¿Qué hay que comer en 2017?

Las nuevas tendencias de alimentación saludable giran en torno al sorgo, los brotes, las proteínas vegetales y las grasas
Por Christy Brissette, The Washington Post

Si las tendencias gastronómicas de 2016 tuvieran que ser resumidas, habría que nombrar tres elementos: las proteínas, la dieta paleolítica y lo local. ¿Pero, cuáles serán las tendencias en 2017? Si hubiese que resumir el tema general de las tendencias de alimentos el año que comienza, diría: proteínas vegetales, grasas saludables y alimentos integrales.

Un nuevo grano libre de gluten gana lugar entre los expertos en salud: el sorgo.
El sorgo es una excelente fuente de fibra y es rico en proteínas. También tiene gran cantidad de magnesio y fósforo para el fortalecimiento de los huesos, hierro que estimula el sistema inmunológico y vitaminas B como la niacina y B6 que ayudan a convertir los alimentos en energía.

Con la demanda de opciones ricas en fibra y sin gluten y alimentos, este alimento es uno de los que hay que tener en cuenta para 2017.

Dónde encontrarlo: el sorgo ya está siendo incorporado en los cereales listos para comer y en las papas fritas para hornear. La variedad del sorgo ahuecado es una alternativa para el pop-corn que seguramente comience a ser más popular en las estanterías de los supermercados.

Este grano también está presente en algunas barras de proteínas, galletas y pan sin gluten. El sorgo puede incluso llegar a su bar, ya que también se utiliza para hacer bebidas espirituosas.

Brotes

Los años 70 están de vuelta. Otra de las tendencias para 2017 es hacer germinar casi todo: semillas, nueces, porotos y granos.

Si usted tiene paciencia y no está preocupado por la seguridad de los alimentos, hacerlos brotar por su cuenta es una buena opción, aunque de todos modos los alimentos germinados también estarán disponibles en una gran variedad de productos envasados ​​este año.

¿Por qué será una tendencia? El brote aumenta el valor nutricional de los alimentos vegetales a pasos agigantados. Cuando las semillas germinan y un brote emerge, parte del almidón se consume, lo que da como resultado una mayor proporción de fibra y proteína en el alimento.

Otra ventaja: el brote ayuda a desactivar los "anti-nutrientes" como el ácido fítico, haciendo que la proteína y los minerales sean más fáciles de absorber. Por ejemplo, el centeno germinado puede aumentar su contenido de folato –vitamina B9- casi cuatro veces.

¿Los beneficios nutricionales permanecen una vez que los brotes se calientan? No, pero ofrecen beneficios frente a sus versiones no germinadas cuando se trata de granos. En comparación con el pan de grano entero, comer pan de grano germinado contribuye a crear más hormonas de saciedad y reduce la respuesta de azúcar en la sangre.

Donde lo verás: polvos de proteína vegana germinados, panes y galletas hechas de harina de grano germinado, semillas y leguminosas que seguramente estén en un supermercado cerca tuyo.

Las proteínas vegetales


Las Naciones Unidas declararon el 2016 el Año Internacional de las Legumbres, por lo que cocinar con porotos, lentejas y arvejas no es nuevo.

Sin embargo, lo nuevo para 2017 es el movimiento para que no sea hummus y sopa de lentejas, sino encontrar nuevas maneras creativas de incorporar las legumbres a su día a día. Mientras, las nueces y las semillas seguirán siendo presentadas como aperitivos saludables.

¿Por qué será una tendencia? Las últimas investigaciones sugieren que comer más proteínas vegetales y menos carne puede ayudarle a vivir más tiempo. Estas fuentes van a ser más populares que nunca. Las proteínas vegetales son sostenibles, asequibles y nutritivas. También son increíblemente versátiles, y las compañías de alimentos saludables están aprovechando ese aspecto para llevarlas a cada comida y merienda.

Donde lo verá: las proteínas vegetales hechas a partir de arvejas, chía y proteína de cáñamo seguirán siendo lanzadas por las compañías de alimentos saludables para ser usadas en batidos, panadería, "proats" (harina de avena rica en proteínas) y más. Los porotos y las lentejas, por su parte, se están utilizando ahora para hacer una pasta más alta en proteínas y fibras que las variedades basadas en el trigo.

Grasas


Los alimentos bajos en grasa, carbohidratos y los alimentos ricos en azúcar fueron los villanos alimenticios de 2016. El 2017 abrazará los beneficios de un nutriente que una vez temió: la grasa.

¿Por qué será una tendencia? Necesitamos grasa para sentirnos satisfechos y como una fuente de energía, además de que ayudan a absorber las vitaminas liposolubles. Sabemos que las grasas saludables como el omega-3 y las grasas monoinsaturadas promueven la salud del cerebro y del corazón.

Incluso las grasas que alguna vez consideramos insalubres, como las saturadas en los productos lácteos, serán reconsideradas en 2017. La grasa láctea contiene ácidos grasos trans naturales como el ácido linoleico conjugado (CLA). Las investigaciones sugieren que el CLA en la leche podría reducir el riesgo de enfermedades coronarias y podría prevenir el desarrollo de las células cancerígenas.

Donde lo verá: el queso bajo en grasa comenzará a desaparecer, mientras que más personas estarán poniendo crema o leche entera en su café. Las compañías lácteas ofrecerán cada vez más productos lácteos orgánicos o de vacas alimentadas con pasto para satisfacer la demanda de los consumidores de grasas más saludables y con un mejor tratamiento de los animales.

Las legumbres se consumen menos

A pesar de que el que termina fue declarado el Año Internacional de las Legumbres, estas han dejado de ser parte fundamental de la dieta de los latinoamericanos para dar paso a la comida menos saludable. Una visión de pobreza asociada al consumo de legumbres y los cambios en el estilo de vida hacen que ahora se opte por preparaciones más rápidas, cambiando a menudo las proteínas de origen vegetal por las de animales y por los hidratos de carbono. Las humildes lentejas, porotos o garbanzos son cada vez más escasos en la dieta de los países de América Latina, grandes consumidores hasta hace poco de las legumbres, "un tesoro latinoamericano que está en riesgo", según la Organización para la Agricultura y la Alimentación (FAO). (AFP)