Soy todo lo que vos quieras que sea

El periodismo en épocas de campaña electoral convierte a los comunicadores en foco de todos los señalamientos

Soy independiente, más bien blanco como hueso e tigre, comunista, marxista -leninista y marxista y leninista.

Soy colorado, de Batlle, de Rivera, del otro Batlle. Soy pichón del Batllismo. Soy oficialista con fama de opositor, soy anarco, soy un cátaro.

Soy herrerista, herrerícola, pero un poco bastante del Guapo. Se me nota. Soy un vendido al mejor postor, me alquilo a los empresarios poderosos, pateo en el piso a los débiles, los expongo sin pudor pero con concubina. También se me nota, pero no le importa a casi nadie.

Soy un peón en el juego de la campaña electoral. Soy mandadero de Vázquez, lo fui de Mujica aunque hace años que no me da corte (se la da a Búsqueda donde, supongo, deben ser todos mujiquistas. Es una suposición, por favor, no manden carta aclaratoria que, además, entre medios queda mal).

Soy descreído y por eso trato bien a los chicos, a Mieres, a Constanza cuando se da, a Amorín Batlle a ver si embroma un poco a Pedro. Ojo, para los frentistas trabajo en una cueva del coloradismo y, por tanto, queriéndolo o no, soy un poco pedrista. Aunque un dirigente colorado definió lo que es un periodista cuando lo descubrió escuchando detrás de una puerta: “Sos un perro puto”.

Además, como tengo cargo, soy un alcahuete de la dirección: “Pereyra, me le da bombo a este a ver si lo sacamos diputado”. Thomas Jefferson dijo: “Donde es libre la prensa, y donde saben leer todos los hombres, todo está a salvo”. Un delirado el tercer presidente que tuvo EEUU. Pero, después de todo, sus frases sobre el tema me convierten en una tuerca necesaria del sistema. Aunque les duela. Soy periodista.


Comentarios

Acerca del autor