Sueño tailandés

Uno de los cinco destinos top del 2016 es Tailandia. Calificado de "exótico", es también uno de los más deseados
Por Cecilia Custodio, especial para El Observador

En este país del sudeste asiático está todo dado para recibir de la mejor manera a todos los extranjeros interesados en seguir fomentando una de las principales industrias de esa nación, que es el turismo. Tailandia posee un buen nivel de servicios a precios accesibles. Lo más aconsejable es visitarla entre noviembre y febrero, para esquivar las lluvias de estación que suelen extenderse por semanas. Pero este destino no son solo bellas playas; Tailandia tiene una intensa vida nocturna, sobre todo en Bangkok, con una gran propuesta de discotecas, variada oferta gastronómica y de diversión.

Para todos los gustos

Hay quienes creen que Tailandia es sólo para aventureros o para parejas. Es un error, porque en realidad se trata de un destino que se puede adecuar perfectamente al viaje familiar; Ko Samui, por ejemplo, es una hermosa isla en el golfo de Tailandia ideal para todas las edades y públicos. Phuket, una pequeña península ubicada en el mar de Andamán, también ofrece playas de una singular belleza acompañadas de una intensa movida nocturna. Y una de las zonas más buscadas es Phi Phi Island, la isla que disparó su popularidad luego de que Leonardo Di Caprio filmara allí el recordado filme La playa.

A las anteriores se suma Hat Khlong Phrao, una magnífica playa de dos kilómetros de longitud que se extiende a ambos lados de la isla y la atraviesa; a sus costados pueden verse innumerables aldeas de pescadores compuestas por viviendas sobre pilotes. Alli debe visitarse, luego de caminar por el bosque, la cascada de Khlong Phu, un refrescante encuentro con la naturaleza a más de 20 metros de altura.

Que nunca falte el romance

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Es indudable, sin embargo, que ciertas regiones de Tailandia son destinos ideales para "lunamieleros" este es el caso de Krabi, una pequeña ciudad en el sur, que ofrece algunas de las playas más paradisíacas del país. Es uno de los lugares más apartados y tranquilos y a él solo se accede por mar sorteando sus acantilados, desde la playa de Ao Nang. En Railay hay solo tres playas, pero entre ellas se disputan una belleza singular.

Los acantilados que rodean la zona ofrecen no solo un sitio ideal para los amantes de las escaladas –hay más de 700 lugares para hacerlo– sino que desde sus puntos más altos se encuentran las vistas panorámicas más hermosas de la zona. La isla de Ko Lanta –que se encuentra en la provincia de Krabi y se conforma a su vez por dos islotes– es otro de los lugares que debe visitarse si se pretende vivir la Tailandia lejana al bullicio. Sus hermosos arrecifes de coral y sus largas playas de arena blanca aún no conocen el turismo de masas.

Ko Lanta es un archipiélago de 52 islas, 12 de ellas deshabitadas, que ofrece bungalós y pequeños hoteles que, además de precios accesibles, se muestra respetuosos con la naturaleza, a la que se integran con silencioso entusiasmo. Ko Lanta apenas mide 30 kilómetros de largo por seis de ancho, pero es un verdadero paraíso en el que la naturaleza alcanza sus máximos grados de belleza. Tiene una perfecta mezcla de arena blanca y fina con aguas cristalinas, a lo que se agrega una rica vida submarina y una selva verde, densa y exótica.

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A unos 80 kilómetros de Phuket, Khao Lak es también una buena opción. Fue totalmente reconstruido tras el tsunami, se ubica en el continente y se accede en taxi desde el aeropuerto, luego de atravesar una carretera bordeada de árboles de caucho.

Asimismo, Khao Lak ofrece un litoral encantador. Los visitantes suelen descubrir su entorno mágico a través de excursiones que incluyen por lo general al Parque Nacional de Khao Sok, al que se llega luego de viajar unas dos horas desde Khao Lak. Hay enormes acantilados de piedra caliza, mucha selva tropical, cuevas y valles profundos. Y está el hermoso lago Chiao Lan. Se puede recorrer el lago en botes tradicionales y llegar a los bungalós construidos sobre pilotes apoyados sobre el agua. Allí se puede disfrutar de un romántico almuerzo o alquilar una canoa para navegar en las silenciosas aguas verdes del lago.

Otra opción es hospedarse durante una noche en el Parque Nacional de Khao Sok para observar el espectáculo de un cielo plagado de estrellas o detectar la fauna del lugar –monos, jabalíes, tigres y búfalos rojos–; también se puede hacer rafting en balsas de bambú o pasear en elefante.
Ton Sai es otra de las playas predilectas de los viajeros más románticos. Uno de sus principales atractivos es su gran soledad. Puede pasar un largo rato antes de cruzarse con otro viajero.

De fiesta

Ko Phangan es de los sitios más clásicos de la región. Ubicado en el golfo de Tailandia y a él se accede en barco o desde el aeropuerto de la cercana Ko Samui. Uno de sus grandes atractivos es la isla de la Full Moon Party o "fiesta de la luna llena". Cada 28 días, cuando la luna alcanza su máximo esplendor, la playa de Haad Rinal –en el sur de la isla– se convierte en una fiesta deslumbrante que alberga a más de 20 mil participantes. Durante el resto del mes Ko Phangan recupera su normalidad y es otra de las opciones para disfrutar de tranquilas tardes de playa y realizar excursiones por la selva virgen. O acercarse a Ko Tao, paraíso del buceo.

A probar

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Tailandia es el principal exportador mundial de arroz, producto que no solo exporta sino que consume a nivel interno, al punto de que en su idioma, cuando se habla de comer, se habla kin kao (comer arroz). La cocina de ese país también se basa en los fideos, en sus variantes de sopa o fritos, y en los curries. En general es cocina hecha en wok; a la hora de freír lo hacen con aceite de palmera. La cocina tailandesa es una perfecta combinación de ingredientes dulces, salados, agrios y picantes que logran sabores y aromas de excelencia. Algunos de los clásicos imperdibles son:

Pad thai
Un salteado en wok que combina fideos de arroz con huevo, salsa de pescado, tamarindo, pimiento rojo, y combinaciones de brotes de soja, gambas, pollo y tofu.

Nam tok
Plato de carne vacuna cortada en rodajas (también se hace de cerdo). Se sirve en sopa, o en una ensalada con arroz tostado y molido, chiles, salsa de pescado, jugo de limón, cebolla y hojas de menta

Popiah
Un rol de harina de trigo recubierto con una salsa dulce o picante. El relleno es una combinación al vapor de brotes de soja, chauchas, lechuga y zanahorias, con huevo y tiras fritas de cerdo.