Seis claves para entender el conflicto en el negocio de los combustibles

Los cambios en la distribución y comercialización enfrentan a ANCAP con distribuidores y estaciones

* Los estacioneros reciben el combustible de ANCAP y lo venden al público a un precio fijo. El dinero se destina al ente que devuelve a la estación una bonificación promedio de $ 4,87 por litro vendido. Desde el 1° de enero entrará a regir un nuevo esquema de distribución y la ganancia que percibirán los estacioneros se otorgará en tres franjas, en función de los volúmenes que comercialice cada uno.

* Además se liberará el precio en la puerta de la refinería de La Teja para las distribuidoras, pero se mantendrá tarifada la venta al público. Así, los estacioneros tendrán que comprar al precio que los distribuidores les quieran vender, y vender al público al precio que fija el Poder Ejecutivo.

*ANCAP al contar con DUCSA, el distribuidor de combustible más grande (60% del mercado), define una paramétrica de precios que los otros distribuidores deberán respetar para poder ser competitivos.

*Las distribuidoras privadas (Petrobras y Axion) se niegan a aceptar el nuevo modelo propuesto. La brasileña tiene 88 estaciones en todo el país, y Axion -que abastece a ESSO- cuenta con 101.

*El contrato que ANCAP tiene con las distribuidoras cae mañana. Si Petrobras y Axion no aceptan las nuevas condiciones el ente dejará de venderles nafta y gasoil para abastecer sus estaciones.

*El cambio permitirá reducir en 10% (unos US$ 36,2 millones) los costos de distribución y comercialización que alcanzan los US$ 362 millones anuales.


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