Reflexiones sobre el puente de Sarmiento... debajo de él

Cada ciudad tiene sus zonas críticas que, sin estar en la periferia, se vuelven invisibles

Hace unos días Alfredo Ghierra puso sobre el tapete el tema del estado y entorno del Puente Sarmiento. 

Esas zonas "invisibles" quedan en el área del cerebro de lo que sabemos que está mal pero nadie se ocupa de resolverlo. Y, sin embargo, son el perfecto ejemplo de intervenciones que con relativamente poco gasto podrían cambiar áreas descuidadas y devolverlas al disfrute público. 

Está claro que no hay uno sino dos problemas: lo que subyace detrás va mucho más allá de lo meramente estético o funcional, y para algunos oficia de refugio. Su vereda es un baño, claro reflejo de algo no resuelto en políticas sociales. Y pasa acá y en varias ciudades del mundo.
Al punto crucial, se le suma el abandono en el mantenimiento del puente y su entorno, la iluminación, la caminería y veredas circundantes, más la mugre instalada. Ya conocemos la teoría de criminología de "las ventanas rotas", que sostiene que mantener los entornos urbanos en buenas condiciones puede provocar una disminución del vandalismo y la reducción de las tasas de criminalidad. 

Eso tuvo su auge en Nueva York en los años 90 y lograron que las áreas urbanas tengan su equipamiento cuidado, la iluminación adecuada, el paisajismo, limpieza y diseño bien implementados y mantenidos. Eso hace que la gente se apropie de ellos y generan rechazo de los que necesitan de la oscuridad y anonimato para actuar.
 
Sacando la nariz hacia afuera para investigar un poco, está el proyectos en Roma "Bajo el viaducto" con gente del Estudio de Renzo Piano para reactivar espacios olvidados específicos debajo de autopistas. Otro  ejemplo interesante enes el de la ciudad de Mexico, que se llama "Bajo Puentes" : un programa de conversión de lotes baldíos debajo de autopistas, en áreas públicas, conformadas por plazas, cafés y juegos. Se trata de la recuperación de espacios públicos abandonados para que se conviertan en sitios seguros y bien iluminados para la convivencia ciudadana.
 
Más que por seguridad, acá el tema surgió por la falta de áreas verdes y espacios recreativos en ciudades superpobladas, que llevó a que surgieran innovadoras propuestas de intervenciones urbanas públicas y privadas: huertas, parques, piscinas, bibliotecas, obras de arte y cines al aire libre, son algunos de los proyectos pensados para transformar zonas abandonadas en asombrosos espacios colectivos.
 
Otro camino también adoptado en Mexico son los "Pocket parks": una conversión de pequeñas superficies remanentes, subutilizadas, abandonadas o invadidas por automóviles, a espacios recreativos de entre 100 y 400 m² que se integrarán a la arquitectura urbana de cada zona.
 
O las galerías de arte temporales... que además pueden recibir visitas escolares, organización de eventos corporativos o educativos.
 
No se trata de poner paños tibios ni de errar a las soluciones, como ha pasado en Londres o China donde la arquitectura está pensada para que no sirva como refugio, pero con más que cuestionable solución: colocar pinchos para evitar que se instalen los indigentes.
 
En este caso, el desafío es por demás emblemático: en un departamente cuya comuna es de un partido gobernante pero los municipios que une el puente están bajo gestión de representantes de otros partidos, sólo queda estimular, motivar, debatirlo, presionar, actuar para que las cosas se hagan y concreten, y no estaría mal que con colaboración de todos los implicados. 
 
Así, dentro de poco, eso que tuvimos olvidado pase a ser una opción de disfrute, de tiempo libre en un lugar por demás privilegiado de la ciudad. Y se busque solución de refugio permanente a las personas que lo habitaban.
 
Vean fotos de algunos ejemplos y proyectos sobre este tema, acá

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