Ricardo Alcántara: El enamorado de las palabras

Se trata de un premiado escritor uruguayo de libros infantiles que vive hace 40 años en Barcelona. Su obra ha recorrido el mundo incentivando el gusto por la lectura
La vida de Ricardo Alcántara podría perfectamente ser material para una novela. A los 18 años comenzó a estudiar psicología en Uruguay y al poco tiempo decidió seguir la carrera en el exterior. Viajó a Brasil y allí prosiguió con sus estudios a la vez que mantenía dos trabajos. Cuando se licenció se subió a un barco rumbo a Barcelona, para perseguir ese afán de encontrarse a sí mismo y descubrir su verdadera vocación, que no era precisamente aquella en la que había invertido tantos años de formación universitaria. Quince días después desembarcó en España. Y allí, su vida cambió por completo.

A pesar de lo novelesco de su trayectoria, el ahora escritor uruguayo radicado en Barcelona desde hace más de 40 años está convencido de que nunca utilizará sus propias aventuras como material para sus libros.

Alcántara ya tiene publicadas más de 200 obras en varias casas editoriales en todo el mundo, desde Uruguay hasta Grecia y Corea, y todas están enfocados al público infantil y juvenil. El escritor está de paso por Uruguay a propósito de las fiestas, ya que, a pesar de la distancia, no ha perdido el vínculo con su país de origen ni con su familia. Además, la editorial Santillana realizará un taller de creatividad y escritura gratuito dictado por él para docentes y público en general, en San José; participará también de una actividad dentro de la feria Ideas+ del Parque Rodó.

La psicología y la no-vocación

Alcántara comenzó a estudiar psicología casi que por descarte. Fue ya viviendo en Brasil cuando se dio cuenta que lo que realmente quería para su vida era escribir. Redactó sus primeros cuentos en portugués pero en ese proceso reconoció que el idioma era una limitante y no podía plasmar con precisión lo que realmente quería. La única alternativa era migrar a un país en el que pudiera publicar en un lenguaje que manejase a la perfección. "En ese momento volver a Uruguay no era una opción porque yo ya sabía que quería dedicarme a la literatura y acá el mercado es muy chico", explicó.

El escritor reconoció que, a pesar de no dedicarse a la psicología, la carrera lo ayudó a descubrir su vocación debido a que sus estudios le dieron herramientas para ser introspectivo y "hallarse a sí mismo". También lo benefició en que pudo desarrollar una sensibilidad mayor y lo entrenó en el rol de "observador", un requisito clave para escribir.

Al culminar sus estudios se subió a un barco junto a dos amigos: uno quería ser piloto de avión y la otra directora de cine. Alcántara aspiraba a escribir libros infantiles. El uruguayo no sabe exactamente por qué eligió a los niños como su público objetivo. "Lo trabajé en psicoanálisis y no he encontrado las causas. No creo en la casualidad, pero tampoco en que haya que buscarle una explicación a todo", afirmó.

Cuando llegó a España le presentó su trabajo a un editor local. "En aquella época uno podía reunirse con grandes editores para mostrarles borradores y hablar sobre ellos, no como ahora que es muy difícil", contó. Tres meses después, en 1978, Guaraçú, el primer libro de Alcántara, ya se podía comprar en librerías europeas tanto en español como en catalán.

Al uruguayo se le encoge la voz y se le humedecen los ojos cuando recuerda el momento en el que sostuvo su primer libro entre las manos. Lo único que pensó entonces fue en sus padres, y en todo el camino recorrido hasta ese momento. Y desde ese día no ha parado de publicar.

La idea y el sentimiento

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Escribir 200 libros no es tarea sencilla, sobre todo en materia de ideas. "Mis libros tienen éxito porque son reales", dijo Alcántara. Y agregó que en su proceso creativo la fuente de inspiración para redactar nace de un procedimiento interno en el que una idea y un sentimiento convergen en una historia.

El uruguayo espera que el futuro de su carrera sea –en parte–de revisión de su propia obra. Sus 70 años de vida lo encuentran en un momento de "consciencia y responsabilidad superior" al de hace un tiempo atrás. Más allá de estas consideraciones, no se imagina escribiendo en otro género que no sea el infantojuvenil.

Según expresó Alcántara, la literatura para niños y adolescentes está "muy bastardeada" y es considerada como "un género menor". Sin embargo insistió en que se trata de una crítica sin fundamentos por parte de sus colegas.

En Uruguay no existen datos exactos sobre la cantidad de libros infantiles que se venden, pero las editoriales coincidieron en que suelen tener buenas ventas, mejores incluso que las de otros géneros literarios.

"Los libros infantiles son los primeros en generar gusto por la lectura y los responsables de crear el hábito de leer", expresó Alcántara. Los escritores que se dedican a este género tienen, en ese sentido, un gran deber. El escritor uruguayo aseguró estar "enamorado de las palabras" y su relación con ellas está compartida y diseminada entre miles de pequeños lectores alrededor del mundo aspirando a un efecto contagio.

Datos

8/12 - Taller de creatividad y escritura en San José (Biblioteca Departamental) para motivar a los jóvenes en el aprendizaje del arte de leer y escribir.

11/12 - Presentación en feria Ideas+ del Parque Rodó a las 19 horas en stand del MEC.


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