Rechazo a nueva reelección asesta a Morales primer traspié electoral

Los resultados parciales dejan al líder indígena sin posibilidades de gobernar otro período
El presidente de Bolivia, Evo Morales, tenaz anticapitalista, cruza los dedos para que los resultados de un referendo popular del domingo le permita ir por su cuarto mandato (2020-2025) y seguir rompiendo todas las marcas de permanencia en el poder.

El primer indígena en llegar a la presidencia de Bolivia, líder cocalero y bloqueador de caminos en su época de sindicalista, parece sortear a duras penas el costo político de denuncias opositoras sobre un supuesto tráfico de influencias, para mantener su liderazgo en el país, sin par en los últimos 50 años.

Ayer, el mandatario abogó por esperar con "serenidad" los resultados definitivos del referendo, en el que los primeros sondeos y el escrutinio oficial al 72 % dan la victoria al No. "Hay que esperar con mucha serenidad los resultados. No se trata de, anticipadamente, hacer una fiesta", dijo Morales en una rueda de prensa en La Paz, su primera comparecencia tras la consulta.

Según datos del Tribunal Supremo Electoral (TSE) al 72% de cómputo, el no a la propuesta oficialista de reformar la Constitución para permitir otra reelección de Morales tiene un apoyo del 56,5%, frente al sí que cosecha un 43,2%.

Los estudios de las empresas encuestadoras Equipos Mori e Ipsos difundidos por medios locales cuatro horas después del cierre de los colegios dieron al "no" a la reforma constitucional un porcentaje del 51% al 52,3% y al sí entre un 47,7% y un 49%.

En los procesos electorales en Bolivia tradicionalmente se da por válido el resultado de los sondeos a pie de urna y por recuento rápido en la noche electoral debido a la habitual tardanza del escrutinio oficial, que se demora varios días.

La popularidad de Evo ya no es la misma. El gobernante, de 56 años y en el poder desde 2006, se vio salpicado en las últimas semanas por denuncias opositoras de tráfico de influencias en favor de la empresa china CAMC, que se adjudicó contratos en su país por unos US$ 560 millones, en la que su expareja Gabriela Zapata es gerente comercial.

Si la denuncia –que saturó las redes sociales– iba a tener un efecto en las urnas era una duda que sólo se conocería, como una cruda radiografía, al momento de difundirse los resultados oficiales.

Una vida de película

La vida de Morales es como para una película: comenzó desde uno de los lugares más humildes del país para llegar a la primera magistratura.

Nació en 1959 en Orinoca una de las regiones más pobres en los Andes de Bolivia.

Sin formación universitaria y a punta de marchas y bloqueos, Morales fue elegido diputado en 1995. En 2002 se lanzó a la presidencia, ocupando contra todo pronóstico el segundo lugar.

En 2006 obtuvo su primer mandato con 54% de los votos. Revalidó con un segundo periodo (2010-2015) obtenido con el 64% y el tercero (2015-2020) con el 61%, y con ello rompió todos los récords de permanencia en el poder desde la fundación del país en 1825.

Fuente: Agencias

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