Suprema Corte considera "una barbaridad" la transición prevista para el nuevo Código del Proceso Penal

La Suprema Corte de Justicia se siente "contra la pared" y dice que la implementación "apurada" del nuevo Código del Proceso Penal traerá "caos".

Representantes de la Suprema Corte de Justicia fustigaron en la Comisión de Constitución y Código del Senado los plazos que maneja el sistema político para la entrada en vigencia del nuevo Código del Proceso Penal (CPP) y alertaron que los procesos de transición entre un código y otro traerán "caos" y un "semillero de problemas".

El Poder Ejecutivo y representantes de todos los partidos políticos con representación parlamentaria acordaron la entrada en vigencia del nuevo CPP a partir del 1 de febrero de 2017, en forma parcial, y a partir del 1 de julio del 2017 en forma total.

Para el ministro de la Suprema Corte, Jorge Chediak, es "una barbaridad" que "a alguien se le ocurra que pueda haber tres procesos y dos transiciones" en una materia tan "sensible para la ciudadanía" como la procesal penal. "Es absolutamente inconveniente –repito, absolutamente inconveniente– técnica y políticamente que haya dos transiciones. De hecho, va a ser un caos", advirtió Chediak a los senadores según se desprende de la versión taquigráfica.

La primera transición a la que se refiere Chediak es el cambio del código de 1980 al del 2017, y la segunda refiere a ese período de cinco meses que separa la entrada parcial en vigencia del momento de su completitud.

"Nosotros no estamos boicoteando el Código y, en lo personal, soy uno de sus padres. Moriré cuando me fusilen por haber participado en su elaboración, pero seguiré asumiendo mi responsabilidad. El Código se pondrá en funcionamiento como podamos, pero no al mes de recibir los recursos; los señores senadores saben que eso sería imposible", dijo Chediak.

El ministro de Corte ilustró con el personaje de Frankestein la intención del sistema político de que el nuevo CPP comience a regir en partes. "¿Cómo podría tratarse de una transición ordenada si nos dicen que nos van a poner contra la pared y el 1º de febrero del año 2017 todo el Código, desde su tapa hasta su contratapa, va a empezar a regir en Montevideo?", se preguntó. Chediak agregó que el nuevo código "no va a hacer milagros por la seguridad".

El presidente de la Suprema Corte, Ricardo Pérez Manrique, dijo en la comisión que la transición "a las apuradas pone en riesgo que el sistema se caiga y deslegitime". "Si empezamos a aplicar una cosa sin recursos, sin posibilidad de hacerlo, si lo atamos con alambre para que funcione cinco meses, la cosa se cae".

La postura de la Suprema Corte generó la reacción del senador del Frente Amplio, Rafael Michelini, quien argumentó que el CPP debe ponerse en la fecha prevista. "Tenemos que ponernos el cuchillo en la garganta" porque si no "se seguirá postergando" bajo riesgo de que la norma nunca se aplique, afirmó.

Cambio de mentalidad

Para los magistrados el "cambio de mentalidad" que traerá la puesta en práctica del nuevo Código del Proceso Penal requiere de una fuerte campaña de instrucción y educación por parte del Estado. "El Estado uruguayo, tendrá que explicarle a la gente en qué consiste todo esto. Y es una carga que va a tener todo el Estado. No puedo decir que la Suprema Corte de Justicia podrá superar este problema porque no tenemos medios para hacerlo", dijo Pérez Manrique.

En el futuro habrá situaciones que hoy ameritan la medida cautelar de libertad donde no se aplicará y "donde la persona va a tener la posibilidad, el derecho, de esperar el juicio en libertad", ejemplificó Chediak. "Hay que explicarle a la ciudadanía que eso no quiere decir que la persona no estará sujeta a sanción penal sino que cambió el sistema", agregó el ministro de Corte.

En este sentido, Chediak proyectó un escenario muy complicado para quienes habrán de impartir justicia: "seguramente todos los operadores van a tener que salir a explicar por qué, en el caso concreto, a determinada persona se la está haciendo esperar en libertad; incluso, es posible que en los locales del interior nos rompan todos los vidrios".

Chediak detalló además que los operarios del sistema también tendrán que aprender a lidiar con los cambios. Por ejemplo, se refirió al hecho de que sean ahora los fiscales quienes habrán de dirigir una investigación.

"El sistema es obsoleto, pero los jueces no son malos investigando y dirigiendo la investigación, y lo vienen haciendo desde siempre. Ahora vamos a dar ese rol a quienes nunca lo han hecho, que tienen cierta capacitación. Esa apuesta de que a los veteranos que tienen experiencia se les quite determinadas funciones y se las den a los neófitos en esto, ¿nos va a asegurar que va a funcionar mejor? ¡No, no nos va a asegurar nada! (...) Entonces, la policía va a tener que aprender a recibir órdenes de los fiscales como nunca había sucedido. Los fiscales van a tener que aprender a dar órdenes a la policía", dijo.


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