Temer envía tropas para contener disturbios de quienes exigen su salida

El presidente investigado manifestó que es "inaceptable el vandalismo" y que "no permitirá" que se perturbe un proceso "democrático"

Miles de trabajadores convocados por los principales sindicatos de Brasil llegaron este miércoles a Brasilia para exigir la salida del presidente Michel Temer, acosado por denuncias de corrupción, y también el fin de sus medidas de austeridad.

Varias reyertas se produjeron a primera hora de la tarde entre policías y manifestantes que reclaman la partida del presidente brasileño, según reporteros de la AFP e imágenes televisivas.

La policía dispersó a grupos de manifestantes con gases lacrimógenos y procedió a varios arrestos, mostraron las imágenes. Las detonaciones y la humareda de los gases se percibían desde el interior del Congreso.

El miércoles en la tarde, el gobierno brasileño ordenó mandar tropas federales a Brasilia para proteger los edificios públicos de los desmanes provocados.

"En este momento ya hay tropas federales aquí, en el palacio de Itamaraty [sede de la cancillería], y ya están llegando tropas para asegurar la protección de los edificios ministeriales", anunció el ministro de Defensa, Raul Jungmann, en una breve declaración después de que se conociera que la entrada al Ministerio de Agricultura en Brasilia fue atacada con bombas molotov.

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"El Presidente de la República resalta que es inaceptable el vandalismo, que es inaceptable el descontrol, y que no permitirá que esos actos perturben un proceso que se desarrolla de forma democrática y con respeto de las instituciones", agregó Jungmann.

Con camisetas estampadas con la consigna "Ningún derecho de menos" y pegatinas que decían "Fora Temer" y elecciones "Directas ya", unas 25.000 personas se preparaban para marchar hacia el Congreso, según cifras de la Secretaría de Seguridad del Distrito Federal

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Francisca Gomes, una portera de 59 años de San Pablo, sostenía con tres compañeras un ataúd de cartón negro con imágenes del presidente y cruces blancas que decían "RIP Temer".

"Éste es el fin de gobierno golpista. El pueblo está en la calle para eso. No precisaban robar a Brasil", dijo a la AFP Gomes.

Marchas

Las marchas fueron convocadas por Força Sindical (un sindicato moderado) y la Central Única de los Trabajadores (CUT), junto al Partido de los Trabajadores (PT, izquierda) y otros movimientos sociales.

Aunque tienen previsto realizar actos paralelos, el volumen de manifestantes logrado en el corazón político de Brasil puede acentuar la presión sobre Temer, cada vez más debilitado en los frentes judicial y político.

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El presidente llegó al poder hace un año tras la destitución de la mandataria de izquierda Dilma Rousseff, de quien era el vice, con la expectativa de completar el mandato hasta finales de 2018 y aplicar un programa de severos ajustes para sacar al país de la peor recesión de su historia.

Pero la izquierda, que denuncia un "golpe institucional" y se moviliza al grito de "Fora Temer", ve en la súbita aceleración de la crisis política una inmejorable oportunidad para cobrarse su revancha.

La Constitución brasileña determina que, en caso de vacío en la Presidencia durante la segunda mitad de un mandato, el Congreso debe elegir un nombre para completarlo. Las elecciones directas sólo podrían celebrarse en caso de que se hiciera una enmienda constitucional, pero hay una creciente demanda para encontrar un atajo que abra esa vía.

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La búsqueda de otra salida se debe en gran medida al desprestigio del Congreso, donde decenas de legisladores están investigados por su implicación en la red de sobornos de Petrobras, revelada por la Operación Lava Jato.

Así lo cree Dorival Pereira, de 60 años, que viajó 18 horas desde Mato Grosso do Sul para manifestarse en Brasilia. "No hay otra salida que elecciones directas porque tanto el Ejecutivo como el Congreso se formó una cuadrilla para masacrar a los trabajadores y robar el país", sostuvo este comerciante, vestido con una camiseta que reclamaba "Directas Ya".

El escándalo estalló la semana pasada, cuando salió a la luz una grabación realizada por el empresario Joesley Batista, dueño del gigante cárnico JBS, en la que Temer parece avalar el pago de sobornos a un exdiputado preso por corrupción.

La fiscalía general acusa al presidente, de 76 años, de obstrucción a la justicia para impedir el avance de la operación "Lava Jato", en una trama donde ve corrupción y organización criminal.

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Las movilizaciones también apuntan a denunciar la reforma del sistema de jubilaciones y la flexibilización de la legislación laboral, tramitadas en el Congreso.

La tensión en Brasilia se sintió el martes en la sesión de una comisión del Senado sobre la reforma laboral, que terminó en una trifulca generalizada, con gritos de "¡Fora Temer!" proferidos por legisladores del PT, la formación política del expresidente Lula da Silva (2003-2010).

La parálisis de las reformas preocupan en cambio a los mercados, que operan con prudencia desde la semana pasada, después de una primera reacción que el jueves hundió a la Bolsa y provocó una fuerte devaluación del real frente al dólar.



Fuente: AFP

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