¿Qué se espera para el agro, la industria, el comercio y la construcción para 2016?

La mayoría de las ramas de actividad enfrenta un año de incertidumbre producto de un contexto regional y mundial más adverso

Agro

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El canon por la tecnología Intacta enfrentó a productores argentinos con Monsanto<br>

Con realidades disímiles según el sector


Las perspectivas para la producción agropecuaria uruguaya varían en función del sector. La ganadería tiene una perspectiva relativamente favorable con un nivel de faena que debería mantenerse este año en el eje de los 2,2 millones de cabezas. En tanto, como consecuencia de la apreciación del dólar, es probable que las exportaciones puedan superar las 380 mil toneladas peso canal del año pasado. En una línea similar, las proyecciones para la forestación-celulosa apuntan a una consolidación. Fue el segundo rubro en ventas de bienes al exterior en 2015 –por detrás de la carne– y relegó a la soja el tercer lugar del podio. Para este año, se estima que la madera-celulosa podría concretar ventas por US$ 2.000 millones. Un camino un poco más sinuoso es el que deberá sortear la agricultura. La zafra de soja que está comenzando tendrá prácticamente la misma superficie del año pasado, de 1,2 millones de hectáreas. Queda por saber cuál será su rendimiento para conocer el saldo exportable y cómo se comportará su cotización en los mercados internacionales. En el arroz, si bien el área de cosecha se mantuvo en unas 162 mil ha, todo indica que no se podrá alcanzar el rendimiento récord de 8.700 kg por ha del año pasado, según estimaciones privadas. Finalmente, en el caso de las perspectivas para la siembra de trigo del próximo invierno, todo apunta a una merma del área de siembra de unas 50 mil ha, a 250 mil ha. Por último, el sector que tiene un panorama más sombrío es el lechero. Con un precio internacional de lácteos que no se recupera, seguramente la remisión de los productores muestra una caída este año, algo que se reflejará en menores exportaciones.

Industria


Frigoríficos
Uruguay posee un valioso mix de mercados en un rubro cuyos valores no cayeron como en otros.<br>

Con el objetivo de no seguir cayendo

Por el lado de la industria, las perspectivas apuntan a un mantenimiento del nivel de actividad para el núcleo duro, aunque hay un ojo puesto ante un probable agravamiento de la crisis brasileña. El gigante de la región es un destino relevante para varias ramas industriales. En la otra vereda, una mejora en las condiciones de acceso al mercado argentino podrían compensar parcialmente el debilitamiento de Brasil. En el promedio de los 12 meses del año pasado, la producción del núcleo duro industrial –que no considera a la refinería de ANCAP, UPM, Montes del Plata y la planta de Pepsi– cayó 4,5% frente a igual período de 2014, de acuerdo a los datos divulgados Instituto Nacional de Estadística (INE) y procesados por la Unidad de Análisis Económico de El Observador. Esta baja se acentuó respecto al año anterior (-0,5%) y registró el mayor declive desde 2009 cuando la contracción fue de 5,5%. El dato de enero mostró que la situación sigue compleja, con un retroceso en 15 de los 19 sectores industriales. "El objetivo para 2016 es tratar de mantener la producción para cortar con la pérdida de empleo y horas trabajadas", dijo a El Observador el presidente de la Cámara de Industrias (CIU), Washington Corallo. Recordó que en 2015 se perdieron unos 13 mil puestos en el sector.

Comercio


consumo

El consumo dejó de ser el motor del PIB

La fuerte suba que registró el tipo de cambio en los últimos meses, un menor crecimiento del poder adquisitivo de los trabajadores y algunas señales de un mercado laboral menos pujante, le han pasado factura a uno de los motores de la economía uruguaya en la última década: el consumo privado. En el cuarto trimestre de 2015, el Indicador Adelantado de la Actividad Comercial (Lidcom) registró una variación negativa de 0,5% respecto a igual período del año previo, según informó la Cámara Nacional de Comercio y Servicios. Desde el inicio de la publicación del indicador (diciembre 2014), es el primer registro negativo que se observa en la variación interanual de la actividad comercial en términos tendenciales (es decir, depurada de los factores estacionales), advierte la gremial. "En línea con el informe anterior, se espera que la tendencia de la actividad comercial registre tasas de variación negativas al cierre del año 2015, así como en los primeros trimestres del año 2016", proyecta el Lidcom. En ambos casos, estos escenarios de caída "se profundizan respecto a las estimaciones anteriores; es decir, se constatarán tasas de variación interanuales del indicador para los próximos trimestres por debajo de 1%". En tanto, luego de la estabilidad que había registrado durante enero, el Índice de Confianza del Consumidor (ICC) retomó su camino descendente en febrero. En concreto, tuvo una caída de 2,8% respecto al mes anterior. Este descenso del ICC –relevado por Equipos Consultores y la Cátedra Sura de Confianza Económica de la Universidad Católica– se explica mayoritariamente por una contracción de 8% en la predisposición a la compra de bienes durables.

Construcción


vivienda

Tiene pocas chances de repuntar en 2016


La última publicación del Índice líder de actividad de la industria de la construcción (Ilic) de marzo habían mostrado un ligero deterioro para 2016. Aún sin conocer el dato del último trimestre de 2015 (para el cual se había estimado una merma del 3%), el Ilic proyectó una contracción mayor para este año (de 3,5%). A nivel de expectativas no se registran novedades, aún situadas en terreno negativo. Luego de la finalización de la construcción de la pastera Montes del Plata, el sector no encontró grandes proyectos que la permitieran sostener su nivel de actividad. De hecho, el sector pasó de emplear unos 70 mil trabajadores a uno 50 mil actualmente. La expansión de los parques eólicos –que continuará este año– y el boom en la ejecución de proyectos de Vivienda de Interés Social (VIS) permitieron amortiguar el menor nivel de actividad. A nivel de obra pública, se espera que los proyectos de infraestructura que el Ejecutivo planea encarar con fondos propios comiencen a canalizarse a partir del segundo semestre de este año, así como los primeros Proyectos de Participación Pública-Privada. En julio del año pasado, el presidente Tabaré Vázquez anunció una inversión en infraestructura para este período de US$ 12.000 millones, de los cuales el 66% será financiada con fondos públicos y el 34% con fondos privados. El monto destinado a cada sector será: US$ 4.230 millones en energía, US$ 2.360 millones en vialidad, US$ 1.870 millones en infraestructura social, US$ 1.320 millones en vivienda, US$ 750 millones en comunicación, US$ 550 millones en agua y saneamiento, US$ 550 millones en puertos, US$ 360 millones en vías y US$ 380 millones en otros rubros.



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