Street art en bodega uruguaya

Bracco Bosca cuenta su historia a través de un mural sobre la fachada de sus instalaciones en Atlántida

La historia de Bracco Bosca, una pequeña bodega ubicada cerca de Estación Atlántida (Canelones), tuvo un giro desde que Fabiana Bracco se hizo cargo del emprendimiento. Luego de la muerte de su padre decidió encaminar el negocio hacia la elaboración de vino fino, con la intención de abrir mercados en el exterior.

Hoy, a poco de comenzar una vendimia más de la nueva etapa y con cinco países a los cuales vende sus etiquetas, la bodega tiene por delante nuevos desafíos relacionados con el mercado interno y el enoturismo. En ese sentido es que su propietaria decidió innovar en el proceso de reconversión de la planta, con la intervención de las instalaciones por parte de artistas plásticos. Se trata de un grupo de jóvenes de Carmelo (Colonia) expertos en street art, es decir, en la creación de pinturas sobre todo tipo de muros, carteles o fachadas de edificio.

La idea de Fabiana Bracco, que el grupo Delavuelta Muros ya concretó días atrás, era pintar el edificio con un valor agregado para los visitantes. Y ese valor agregado es la ilustración de la historia de la bodega, que esconde una leyenda atrapante incluso para los pintores.

La leyenda cuenta que en el terreno donde está la bodega, a pocos metros de donde se elabora el vino, había un ombú con un tesoro en monedas de oro escondido en sus pies. La historia se transmitió de forma verbal entre los vecinos.

La leyenda familiar cuenta que los antiguos dueños del predio, conocidos como "los gallegos", tenían un almacén de campo en el terreno y, como no confiaban en los bancos, escondieron una olla con monedas de oro debajo del ombú.

Un día el árbol fue destruido por un rayo. "Después de algunos años hemos visto a este maravilloso árbol volver a la vida y junto con él un gran significado emocional y personal", comentó la propietaria de la bodega. "Hoy más que nunca estamos convencidos de que el verdadero tesoro es nuestra tierra y nuestros vinos, que a través de una tarea tan sabia como embotellar la naturaleza nos permite compartirlos con ustedes", agregó Bracco hace un tiempo, cuando de uno de sus vinos resultó ganador del concurso Sacacorchos a la mejor etiqueta, según el gusto de los lectores del blog.

La pintura de los creadores carmelitanos, entonces, está centrada en esa historia, con el agregado que todo artista aporta a la obra. Luis Méndez, uno de los integrantes de Delavuelta Muros, aseguró a El Observador: "Nos atrapó la leyenda del ombú".

Fabiana Bracco considera que la obra tiene un aporte que va más allá de la bodega, porque embellece la vista a quien pasa por el lugar aunque no ingrese al predio.

La empresa invierte en reacondicionar el espacio de la bodega, en su planta de producción, sala de degustación y viñedo, para comenzar a recibir turistas. Su propietaria planea inaugurar las instalaciones remozadas en el correr de este año.

El proyecto incluye la construcción de un deck en una parte alta del viñedo (que tiene 10 hectáreas plantadas), la ampliación de la sala de degustación y la instalación de una barra al estilo food truck, con una vieja Volkswagen Combi acondicionada.

Desde hace unos meses forma parte del proyecto Microterroaristas, un grupo de bodegas medianas y pequeñas que se juntaron para transmitir el valor del terroir, ese concepto desarrollado por los franceses y que incluye todo el entorno que influye a la uva, desde el suelo al clima y el manejo del hombre.

Además de Bracco Bosca, integran el grupo El Legado (Carmelo, Colonia), Antigua Bodega Stagnari (La Paz, Canelones), Viña Edén (Maldonado), Viña Progreso (Canelones) y Casa Gra

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