Sanabria admite deuda por US$ 8,7 millones pero dice que puede pagar el 50%

Asegura que hubo operaciones cambiarias que causaron perjuicios millonarios
El empresario Francisco Sanabria reconoció ante el juzgado de Concurso una deuda de US$ 8,7 millones ($ 247.173.139) de la cual propuso pagar a los acreedores de Camvirey SA -la sociedad del Cambio Nelson- solo la mitad y en 24 cuotas bimestrales, lo que implica que se saldará en cuatro años. Las cuotas comenzarán a abonarse recién a los 180 días de que se llegue al acuerdo y sea aprobado por la Justicia. Además en los balances que presentó sostuvo que tiene cuentas a cobrar por US$ 9,8 millones ($ 278.987.679) por lo que el saldo de la firma es de US$ 1,1 millones.

Según el expediente judicial al que accedió El Observador, Sanabria propuso que los montos que se adeuden en dólares se pasen a pesos "al tipo de cambio interbancario comprador a la fecha de la admisión de esta gestión, quedando firmes e inamovibles dichos importes a la tasa cambiaria referida".
En el escrito presentado por el abogado Julio Soffer, se plantea que al pago de las primeras 22 cuotas se destinará hasta el 4% del importe de las ventas totales de la empresa de cada bimestre previo, y el 5% del producido neto de acuerdos comerciales con terceras empresas, en caso de existir".

"Para las inversiones se dispuso de ahorros propios (...) y préstamos parabancarios, muchos de ellos sin contrapartida, otros a intereses usurarios" - Memoria explicativa del concurso

En el escrito, Sanabria planteó que se celebre la Junta de Acreedores a los 180 días de aceptado el concurso. Además pidió que se conceda moratoria provisional lo que impide que mientras dure el concurso se declare la quiebra o de liquidación judicial de la sociedad.

El escrito lleva la firma de la escribana Paula Sanabria, hermana de Francisco Sanabria, único titular de Camvirey SA, cuyo directorio está integrado únicamente por él y sin órgano de control, se aclara.
Además se explica que con esta propuesta "se busca lograr la subsistencia de la empresa que es fuente de trabajo directo de muy numerosas familias, mediante la protección y conservación de este fundo para lograr el repago de sus acreedores continuando su actividad".

En la memoria explicativa que se adjuntó -también firmada por la hermana de Francisco Sanabria- se afirma que "el inicio de esta empresa fue como consecuencia de que el difunto Wilson Sanabria Mendoza, le recomendaron al señor Nelson Calvette como persona experta en el rubro financiero-cambiario y se le consideró un buen operador para establecer un negocio del ramo".

Se agrega que Sanabria no se dedicaba cien por ciento a la tarea sino que depositaba su confianza en el operador del cambio y oficial de cumplimiento, ambos cargos desempeñados por Calvette, hasta que se designó como oficial de cumplimiento a la contadora Soledad Ubilla.

También se señala que por recomendación de ella se contrató a una auditoría externa que constató e informó de "innumerables operaciones de cambio realizadas , las que generaron perjuicios millonarios, sin que hubiera ni necesidad ni explicación para las mismas".

Intereses usurarios

Sanabria no admitió la actividad ilegal de captación de depósitos que realizaba a través de Cambio Nelson, sino que afirmó que por la necesidad de "concretar nuevas ideas y de ampliar la gama de servicios al cliente" y se efectuaron inversiones "a fin de prestar servicios de calidad preferencial".
Agregó que se debieron hacer cuantiosas inversiones en infraestructura, tecnificación y personal, para lo cual se dispuso de ahorros propios, préstamos bancarios y "préstamos parabancarios, muchos de ellos sin contrapartida de interesas por provenir de personas del lugar, con las que existen profundos vínculos de amistad, y otros en cambio, a intereses usurarios".

Explicó también que luego del fallecimiento de Wilson Sanabria, Francisco "hizo sus mayores esfuerzos para cumplir con todas las obligaciones (...) pero se encontró con un panorama cada día más devastador en lo que significaba la falta de dinero y el tener que estar continuamente proveyéndo de fondos para lo que personalmente y muchas otras personas, tanto como familiares, amigos y comerciantes colaboraron para seguir con las puertas abiertas".
"A pesar de que vólumenes muy importantes de dinero ingresaron por diferentes vías día a día (llegando a hipotecar y transferir el dominio de casi todo el patrimonio familiar disponible y más) para que se mantuviera en pie algo, a lo que con pesar debe reconocerse que ya estaba caído, incluso muchísimo tiempo antes del deceso de Wilson Sanabria", concluyó el escrito.



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