Se afirma el error del Brexit

El error de la salida británica de la UE se confirma por la decisión de los dos padres del triunfo del brexit de abandonar la escena

El error de la salida británica de la Unión Europea (UE) aparece confirmado por la decisión de los dos padres del triunfo del brexit de abandonar rápidamente la escena, endilgando a otros la responsabilidad de timonear en la tormenta. Boris Johnson, ebulliente exalcalde conservador de Londres, y Nigel Farage, líder del Partido de la Independencia, fueron los motores principales del movimiento secesionista. Los ayudó el saliente primer ministro David Cameron con su error de convocar a un referéndum y con la pobreza de su campaña a favor de que Gran Bretaña permaneciera en la UE. Luego de la votación y de la decisión de Cameron de renunciar, se anticipaba que su correligionario Johnson sería candidato de primera fila para sucederlo al frente del Partido Conservador y del gobierno.

Pero se bajó de la postulación en medio de turbulencias internas en su partido. Rápidamente lo siguió Farage al renunciar a la conducción de su partido y anunciar su retiro de la vida política. La actitud de ambos dirigentes de eludir lo que antes defendieron a capa y espada apunta a sus propias dudas sobre el futuro y profundiza los augurios de que Gran Bretaña perderá más de lo que pueda ganar con su retiro de la UE. La mitad de las exportaciones británicas se colocan en la UE bajo el libre comercio imperante en la comunidad, en un intercambio anual por US$ 575.000 millones. Ahora hay que negociar ventas a cada uno de los otros 27 miembros de la UE, incluyendo a países enojados como Alemania y Francia, sin las facilidades arancelarias que rigen el comercio dentro del bloque.

A cambio, Gran Bretaña se liberará de los aportes que debe realizar a la UE, de la égida de la burocracia que gobierna al bloque desde Bruselas y de la obligación de aceptar inmigrantes indeseados. Esto último fue un factor de incidencia fundamental en la mayoritaria votación nacionalista de británicos. que temían un mayor resquebrajamiento de la estructura social tradicional del país por el creciente influjo de un amplio espectro de inmigrantes. La tarea de equilibrar estos factores y de evitar las turbulencias financieras que temen la UE y Estados Unidos, con repercusiones en todo el mundo, recae sobre Theresa May, que reemplaza a Cameron como líder del gobernante Partido Conservador y primer ministro. May es considerada una especie de segunda Dama de Hierro, después de Margaret Thatcher. Defendió la permanencia de Gran Bretaña en la UE, lo que puede facilitarle algo las negociaciones con Bruselas para una salida ordenada y para evitar un derrumbe del comercio exportador de su país. Pero enfrentará las recriminaciones de la UE, donde se augura una caída de su producto interno del 0,5% por impacto del brexit.

Tendrá que lidiar también con el fortalecido movimiento independentista de Escocia. Ya fracasó hace pocos años un referéndum para independizarse del Reino Unido, que integra después de siglos de desencuentros y guerras. Pero la mayoría de los escoceses votó por permanecer en la UE, lo que le ha dado renovada fuerza al movimiento independentista, que ya ha anunciado que buscará una nueva consulta popular sobre el tema. May enfrentará un problema parecido con Irlanda del Norte. De la habilidad con que se maneje dependerá que el Reino Unido lo siga siendo y que se calme una convulsión que hoy amenaza la vida comercial y financiera de gran parte del mundo.


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