Seis patas corren mejor que dos

Compañeros de vida y de aventuras, los perros son la dupla perfecta de entrenamiento para muchos runners. Para que no sufran lesiones y sea una actividad tan disfrutable como para sus dueños, es necesario conocer los límites a los que puede llegar cada can

Por Daniel Ríos

Todo humano que gusta de salir a correr y tiene un perro que debe sacar a pasear, se ha preguntado alguna vez cómo combinar ambas actividades. Según un reciente estudio de la Universidad de Michigan, citado por el Huffington Post, "las personas que salen a correr o simplemente a caminar con sus perros tienen 34 % más de probabilidades de abandonar la vida sedentaria y practicar más de 150 minutos de actividad física a la semana, que la gente con otros animales o ninguno". Un perro es una animal de costumbre y si una tarde te atrapó el televisor o la computadora, él se va a encargar de recordarte que es tiempo de salir a quemar unas cuantas calorías.

Puesta en práctica

El amor por los animales y por el running difícilmente se conjugue en una persona tan bien como ocurre con Mónica Bessio, doctora en Medicina y Tecnología Veterinaria, quien desde hace un tiempo se autodefine como corredora "sin ningún éxito ni destaque". Sin embargo, a pesar de la falta de récords en su palmarés, tiene una aliada constante y tenaz que la incentiva a correr: su perra Peke, una doberman de 7 años con mucha energía.

Todo comenzó hace seis años con caminatas. Estas se convirtieron en trotes y luego en corridas en cuanta calle o campo prometiera una competencia disfrutable. "Todos los días, terminada mi jornada laboral en la clínica veterinaria, me calzo los championes y a correr se ha dicho", cuenta Mónica, a quien se la puede encontrar en la rambla, en un parque o en algún cantero central. "Más de una vez, con indumentaria de corredora, aparezco en la casa de algún paciente a llevarle un medicamento o a aplicar un inyectable".

Sin embargo, para practicar el canicross (como se le llama a la práctica de salir a correr con el perro), no es cuestión de agarrar al can y salir a correr desaforadamente, hay que tener paciencia. Es importante que el cuerpo del cachorro alcance una madurez suficiente como para que pueda disfrutar del ejercicio sin lesiones o cualquier tipo de problema a futuro. Para las razas pequeñas se recomienda que tenga al menos seis meses de edad y para las más grandes, un año de vida.

Consejos

Como veterinaria, Mónica subraya que "lo fundamental en todo esto es el trabajo gradual y constante. Una alimentación balanceada y una buena hidratación", y agrega: "Algo a tener en cuenta es la manera de conducir a nuestra mascota. Puede ser con collar o, como en el caso de Peke, utilizar un dogal. Es fundamental no ir con ellos sueltos, porque la situación menos pensada puede terminar en un accidente".

Otro aspecto fundamental es cuidar de la salud del perro. Así como los corredores visitan al médico antes de empezar a entrenar o competir, es necesario llevar a los caninos de visita al veterinario para un chequeo de rutina. El profesional puede detectar malformaciones o factores problemáticos que le impidan correr.

En caso de que todo esté bien y pueda empezar con el ejercicio, no hay que olvidar que no todos los perros pueden correr a tu ritmo. Si bien todos harán el mayor esfuerzo por acompañarte, algunos pueden sufrirlo e incluso pueden no soportar el esfuerzo. Las razas de piernas y hocicos cortos no están preparadas para correr demasiado, mientras que aquellas de estirpe cazadora o de pastoreo suelen venir "equipadas de fábrica" con lo necesario para ser buenos compañeros. Ante la duda, podés visitar la web dogbreedinfo.com/jog, que cuenta con un listado de todas las razas con sus respectivas descripciones, su historia y hasta sus problemas de salud más comunes.

Durante la carrera

Correr no es una actividad como caminar, así que el mecanismo de sujeción debe ser diferente. Lo primero es contar con una correa que salga de un cinturón que puede llevarse en la cintura (en la tienda Amazon, por ejemplo, pueden encontrarse por 9 dólares). Un arnés que tome el cuerpo del perro es mucho mejor que un collar común y corriente. Para distancias largas o pisos agresivos, también puede encontrarse calzado para perros, que recubre sus patas para que no sufran heridas (el juego de cuatro se puede comprar en Amazon por 20 dólares, para que tengan una idea).

Otro elemento para ser precavidos consiste en no darle al perro comida o bebida inmediatamente después de una carrera. El motivo es evitar que "trague aire", ya que esto puede dar lugar a una dilatación con o sin torsión estomacal (las razas grandes o gigantes están más predispuestas) y si esto ocurre estamos ante un escenario potencialmente mortal.

Para finalizar, Mónica nos deja un buen resumen de lo que significa correr con nuestro pichicho: "El gran beneficio de poder practicar deporte con mi mascota es el hecho de compartir un tiempo de esparcimiento y acercamiento entre ambas. Se genera un vínculo que existe desde tiempos inmemoriales, cuando los seres humanos habitaban en las cavernas y los Canis lupus (lobos) comenzaban a acercarse para comer las sobras y ayudar en la cacería. En la época actual nuestro Canis lupus familiaris (perro) sufre de trastornos de conducta por la falta de esparcimiento, de ejercicio, de ese recorrer y sentir olores. Y nada mejor que compartir ese esparcimiento contigo, que eres su líder y su mejor amigo".


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