Si aumenta la temperatura, nos cocemos

Una de las ideas más absurdas de Trump es la de que el cambio climático es un invento de China para dañar a EEUU

Una de las 100 ideas más absurdas de Donald Trump es la de que el cambio climático es un engaño inventado por China para dañar a Estados Unidos. "Los chinos crearon el concepto del calentamiento mundial para que pudieran hacer que las manufacturas de Estados Unidos no fueran competitivas", escribió Trump alguna vez en Twitter.

Después dijo, en forma poco convincente, que había estado bromeando sobre China, pero ha enfatizado que no cree en el cambio climático y terminaría con los esfuerzos serios por evitarlo.

Esa obstinación confronta una nueva oleada de investigaciones que muestran que el cambio climático es muchísimo más dañino de lo que nos habíamos imaginado.

Hasta ahora, el centro de atención ha estado en la elevación del nivel de los mares, huracanes más intensos, acidificación de los océanos, sequías y pérdida de cosechas. Sin embargo, nuevos estudios están indicando que algunos de los efectos más importantes estarán directamente en nuestros cuerpos y mentes.

En un nuevo e inteligente documento de trabajo, por Jisung Park, un aspirante al doctorado en economía por Harvard, se compara el desempeño de estudiantes de la Ciudad de Nueva York en 4.6 millones de exámenes con la temperatura en el día en que lo presentaron. Encontró que los estudiantes que hicieron el examen en la Estatal Regents de Nueva York un día en el que la temperatura estaba a unos 32 grados Celsius tuvieron 12 por ciento más probabilidades de reprobar que cuando la temperatura fue de alrededor de 22 grados C.

Los exámenes de Regents ayudaron a determinar si un estudiante se gradúa y va a la universidad, y Park encuentra que si uno de ellos tiene la mala suerte de que le toque hacer esa prueba en los días muy calientes, sus probabilidades de no graduarse a tiempo son ligeramente menores.

Asimismo, Park encuentra que cuando el año escolar tiene una cantidad inusual de días calientes, a los estudiantes les va peor al final del año en los exámenes Regents, presumiblemente debido a que han aprendido menos. Un año escolar con cinco días extras de temperaturas mayores a los 27 grados C lleva a que el desempeño de los estudiantes sea significativamente peor en los exámenes Regents.

A los estudiantes del estudio de Park en la ciudad de Nueva York les va mal en los días calientes aun cuando la mayoría de las escuelas de la ciudad tienen aire acondicionado (quizá, en parte, porque es frecuente que apenas si funcione). Si se imaginan las consecuencias en los climas más calientes, con menos aire acondicionado: el indio promedio ahora aguanta cerca de 33 días al año con temperaturas mayores a los 32.2 grados C, y hay el pronóstico de que eso se incrementará hasta en unos 100 días para el 2100.

"Si a los estudiantes de las escuelas públicas de Nueva York los está afectando el estrés por el calor, uno solo se puede imaginar lo que puede ser para un estudiante en Delhi", nota Park.

El calor afecta al cuerpo tanto como a la mente: a medida que aumentan las temperaturas, muere la gente. In la India, un aumento de un grado C en las temperaturas promedio diarias lleva a un incremento de 10 por ciento en la tasa de mortalidad anual. Incluso, un solo día caliente extra lleva a un salto notable en la mortalidad.

El calor mata hasta en Estados Unidos. Un solo día por arriba de 32.2 grados C incrementa la tasa de mortalidad mensual en más de uno por ciento, según una investigación de Olivier Deschenes y otros economistas.

Simplemente, no funcionamos tan bien cuando sube el mercurio. Cuando aumenta la temperatura por encima de 29 o 30 grados C, los estadounidenses que trabajan al aire libre reducen cerca de una hora el horario en el calor. Hasta en las fábricas automotrices, que se presume tienen aire acondicionado, se reduce ocho por ciento la producción en una semana de seis días a 32.2 C.

Quizá algo más asombroso será que las temperaturas en aumento parecen causar más violencia.

"La relación es realmente clara", dijo Edward Miguel, un economista en la Universidad de California, en Berkeley, quien ha estudiado el tema. "Los extremos en el clima llevan a más violencia, más asesinatos, más guerras, más conflictos por la tierra en Brasil, más violencia sectaria en la India. Es bastante asombroso cómo la relación entre el clima y la violencia se sostiene en todo el mundo".

El punto de partida es que el calor hace irritable a la gente. Los investigadores han encontrado que los días calientes están vinculados a un mayor uso con enojo del claxon del coche en Arizona, y a más enojo en las carreteras y los accidentes automovilísticos en España. Los académicos han hecho las cuentas y encontraron que en los días calientes es más probable que un lanzador en las ligas mayores de béisbol se desquite por lo que percibió como una ofensa y deliberadamente golpee al bateador.

"Las altas temperaturas", se concluye en el estudio, están "reduciendo las inhibiciones en contra de las represalias".

Los días calientes, los delitos contra la propiedad no son más comunes, pero aumentan los asesinatos con la temperatura. Asimismo, los investigadores encontraron que es más factible que los policías saquen y disparen sus armas en las sesiones de entrenamiento que se realizan en un día caliente.

A veces, en Tanzania, en cualquier temporada, se acusa a las ancianas de brujería, y las matan a hachazos o a golpes. Miguel ha encontrado que un clima inusual vinculado al cambio climático _ ya se trate de sequía o lluvias cuantiosas _ se asocia a que hay el doble de estos asesinatos de "brujas".

Al parecer, el 2016 será el año más caliente en la historia registrada y cada uno de los primeros seis meses estableció una marca como el más caliente hasta ahora _ el enero más caliente, el febrero más caliente y así sucesivamente. Sin embargo, no solo se trata de que esté subiendo el mercurio; en lo fundamental, estamos creando un mundo más caliente para el que nosotros, los humanos, estamos mal adaptados.

Así es que es tiempo de que Trump _ y todos los estadounidenses _ reevalúe. El cambio climático no es un fraude y, con toda certeza, no es una conspiración china. A menos de que actuemos, ¡nos habremos cocido!


Fuente: Nicholas Kristof (New York Times News Service)

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