Ridley Scott regresa a su monstruo favorito de una forma sanguinaria

El director usa trucos viejos para aterrorizar a una tripulación de exploradores en Alien: Covenant, un película con tantos sustos como altibajos narrativos que continúa con esta saga de ciencia ficción
Al referirse a su clásico del cine de terror y ciencia ficción, Alien, el octavo pasajero (1979), el director Ridley Scott destacó el ingenio detrás del aspecto más artesanal de la producción del filme. "Era la vieja y clásica historia de siete personas encerradas en una oscura casona donde eventualmente todos morirán", dijo en una entrevista. "No hay una historia más clasificación 'B' que esa".

El cineasta inglés contó que siempre pensó que Alien "era una película 'B' con un elenco clasificación 'A' y un monstruo 'AA'" y agregó que, desde entonces, ha decidido "elevar" la película de horror "a otro nivel".

Su primer intento dentro de ese objetivo fue Prometeo (2012), una película cuya historia antecede a Alien. El filme significó el regreso detrás de cámaras de Scott a la saga y fue recibido con una respuesta mixta por parte del público y la crítica.

En lugar de proponer una toma renovada del alienígena conocido como el Xenomorfo aterrorizando a un grupo de humanos, el público se encontró con un relato de mayor ambición filosófica que plantea interrogantes sobre el origen de la humanidad.

Cinco años después, Scott continúa la expansión de la saga de ciencia ficción. Más predispuesto a darle a los fanáticos de la película original un territorio más familiar, Alien: Covenant –que se estrena hoy en cines locales– intenta combinar los elementos de horror de la película original con los problemas existenciales que el británico planteó en Prometeo.

El filme retoma el trabajo de la corporación Weyland ya vista en la franquicia y presenta a la tripulación de la nave Covenant. Su misión es colonizar un nuevo planeta para la humanidad y la encargada de esa tarea es una tripulación compuesta por parejas de científicos e ingenieros que incluye a los actores Billy Crudup, Danny McBride y, más prominentemente, Katherine Waterston, una intérprete en pleno ascenso en Hollywood recientemente vista en Animales fantásticos y dónde encontrarlos (2016).

Para el infortunio del equipo a bordo del Covenant, si hay un elemento familiar en una película con la palabra "Alien" en su título es que todo lo que podrá salir mal, saldrá mal.

Bajo esa premisa, los entusiastas de Alien, el octavo pasajero sentirán un déjà vu constante en Alien: Covenant. Hay múltiples puntos de la trama idénticos al filme de 1979 –una señal de aparente origen humano que obliga a la tripulación a desviar su curso, un piloto bautizado con un nombre de ciudad sureña de Estados Unidos, una protagonista mujer que debe utilizar su inteligencia para librarse de la amenaza de un monstruo imparable– que serán bienvenidos por los seguidores más fervientes de estas historias.

Sin embargo, Scott y los guionistas John Logan y Dante Harper también proponen continuar con las subtramas planteadas en Prometeo al explorar la relación de la raza alienígena conocida como "los Ingenieros" con el origen del Xenomorfo.

Uno de los encargados de unir ambos largometrajes es el actor Michael Fassbender, quien en Prometeo interpretó a David, un androide de intereses cuestionables. En Covenant, Fassbender tiene un trabajo doble, ya que no solo retoma su papel como David, sino que también personifica a Walter, una versión mejorada del androide que trabaja dentro de la nave Covenant. Bajo esa doble tarea, el actor protagoniza algunas de mayor entretenimiento de la película, particularmente cuando sus dos personajes comparten escenas.

Walterston, por su parte, interpreta a la "experta en terraformación" Daniels, pero la actriz no es la protagonista que los avances del filme parecían sugerir. Marcada por una tragedia en pleno comienzo del filme, el personaje de Waterston afronta la amenaza del alienígena con una entrega física sorprendente, pero las comparaciones con Ripley –el personaje de Sigourney Weaver que protagonizó durante cuatro películas de esta saga– son inevitables y no ayudan a que el espectador sienta un vínculo con Daniels.

Lo mismo sucede con el resto de la tripulación de la Covenant, de la que Scott decide deshacerse rápidamente y sin tapujos en momentos que dejan muy mal parado al departamento de Recursos Humanos de la corporación Weyland, que parece contratar a los científicos menos indicados para una misión de exploración interestelar.

Afortunadamente, Alien: Covenant tiene suficientes sustos, escenas de gore y una acción ejecutada de forma clara para mantener al público atento, incluso cuando los diálogos más explicativos de personajes como David se tornan innecesarios y atentan contra el ritmo y suspenso obtenidos en el primer tercio de la película.

Alien: Covenant será vista como una decepción para quienes esperaban una nueva Alien, el octavo pasajero. De todas formas, el esfuerzo de Scott por continuar ampliando una historia que comenzó hace casi 40 años "elevando" la historia más allá del horror es admirable, lo que obliga a seguir atento al trabajo futuro entre el director con su monstruo predilecto, quien sigue siendo uno de los más interesantes dentro de la historia del cine contemporáneo.

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