Tarantino puede, Jim Dalalla no

Un boliche decidió bromear con una vieja admonición racista contra los mexicanos, sacada de una película, y las autoridades y las redes reaccionaron con ira
Estuve en Ciudad de México solo por un par de días, para hacerle una entrevista a Liam McIntyre, protagonista de la segunda temporada de la serie Spartacus. Me estaban buscando en el aeropuerto con un cartel con mi nombre, para llevarme al hotel W, un lugar muy cómodo en la zona más paqueta de la capital.

En el camino cometí mi primer error: le pregunté al chofer dónde podría beber un margarita para el recuerdo. Me contestó con gran seriedad: "El margarita es un trago de mujeres. Es la manera que tienen las mujeres de beber tequila. Los hombres no beben margarita".

No puedo evitar que me siga haciendo muchísima gracia. El buen hombre no permitió que comenzara mi aventura de conocer México sin entender un rasgo tan arraigado en su cultura como lo es el machismo. Los hombres, en México, no solo no lloran, sino que no beben margarita. Eso es cosa de mujeres. Tal vez de niños, también, pienso yo ahora.

Para mí era obvio que ese solo individuo no representaba la diversidad de opiniones de la sociedad mexicana, por más cejas negras y gran bigote que tuviera. Estaba seguro de que había hombres y mujeres que preferían el tequila en una copa alta con forma de cono invertido, de algún color intenso y bordeada de sal, o algo así. Y que había hombres y mujeres que bebían tequila pura y dura y que los niños no bebían alcohol.

Conocía una anécdota brutal, no cotejada de ninguna manera, de un bar en México que tenía un cartel que decía: "Prohibido entrar con perros y con mujeres" pero eso era obvio que pertenecía al pasado, si es que no era pura fábula.

Ahora apareció un cartel en un bolichito de Uruguay –país exótico de América del Sur que añora la decadencia europea– donde, en un pizarrón de la vereda se podía leer, en inglés: "No están permitidos los perros ni los mexicanos".

El lugar en cuestión se llama Coffee Shop, está en Pocitos y entre sus especialidades figuran las clásicas expresiones de la comida rápida mexicana, adoptadas también por Estados Unidos, como las quesadillas y los burritos. Su dueño es estadounidense y eso fue un agravante para los custodios de la integridad moral pública.

La frase "no dogs or Mexicans are allowed" fue muy usada en Estados Unidos en los boliches del Sur durante el siglo XIX y principios del XX. Jim Delalla, el propietario de Coffee Shop, declaró que él la sacó de la película Los 8 más odiados, de Quentin Tarantino, estrenada en 2015. Parece que Delalla suele decorar su pizarrón con frases tomadas del cine.

Usar la frase en el contexto de un espectáculo, como lo hizo Tarantino, es totalmente aceptable. No queda tan claro si lo es usarla en el pizarrón de un lugar que atiende al público. Dallala decidió –en tono de broma, de referencia cultural, por lo que pidió disculpas– poner el cartel a la entrada de su negocio, como si dijera "prohibido entrar con capucha".

Para Dalalla la prohibición era tan absurda que creyó que nadie podría llegar a tomarla en serio. Tal vez pensó que el hecho de que estuviera en inglés mitigaría su efecto. Para mí es obvio que se equivocó. La frase, en el pizarrón de entrada del boliche, es muy ofensiva. Y escrita en la lengua nativa del propietario, un poco más, todavía.

Preferiría no encontrarme con ese cartel, que evoca no solo el dolor de épocas pasadas sino el presente más asfixiante en la tierra natal de quien lo escribió. Lo que me parece bastante claro, en todo caso, es el que comerciante está sinceramente arrepentido de su decisión y que Coffee Shop seguirá preparando comida mexicana apta para todo público.

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