Sindicatos docentes aumentaron sus afiliaciones un 10% en 2016

El PIT-CNT pide no perder contacto con la sociedad

Lucía Núñez y Magdalena Cabrera

Después de un conflictivo año 2015 repleto de paros y ocupaciones, la imagen de los sindicatos docentes se devaluó en la sociedad y así lo reflejaba una encuesta de la consultora Cifra, que reveló que el 57% de los encuestados desaprobaba su desempeño, mientras el 27% lo aprobaba. Sin embargo, los números de nuevas afiliaciones correspondientes a 2016 no acusan ese desprestigio. Por el contrario, durante el año pasado, los sindicatos de la educación nucleados en la Coordinadora de Sindicatos de la Enseñanza (CSEU) se posicionaron dentro de las agrupaciones sindicales del PIT-CNT que más crecieron en matrícula, con un incremento cercano al 10%, dijo a El Observador el presidente de la central obrera, Fernando Pereira.

Para los dirigentes de los respectivos sindicatos de la educación, el cúmulo de nuevas afiliaciones es producto de la consonancia de sus plataformas con los reclamos del colectivo docente que representan, así como del éxito de sus estrategias a la hora de obtener resultados.

El presidente del PIT-CNT se mostró conforme con la tasa de crecimiento, pero advirtió que los sindicatos también deben cuidar su vínculo con la sociedad, algo que en muchos conflictos no se ha tenido en cuenta o incluso se ha dañado. "Los sindicatos no solo ganan con la afiliación, ganan si los afiliados de los otros (sindicatos) acompañan" y la sociedad también. Para eso, manifestó, es muy importante que la gente entienda la causa del sindicato. "Nosotros tenemos que ser los primeros en la batalla, pero solos no podemos (...) tenemos que tener un contacto fluido con la sociedad", dijo Pereira.

Profesores de Secundaria

Entre los sindicatos de la educación, la Federación Nacional de Profesores de Enseñanza Secundaria (Fenapes) es el más combativo. En 2015, con el duro conflicto que llevó a cabo en el marco de la discusión presupuestal, se ganó las críticas de amplios sectores sociales y políticos. La Asociación de Docentes de Enseñanza Secundaria (Ades), su filial más radical perteneciente a Montevideo, emprendió una huelga que llevó a los liceales a perder 31 días de clase, mientras que en el interior los paros afectaron 11 días de clase.

A comienzos de 2016 un choque público con la directora general de Secundaria, Celsa Puente, por la cantidad de horas docentes vacantes tensó tanto la relación que el sindicato cortó las relaciones con el Consejo de Educación Secundaria (CES). El año transcurrió casi sin diálogo bipartito, hasta que en setiembre retomaron la relación.

Fue en esos momentos combativos cuando el sindicato incrementó sus adherentes. Durante los meses de junio y agosto de 2015, el período más álgido del largo conflicto –con la resolución de esencialidad de por medio–, la cantidad de gente que se afilió a Fenapes fue mayor que la que se desafilió, dijo a El Observador José Olivera, secretario general de la federación. Para el dirigente, el crecimiento de la matrícula se debe a que "los profesores ven en el sindicato un referente en defensa de sus derechos".

De hecho, en 2016 el número de afiliados creció 10% aproximadamente, sin contabilizar las afiliaciones de noviembre y diciembre que, según explicó Olivera, suelen ser mayores que en el resto del año. Hoy el sindicato tiene 10.856 afiliados cuando un año atrás tenía poco más de 9.000. Uruguay cuenta con aproximadamente 18.000 profesores, lo que implica que el 60% de los trabajadores están sindicalizados. "Es una muy buena tasa de afiliación", afirmó Olivera.

El dirigente manifestó que un ejemplo de la buena reputación que tiene el sindicato entre los profesores es que a fin de año, cuando se realiza la elección de horas e ingresan en el sistema los docentes novatos, el ritmo de afiliaciones crece en comparación con el resto del año. Del mismo modo, explicó que marzo es un período de muchas bajas porque se concretan la mayoría de las jubilaciones. Consultado por las críticas y cuestionamientos de la sociedad y sectores políticos que recibe el sindicato, Olivera señaló: "Las críticas las tengo en cuenta, pero las relativizo".

Maestros

Desde la Federación Uruguaya de Magisterio (FUM) se advierte que el crecimiento en la matrícula no corresponde solamente al año pasado, sino que desde hace 25 años el sindicato se encuentra "en franco crecimiento". Elbia Pereira, secretaria general de la FUM, dijo a El Observador que mientras en 1990 el número de afiliados no superaba los 4.000 maestros, en 2014 la cifra ascendía a 20.800. En tanto, en las últimas elecciones de la federación celebradas en setiembre del año pasado, el número de maestros afiliados llegaba a los 22.600.

La Federación Uruguaya de Magisterio (FUM) tiene un perfil más moderado que Fenapes. A su vez, como ocurre en la federación de profesores, la filial más combativa es también la de Montevideo (Ademu). De hecho, en 2015 los escolares capitalinos perdieron 20 días de clase por medidas sindicales y los del interior, cinco.

Para Pereira, la principal razón del crecimiento de matrícula de la FUM es la conducción de su dirección, que desde hace 25 años está en manos la corriente Articulación, a la que ella pertenece. También forma parte de esta agrupación el presidente del PIT-CNT y funcionario de Primaria, Fernando Pereira. "El crecimiento de la matrícula es una muestra de respaldo a la dirección y a su proyecto. Los compañeros se sienten respaldados, sino no se afiliarían", manifestó la secretaria general.

Profesores de UTU

Por su parte, la Asociación de Funcionarios de UTU (Afutu) registró durante 2016 un crecimiento de la matrícula del entorno del 15%. Juan Pérez, flamante presidente de Afutu, dijo a El Observador que la cantidad de afiliados asciende a 4.500 de los 16.000 funcionarios que tiene UTU (28%), aunque probablemente sea un poco mayor cuando en febrero se actualice con los últimos datos.

Al igual que pasó en Fenapes, el largo conflicto de 2015 fue un potenciador de las afiliaciones. Pérez señaló que "el conflicto dio la posibilidad de que mucha gente se afiliara porque vieron en el sindicato una forma de influir en la negociación presupuestal" que se estaba llevando a cabo.

El presidente de Afutu lo atribuyó a los logros alcanzados en cada negociación colectiva, así como a la participación y la protección de los trabajadores. También influyó el hecho de que en los últimos años trabajadores de diferentes sectores políticos se han acercado al sindicato y han podido mantener "discusiones fraternas" con quienes tienen otras perspectivas. "Algunos no creían que en un sindicato podían darse este tipo de discusiones", afirmó Pérez.


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