electoral, por lo que había que esperar a las elecciones. En ese caso no fue necesario filibustear, porque como los republicanos controlaban el Senado le negaron a Garland hasta la chance de declarar en la comisión de asuntos juidiciales.

Luego Trump ganó las elecciones, con lo que el "Great Old Party" se quedó con el control del Ejecutivo y las dos cámaras del Legislativo. La única herramienta que les quedó a los demócratas fue trancar.

La opción nuclear

¿Ese trancazo es eterno? No. Los republicanos podrían conseguir los ocho votos demócratas para llevar el tema a votación, donde alcanzaría la mayoría simple. O podrían ir por la "opción nuclear", un nombre rimbombante que se reduce a cambiar las reglas de la Cámara para llamar a la votación con mayoría simple de votos.

La regla se aplica al caso concreto, pero sirve como precedente si el día de mañana se produce una situación similar en otra vacante por la Corte Suprema.

Y por eso muchos republicanos le temen a esa "opción nuclear": si el día de mañana vuelven a ser oposición, los demócratas podrían recurrir a ese precedente para pasar a la votación directa con un candidato propio.

El senador republicano John McCain declaró que quien pensara que es buena idea hacer saltar por los aires las normas del Senado "es un idiota". Por su parte, el demócrata Richard Blumenthal advirtió que la "opción nuclear" solo conducirá a un menor consenso en los nominados de la Corte Suprema y a que haya más jueces de extrema derecha o de extrema izquierda. "Esta pelea será peligrosa y quizá desastrosamente radioactiva para el Senado en los próximos años", dijo Blumenthal.

Los republicanos activarían la "opción nuclear" para abolir el filibusteo en nominaciones al Tribunal Supremo y así aprobar a Gorsuch, pero no lo harían para otras medidas. De todos modos, la probabilidad de que la herramienta se extienda a otros casos crece cada vez que un partido político la usa.

El riesgo que se intuye en EEUU es que el próximo filibusteo eliminado sea el de la votación de leyes, lo cual inhabilitaría a una minoría de bloquear cualquier tipo de proyecto que una mayoría apruebe. Recortes masivos de impuestos, una nueva ley de tenencia de armas o perforar el Ártico para conseguir petróleo son todas medidas que a un presidente como Trump le encantaría tener a disposición, y tendría vía libre para ello si esto aconteciera, explicó la periodista Jennifer Steinhauer, del NYT.

El filibusteo en la TV

scandal

Las series de TV se han valido de la figura del "filibustero". Por ejemplo, en Scandal, la primera dama y legisladora Mellie Grant se opone a una decisión de su esposo presidente y activa el mecanismo buscando un cambio en la decisión. Habla tantas horas que su medida se ve amenazada porque le vienen ganas de ir al baño, lo cual cortaría el filibusteo. Pero la salva la vicepresidenta, Susan Ross, que entra al recinto y toma la posta en solidaridad mientras la legisladora hace sus necesidades.


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