Trump deja sin efecto amenaza de abandonar tratado comercial

Gobiernos de Estados Unidos, Canadá y México acordaron renegociar términos del acuerdo
La versión sobre un eventual retiro de Estados Unidos del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (Tlcan) cayó en los últimos días como una bomba de tiempo en Canadá y México.

Firmado en el año 1994, el tratado es uno de los más importantes acuerdos de libre circulación de mercaderías y servicios para 478 millones de personas que habitan los tres países.

Pero recién fue en 2008 cuando cayeron todos los derechos aduaneros al comercio entre los socios, excepto para casi todos los lácteos y la madera canadiense para construcción.

En los primeros 15 años de vigencia del tratado, se crearon 40 millones de empleos, 25 millones de ellos en EEUU, según la secretaría del Tlcan.

El acuerdo, que fue negociado durante la presidencia del republicano George Bush y firmado por su sucesor demócrata, Bill Clinton, debía ser revisado, según insistió en distintas ocasiones el actual presidente estadounidense, Donald Trump.

Hasta la llegada del magnate republicano a la presidencia, los tres países firmantes del tratado destacaban sus beneficios, en particular en materia de empleos e inversiones.

Las intenciones de Trump, que al filo de cumplir los primeros cien días de su gobierno, pretendía sacar a Estados Unidos del tratado, inquietaron sobremanera a Canadá y México.

Precisamente, ambos países consiguieron una pizca de alivio en su dura relación comercial con EEUU luego que Trump moderara su amenaza de ruptura.

En ese contexto, distintas conversaciones telefónicas entre los presidentes de los tres países abrieron en la noche del miércoles el camino hacia una renegociación del tratado cuando se creía que EEUU se iría.

El canciller de México, Luis Videgaray, comentó que la ruptura "fue una posibilidad real".
"Tenemos confirmado que es algo que se estaba considerando", pero la decisión no estaba tomada, afirmó a Radio Fórmula.

Trump informó a su vez que sus colegas de México, Enrique Peña Nieto, y el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, lo llamaron para renegociar y no derogar el tratado.

"Me llamaron y me dijeron: en vez de terminar el Tlcan ¿podría por favor renegociarlo?", señaló Trump ayer tras una ceremonia en la Casa Blanca.

Recordó que en la campaña prometió renegociar o romper el tratado y añadió: "En vez de terminar con el Tlcan, que causaría un gran shock al sistema, lo renegociaremos".

Antes, tanto políticos, diplomáticos, como distintos grupos de presión realizaron varios movimientos entre bambalinas para inclinar la balanza.

Tras una primera llamada a Trump para defender la madera canadiense gravada por Washington, Trudeau volvió a llamar esta semana a la Casa Blanca.

"Tuvimos una nueva buena conversación y, en efecto, (Trump) dijo que pensaba anular" ese acuerdo", dijo Trudeau ayer.

Tras los primeros arrebatos de Trump contra el acuerdo comercial, Trudeau se mostró abierto a renegociarlo.

Durante una visita a Washington, Trudeau defendió el libre comercio con sus dos socios y recordó que para los exportadores estadounidenses, Canadá es su primer mercado.

Para Trump –que apunta a priorizar el empleo de los trabajadores de su país– sacar de un plumazo ese acuerdo no sería del agrado de distintos sectores exportadores, como el de automóviles y agroalimentos.

El primer ministro canandiense dijo haber expresado a Trump que el Tlcan permitió generar muchos empleos y empresas.

Trump sostuvo que suprimiría a disgusto el Tlcan porque, afirmó, dice tener "respeto" por los dos países y "aprecia mucho" a Trudeau y a Peña Nieto.

Comercio

Firmado en 1994, el Tlcan es un acuerdo de libre circulación de mercaderías y servicios que abarca a los 478 millones de habitantes de Canadá, México y EEUU.

Trabajo

En los primeros 15 años del tratado se crearon 40 millones de puestos de trabajo, de los cuales solo 25 millones fueron en EEUU.

Industrias

La deslocalización de fábricas estadounidenses hacia México modificó el intercambio bilateral.

Aranceles

Trump impuso gravámenes a la madera canadiense esta semana, lo que elevó la tensión de los socios.

Una charla sobre inversiones y limones

El presidente Donald Trump mantuvo ayer jueves una reunión con su homólogo argentino, Mauricio Macri, en la que hablaron sobre inversiones, seguridad, combate al crimen organizado e intercambio comercial, especialmente limones.

Macri y su esposa, Juliana Awada, fueron recibidos por Trump y la primera dama estadounidense, Melania, en el jardín de la Casa Blanca, y posteriormente los dos mandatarios se dirigieron al Salón Oval para el inicio de una reunión.

"Nos conocemos hace muchos, muchos años. Hace 25 años. Nos conocemos desde antes de la política, y quién hubiera pensado que esto pudiera pasar para los dos. Conozco a Mauricio muy bien, es una gran persona y es un gran líder", dijo Trump.

Por primera vez en la Casa Blanca, Macri dijo que la visita tenía por objetivo "profundizar la relación bilateral. Queremos construir relaciones más fuertes y a largo plazo entre ambos países".

Entre los resultados concretos de la visita, los dos presidentes decidieron lanzar un grupo bilateral de trabajo sobre cuestiones cibernéticas, que protegerá los intereses de seguridad y económicos de los dos países.

Washington y Buenos Aires también se comprometieron a profundizar la cooperación en materia de combate al tráfico de drogas, lavado de dinero y financiación de actividades terroristas y corrupción.
Para ello, instituyeron un mecanismo bilateral de diálogo sobre financiamiento ilícito.

Durante el encuentro, Trump también entregó a Macri un legajo con documentes desclasificados por el gobierno estadounidense, generados por el cuerpo diplomático y agencias de inteligencia sobre violaciones a derechos humanos en Argentina durante el régimen militar (1976-1983).

Parte de la agenda que Macri llevó a la Casa Blanca estaba concentrada en el comercio bilateral, en dificultades implementadas por el gobierno estadounidense a la importación de cítricos de Argentina, especialmente limones.

Flujo comercial

Las exportaciones argentinas a Estados Unidos alcanzaron US$ 6.928 millones en 2016, al tiempo que el flujo comercial estadounidense hacia Argentina ascendió a US$ 17.326 millones.

Macri dijo que las dificultades comerciales podían relacionarse a la apertura relativa de cada uno de los dos países al flujo de comercio.

Fuente: El Observador y agencias

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