Regular horarios de boliches no es solución, dicen dueños y vecinos

Plantean que el horario es excesivo y que por más que cierren temprano, la gente seguirá la noche en la calle
Como forma de mejorar un problema de convivencia que se arrastra desde hace varios años a causa de los ruidos molestos por las actividades nocturnas, la Intendencia de Montevideo propuso a los dueños de boliches limitar el horario de apertura y cierre de locales. La idea inicial es que abran a las 18 hasta las 2:00 de la madrugada. Sin embargo, los propietarios aseguran que se trata de un cambio demasiado drástico y concuerdan con los vecinos en que no solucionará el problema.

"Hay que hacer que la gente salga más temprano pero no tan excesivo", dijo a El Observador el responsable de Jackson Bar, Richard García. Actualmente, los locales que funcionan en la zona de Parque Rodó -una de las más conflictivas- cierran a las 6:00 o 7:00 de la mañana, por lo que pasar a cerrar a las 2:00 sería un cambio extremo.

"La noche les va aquedar larga y van a querer seguir, si no tienen un boliche van a seguir en la plaza", dijeron desde Jackson Bar.

El responsable de otro boliche de esa zona, dijo que si bien está de acuerdo con que las actividades terminen más temprano, se debería cerrar al menos a las 3 de la mañana y que para que la medida sea efectiva la comuna debe fiscalizar. Para el empresario, la norma trata de implementar un "after office", algo difícil de lograr en un país donde se acostumbra cenar después de las 22:00. Por eso, sería un cambio importante, que el cliente tomaría como imposición.

En lo mismo coincidió el responsable de Jackson Bar. "Para nosotros es mejor cerrar temprano, siempre y cuando sea parejo para todos", afirmó. "La gente no sale de trabajar a encerrarse a un boliche", dijo a El Observador.

El empresario cree que como opción, se podría comenzar paulatinamente a cerrar a esa hora, así los clientes se van acostumbrando, y luego llevar el cierre a las 4 de la mañana. "Podés hacer que la gente salga una hora antes pero cinco horas antes es imposible", dijo. Agregó que la medida planeada por la intendencia podría traer aparejado recorte de personal y que algunos lugares deban cerrar.
De todas maneras, ambos coincidieron en que con acortar el horario no se elimina el mayor problema: el ruido social de quienes se quedan tomando en la vía pública.

"Se fue de las manos"


Vecinos de zonas ruidosas, que han llevado el tema a la Intendencia, coinciden en que el cambio en el horario no mejorará la situación. Ellos ven como única solución, que no haya loclaes nocturnos en zonas residenciales. "La gente no se va a ir para la casa, la joda va a seguir en la calle", dijo a El Observador Camelia Huino, que vive en Canelones y Blanes. Agregó que el problema "se fue de las manos" a la comuna, no se controla y no se va a solucionar con una nueva norma."¿Va a haber un inspector en cada uno de los 25 boliches que hay acá?", se preguntó.

El problema principal, coincidió otro de los vecinos, Nicolás Álvarez, que vive en la zona de Parque Rodó hace 40 años, no es la música sino "la fauna humana que se produce en las puertas de nuestras casas, la vandalización, roturas, gritos y bocinazos".

En el mismo sentido, el representante de Jackson Bar afirmó que el cambio va a generar nuevos problemas, porque llevará a la gente a otros lugares. "Salen alcoholizados, la noche les va aquedar larga y van a querer seguir, si no tienen un boliche van a seguir en la plaza", señaló.l

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