Sin espacio para más gasto pese a mejora de la economía, dice CPA

Economistas privados advierten que sigue latente el riesgo de perder el grado inversor
Aunque la economía crece más de lo esperado, en la próxima Rendición de Cuentas no hay espacio fiscal para "grandes innovaciones". Ese fue uno de los mensajes centrales manejados ayer por la consultora CPA Ferrere en sus tradicionales jornadas de coyuntura económica para sus clientes.
Otro de los mensajes hizo hincapié en que si bien el gobierno tomó medidas en 2016 para tratar de mejorar los resultados de las cuentas públicas, todavía resultan insuficientes para tener la seguridad de que el país mantendrá la calificación de grado inversor.

Durante el encuentro, el economista Alfonso Capurro sostuvo que si bien en 2016 el déficit fiscal equivalente a 4% del Producto Interno Bruto (PIB) fue menor a lo previsto –el gobierno esperaba 4,3%–, la deuda neta tuvo un peor desempeño y se ubicó en 43,5% del PIB (esto en base a proyecciones con datos del tercer trimestre de 2016). Desde el punto de vista de la sostenibilidad fiscal esa es la variable más relevante que miran las calificadoras y los mercados. En la última Rendición de Cuentas, el gobierno esperaba que en 2016 la deuda se ubicara en 40,5% del PIB. Capurro también remarcó que no necesariamente porque la economía crece más de lo esperado hay disponibilidad para gastar.

"No deberíamos todavía tomar las señales positivas (de la región) como una señal de que lo peor ya pasó", dijo Oddone.

"Cuando el escenario macro cambia no todos los efectos sobre el resultado fiscal son positivos. Si la economía crece más eso genera más recaudación, pero también crecen más los salarios y eso hace que las pasividades crezcan más rápido", apuntó.Además, destacó que si bien el resultado global de las cuentas públicas se estabilizó relativamente en los últimos tres años, el resultado de Gobierno Central-BPS "viene empeorando".

"Seguramente algunos grupos políticos van a decir que si la economía crece más entonces hay que cumplir con el programa de gobierno. Desde el punto de vista macro no hay espacio fiscal, aunque hayan mejorado las perspectivas de crecimiento", aseguró. El experto indicó que de acuerdo a las proyecciones actuales no se cumplirían las metas fiscales que el gobierno trazó en la última Rendición de Cuentas y que serán necesarios "nuevos esfuerzos" para alcanzar esas metas.

Por su parte, el economista y socio de CPA Ferrere, Gabriel Oddone expresó que las perspectivas para la economía uruguaya de cara a los próximos 18 meses "lucen mejor", tanto por las condiciones del escenario externo como por algunas acciones que ya tomó la política económica.

No obstante, aclaró que todavía "se está lejos" de poder decir que Uruguay ha recuperado la senda de crecimiento y que se volverán registrar tasas de expansión del PIB como las observadas en la última década. Las proyecciones apuntan a que la economía crecerá en torno a 1,2% en 2017 y 2% en 2018.
Medidas todavía no alcanzan

"Este es un año bueno en el sentido que es menos malo de lo que hubiéramos imaginado hace un año, pero es un año donde sigue siendo la precaución un elemento clave. La economía no va a crecer mucho, tenemos un problema de precios relativos y una situación fiscal que merecería ser atacada con más intensidad de lo que va a ser atacada", sostuvo Oddone durante su exposición.

Según dijo, el gobierno demostró ser "sensible" al problema fiscal en 2016, pero recalcó que lo hecho todavía es "insuficiente" para estabilizar el ratio deuda pública/PIB y para "estar seguros de que no hay ningún riesgo de perder el grado inversor".

"Todavía falta algo de suerte. Esto es que la región nos ayude más y al mismo tiempo mucha prudencia fiscal en lo que queda. No hay espacio fiscal para grandes innovaciones en esta Rendición de Cuentas", insistió.

"La sensación que uno tiene es que el gobierno ha hecho todo lo necesario para mantener credibilidad sobre el compromiso con la estabilidad macro, pero sin tensionar en exceso la situación política interna", consideró.

Por otro lado, Capurro apuntó a que el resultado de las empresas públicas "defendió el grado inversor en 2016", pero erosionó la competitividad.

UTE y ANTEL reportaron dividendos por 0,6% del PIB (el doble que en años anteriores). En el caso de ANCAP sobresale el no traslado a precios de la caída del petróleo. De acuerdo con el informe de Paridad de Precios de Importación de Ursea, si se toma como referencia al gasoil, el sector productivo enfrentó un sobrecosto de US$ 360 millones en un año.

Además, la consultora indicó que Uruguay está inmerso en "una trampa" de competitividad: resulta competitivo en la región pero sigue perdiendo terreno frente a mercados extraregionales. Según se indicó, la salida de esa "trampa" vendrá por un cambio en la tendencia global del dólar y no por decisiones de política monetaria o fiscal.

Gobierno preguntó por tasas


En la ronda de preguntas, el director de la Unidad de Gestión de la Deuda del Ministerio de Economía y Finanzas, Hernán Kamil, consultó sobre en qué medida el hecho que la inflación ingrese dentro del rango meta podría ayudar a anclar las expectativas de los agentes y reflejarse en la evolución de las tasas de interés.

Oddone respondió que si fuera creíble que la inflación converge al rango meta y permanece dentro, eso mejoraría las expectativas y tendría efecto perdurable. "El problema es que los analistas entendemos que la convergencia al rango meta es un fenómeno transitorio y relativamente circunstancial. Tengo la impresión de que no va haber un compromiso firme para llevar la inflación a 5% (centro del rango meta)", indicó.

En febrero, la inflación se ubicó en 7,09% ayudada por la caída del dólar y un descenso en el precio de las frutas y verduras. Para el cierre de 2017 se espera que la suba de precios se ubique en 8,7%. Eso contempla una apreciación de 10% para el billete verde en el transcurso del año.

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