Rehenes de las ferias

Las normas de rotación no se respetan y quienes las tienen en la puerta de su casa durante años se quejan por la falta de control y abusos de los periferiantes
Desde hace 24 años, y por unos 1.200 sábados, quienes viven en la calle Eduardo Raíz, a la altura de la avenida Eugenio Garzón, han sido lo que uno de los vecinos de la zona, llama "presos domiciliarios".

Las ferias funcionan como reguladoras de precios y emplean a miles de personas, pero para quienes les tocó en suerte –o en desgracia– tener los puestos en la puerta de su casa, movilizarse o descansar resultan una verdadera odisea. Y, a decir de Horacio Soler, vecino de Peñarol, al menos una vez a la semana, quedan "sitiados". Deben también soportar los estruendos de los caños y cajones golpeando contra la calle en plena madrugada; y lidiar con la basura y los olores que quedan en la cuadra tras el cierre de los puestos.

El principal problema está sin embargo en que no se trata de una molestia pasajera, y en algunos casos, las ferias llegan a permanecer en el mismo lugar por más de 30 años.

Igual de viejos son los reclamos por una mejor regulación y control, pero no han tenido eco en las autoridades, que reconocen su falta, pero se excusan en la complejidad de los traslados y no plantean soluciones.

En la capital hay 149 ferias. La mayoría (120), dependen del Área de Defensa del Consumidor (Adeco) del Ministerio de Economía y deberían rotar cada cinco años. Las restantes 29, reguladas por la Intendencia de Montevideo, deberían hacerlo cada 3 años, algo que tampoco se cumple*.

El 75% de las 149 ferias de Montevideo dependen del Ministerio de Economía, las restantes son controladas por la IMM.

Consultado en El Observador TV, el director de Promoción Económica de la comuna, Ricardo Posada, reconoció que unas 35 ferias, el 23%, hace más de 10 años que no se trasladan, y que el promedio de rotación general es de siete años. Eso significa dos años más de ruidos y molestias en el caso de las ferias dependientes del MEF, y cuatro más en el caso de las reguladas por la comuna.

En 2008, tras un reclamo de los afectados, la Defensoría del Vecino recomendó a las autoridades definir una política de regulación y establecer un plan de rotación cada cinco años. Pero hasta ahora no se han llevado a la práctica.

El traslado es complejo e involucra a muchos actores, dijo Posada, y si bien reconoció que deberían cumplir con los plazos, la normativa está desactualizada y "la realidad se impone sobre los tiempos de todos", señaló.

"El que tengo en la puerta de mi casa no es aquel feriante que se instaló, que tiene un permiso, y que está registrado. Son golondrinas, viene cualquiera y se tiende con ropa o pone un caballo"

"Yo tengo 46 años y me acuerdo que de chiquito ya estaba la feria", contó a El Observador Jonathan Flores, vecino del barrio Peñarol. Al principio, recordó, la feria se instalaba en parques o en calles poco transitadas y cada unos cinco años cambiaba de lugar, pero desde hace 13 años la política cambió, y ahora permanece en Aparicio Saravia.

Para los vecinos la rotación debería ser automática cada tres años para todas las ferias y no volver por 12 años, explicó a El Observador el presidente de la Unión de Vecinos de Ferias y Periferias de Montevideo, Flavio Harguindeguy.

Una propuesta que tanto para la comuna como para los feriantes, es inaplicable. "Cuando la gente se acostumbra habría que mover la feria", se quejó el representante de la Asociación de Feriantes del Uruguay en el Mercado Modelo, Luciano Vario. "Es algo que los feriantes no pueden aceptar", agregó.

Ferias en Montevideo
En las periferias de los puestos regulados se vende objetos de todo tipo.
En las periferias de los puestos regulados se vende objetos de todo tipo.

Irregulares pero tolerados

Al problema del incumplimiento de las normas en los puestos regulares, se suma además el de las periferias. Se trata de personas que no están autorizadas por la intendencia, pero que se instalan junto a los puestos regulados, y su control escapa a la intendencia.

"El que tengo en la puerta de mi casa no es aquel feriante que se instaló, que tiene un permiso, y que está registrado. Son golondrinas, viene cualquiera y se tiende con ropa o pone un caballo", se quejó Soler, otro de los vecinos de la feria de Peñarol.

La existencia de esos puestos hace que la extensión de las ferias crezca sin control, y se llega a casos extremos como Tristán Narvaja, que ya ocupa 70 cuadras.

Así, "el vecino queda mano a mano con ese periferiante que le toca en suerte, que no sabe quién es, qué vende y que no tiene forma de reconducirle ningún tipo de actitud cuando se hacen y se ven cosas que son realmente abusivas", indicó Harguindeguy.

35 de las ferias de Montevideo no se trasladan desde hace más de 10 años

Sylvia Rodons, jefa de ferias de Adeco, reconoció que las periferias son un problema porque "se instalan en los espacios libres dentro de la feria". Los vecinos denuncian además que los lugares se venden, y que hay peleas por quién los ocupa.

Formalizar esos puestos irregulares era otra de las recomendaciones que hacía la Defensoría del Vecino en 2008, y que tampoco se cumplió. Así, pese a que son irregulares, las autoridades "toleran" su presencia, admitió Posada.

Ferias en Montevideo
Los feriantes son los que deben encargarse de la limpieza de las ferias.
Los feriantes son los que deben encargarse de la limpieza de las ferias.

La limpieza es otro de los reclamos de los vecinos. Tras un acuerdo con la intendencia en 2015, son los feriantes los que deben hacerse cargo, y aseguran que lo cumplen. Terminada la feria, dijo Vario, se barre y embolsa los desechos, y luego la IMM hace una pasada final.

Además se acordó instalar baños químicos, uno por cuadra, pero no se planteaba un plazo para ello, y según reconoce la comuna, no se ha avanzado al ritmo esperado.

"A veces hacen caca en una bolsita de nylon y te lo cuelgan en tu portón o en el árbol", se quejó una vecina del Cerro.

Ferias en Montevideo, un mal necesario

Mal necesario


El propósito de las ferias es ofrecer alimentos de calidad a los vecinos, y funcionar como un regulador de precios en el mercado, dijo Rodons. Democratizan el acceso a los alimentos, agregó Posada.
Los vecinos lo reconocen. "Yo no estoy pidiendo que las ferias se eliminen. Porque yo, si Alberto, que es un quintero de Melilla, se va a 6 cuadras, le voy a seguir comprando la lechuga porque para mi es la más linda y la más tierna", aseguró un vecino de Colón.

Todos quieren la feria cerca pero no en la puerta, aceptó el representante de los feriantes. Y los vecinos llegan a la misma conclusión: "Qué linda que es la feria para pasear con el mate y hacer las compras, pero nosotros estamos presos hace 24 años en el mismo lugar".

Ferias en Montevideo

Vecinos deben entender que "quienes hacen esos ruidos excesivos están trabajando"

Los ruidos molestos que se generan con el armado de la feria son uno de los principales problemas por los que la intendencia recibe quejas, dijo a El Observador TV el director de Promoción Económica de la Intendencia de Montevideo, Ricardo Posada.

A su entender, se trata de un tema de conviviencia, en el que quienes trabajan deberían ser más respetuosos con los vecinos que están descansando, y quienes se despiertan con el ruido de los caños, entender que "quienes hacen esos ruidos, muchas veces excesivos, están trabajando en un horario diferente", dijo Posada.

En una resolución de la comuna que denegaba el traslado de puestos en Punta Carretas, se argumentaba en un sentido similar que los reclamos, entre otros, por ruidos, se daban en todos los lugares en que hay ferias, "debiendo soportarse tales molestias solo una vez por semana, y por unas pocas horas", informó El País.

(Producción: Cecilia Arregui)

*En la edición impresa de esta nota se aseguraba que para trasladar una feria dependiente de la intendencia de Montevideo no era necesario que los vecinos iniciaran un expediente. Sin embargo, el artículo 54 del Reglamento de Ferias Municipales establece que "los vecinos tendrán derecho a solicitar el traslado de la feria que se realice sobre la calle donde se encuentran sus casas". A los involucrados y a los lectores, las disculpas del caso.

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