Sojeros fijaron precio de apenas 5% del volumen total de cosecha

La mayoría cree que la cotización no aumentará y otros especulan
A esta altura de la campaña de soja, los productores comprometieron la venta de apenas 5% de la cosecha total de la oleaginosa, proyectada en 3,125 millones de toneladas, según proyecciones de la Oficina de Programación y Política Agropecuaria (Opypa), del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca.

El porcentaje es muy inferior al que se negoció de forma anticipada en años anteriores, que a esta altura del año representaba un tercio del total, según comentó a El Observador el gerente comercial de Erro, Germán Bremermann.

En general los productores comprometen la entrega por adelantado al acopio de 800 a 1.200 kilos de soja por hectárea, a través de la modalidad conocida como forward, dependiendo del nivel de financiación que necesiten.

Aunque se puede pensar que los productores no fijaron precio especulando con una suba de las cotizaciones, para Bremermann la razón es que asumieron la realidad del mercado y no tienen expectativas de mayores subas.

"Eso marca la pauta que los números están al límite", dijo. Recordó que en junio, julio y agosto se ofrecieron precios al productor que se ubicaron entre US$ 330 o US$ 340 por tonelada de soja, y casi nadie quiso vender porque parecía poco. Después la cotización llegó a US$ 315 y alguno se animó a vender, arrepentido de no haberlo hecho a aquellos US$ 330 o US$ 340. A pesar de la reciente suba el precio es aún más bajo y en el mercado local los exportadores ofrecen alrededor de US$ 300 por tonelada, considerando una prima de US$ 18 a US$ 20 respecto a las referencias de Chicago.

Los productores buscan la forma de defender el mayor precio posible para lograr rentabilidad. La adopción de operaciones en futuros y opciones en el mercado de Chicago crece de forma muy tímida a nivel local.

Bremermann analizó que depende mucho de la situación, los costos, los momentos y los mercados. Señaló que la gente que venía trabajando con cobertura lo sigue haciendo y alguno nuevo se incorpora, interesado en la herramienta que permite bajar el riesgo de precio.

En definitiva, queda claro que la incógnita comercial de la zafra será el precio porque demanda hay, aunque está más lenta que en años anteriores.

Rindes de equilibrio

Los costos en números absolutos respecto a la zafra pasada registraron una baja importante, sobre todo en insumos y servicios. Pero el problema es que el precio de la soja volvió a caer.

El año agrícola comenzó con una proyección de US$ 340 o US$ 350 por tonelada de soja, que con esa baja de costos permitía un rinde de equilibrio que era 20% o 30% inferior al año pasado. Pero ahora el precio está US$ 40 o US$ 50 por tonelada por debajo de lo que valía hace seis meses, y el rinde de indiferencia volvió a subir. "A pesar de eso estamos mejor que el año pasado", sostuvo Bremermann.

El ejecutivo señaló que la empresa que trabaja con servicios contratados y campo alquilado necesita obtener entre 2.500 y 2.700 kilos de soja por hectárea, dependiendo de la distancia de los puertos. Para los productores que son propietarios de la tierra el rinde de equilibrio se ubica entre 1.800 y 2.000 kilos por hectárea.

Reconoció que son rendimientos alcanzables en el litoral, en la medida que se aplique un paquete tecnológico adecuado y que el clima acompañe. Y en las zonas marginales, con suelos de calidad inferior y ubicadas más distantes de los puertos, el negocio es mucho más complicado. Agregó que en la región noreste ya se dio una caída muy grande del área, de más de 60% , lo que demuestra que con la soja a estos precios los números no cierran.

"Es por eso que ahora el cultivo se siembra en las zonas de mejores suelos y donde entra en los esquemas de rotación. No es tan importante el rinde de indiferencia sino como entra en el esquema de rotación de pasturas y rotación de arroz", afirmó.

Estado de los cultivos

En este momento los cultivos tienen un muy buen potencial, aunque tiene que seguir lloviendo, comentó el agrónomo. Puntualizó que los suelos uruguayos no almacenan más de 80 o 100 milímetros de agua, así que cada 15 o 20 días necesitan lluvia.

Se observa algo de sequía en algunas zonas, pero no se trata de algo general. No se encontraron casos de roya en Uruguay, la situación de plagas es normal, hay algo de epinotia y lagarta desfoliadora, pero son temas controlables.

Maíz y sorgo

El maíz de primera está muy bueno y con lo que llovió se espera que los rendimientos sean muy interesantes. El maíz de segunda está en etapa vegetativa o inicio reproductivo, también está con buen desarrollo y si las lluvias no se cortan también pueden esperarse buenos rendimientos. En cuanto al sorgo, se sembró mucho con destino a ganadería porque el producto no se exporta, los cultivos vienen muy bien encaminados, dijo a El Obserador el gerente comercial de Erro, Germán Bremermann.

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