Snap pone a prueba a las empresas tecnológicas y sale a la Bolsa

El hecho marca el camino a otras grandes compañías como Uber y Airbnb.

Por primera vez en tres años, el mercado tiene la oportunidad de valorar si una tecnológica joven, en pérdidas y con un negocio difícil de definir es capaz de seguir el camino de gigantes como Facebook.

Snap, la empresa propietaria de la aplicación de mensajes efímeros Snapchat, salió a Bolsa desafiando a los inversores con un balance en números rojos y sin fecha estimada de rentabilidad. "Hemos registrado pérdidas operativas en el pasado, esperamos tener pérdidas operativas en el futuro y puede que nunca seamos capaces de ser rentables", aseguraron los gestores de la compañía en el folleto de la OPV.

No son, sin embargo, las pérdidas las que sostienen a Snap, una empresa que se mueve entre el software y el hardware, sino su capacidad de crecimiento. El grupo que fundaron Evan Spiegel y Bobby Murphy en 2011 debe su popularidad a Snapchat, una aplicación muy popular entre los jóvenes gracias a su servicio de mensajes cortos que se eliminan del móvil una vez leídos. Además, la compañía empezó a comercializar unos lentes con cámara integrada para subir fotos y videos a la aplicación al momento, lo que le lleva al terreno del hardware.

Sus expectativas de crecimiento hicieron que los inversores pasen por alto los números rojos de Snap, que ascendieron a US$ 514 millones el año pasado. El grupo cuenta con 158 millones de usuarios activos que le permitieron presentarse al mercado con una valoración de US$ 23.000 millones, una cifra que, en apenas dos días, superó los 30.000 millones.

¿Vale 30.000 millones?

Muchos analistas consideran la cifra exagerada y temen que la subida de casi el 60% desde que Snapchat salió a la Bolsa de Nueva York el pasado jueves se explique más por la avidez de los inversores y la liquidez disponible que por los fundamentales de la compañía.

Otros expertos creen, sin embargo, que Snap aún tiene recorrido ante el inmenso potencial de la red social para captar ingresos de los anunciantes en móviles. La compañía calcula que puede competir por un mercado potencial de US$ 196.000 millones en 2020, frente a los 66.000 millones actuales.

El éxito inicial de Snap en el mercado y, sobre todo, su trayectoria a medio plazo marcarán el camino de otras tecnológicas, como Uber y Airbnb, a las que los inversores esperan con impaciencia. Si se tienen en cuenta las últimas rondas de financiación, Uber valdría en Bolsa US$ 68.000 millones, frente a los 30.000 de la empresa del alquiler de apartamentos.

Snap puede convertirse, así, en la antesala de una nueva edad dorada para las tecnológicas en Bolsa, en un momento en el que el índice Nasdaq se sitúa en máximos históricos. Pero, antes, tendrá que demostrar que seguirá la estela de Facebook y no la de Twitter. Después de unos inicios confusos, la primera se revalorizó 250% desde su OPV. Twitter, en cambio, se impulsó un 73% el primer día para desplomarse después un 63%.

La OPV de Snap sirvió para estimular el debilitado negocio de salidas a Bolsa en Estados Unidos, donde apenas se han producido 17 operaciones entre enero y febrero de este año. En 2016, las OPVs ingresaron 24.260 millones, muy lejos de los más de 100.000 millones de 2014.


Fuente: Expansión - RIPE

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