Un atentado que puede torcer la campaña electoral en EEUU

La guerra contra la yihad y la tenencia de armas en el centro del debate
Las campañas electorales son, usualmente, permeables a cada suceso que tiene lugar en el país donde se están gestando. Los candidatos usan y abusan de estas situaciones para inclinar la balanza para su lado, ignorando muchas veces la forma más oportuna de abordar el tema. El atentado en la discoteca gay Pulse horrorizó a gran parte de la población mundial e implicó un duro golpe para la sociedad y el gobierno estadounidense, pero sin embargo, puede terminar siendo un punto de inflexión en la reñida carrera por la Casa Blanca que comenzarán a disputar Donald Trump y Hillary Clinton a partir de julio.

El primero en lanzar el tema en la campaña fue, como se esperaba, Trump. Casi inmediatamente de que se conocieran las primeras informaciones que apuntaban a la reivindicación del Estado Islámico, el magnate apuntó duramente en twitter al gobierno encabezado por Barack Obama: "¿El presidente Obama se referirá finalmente al terrorismo islámico radical? Si no lo hace, debería renunciar inmediatamente". En ese sentido, la tragedia puede impulsar uno de los preceptos principales esgrimidos por Trump a lo largo de su campaña por la candidatura republicana: la lucha contra la yihad, tanto dentro de las fronteras estadounidenses como fuera de ellas.

"Dado que nuestros líderes son débiles, dije que esto iba a ocurrir y solo va a empeorar", dijo en una declaración. "Estoy tratando de salvar vidas y de evitar el próximo ataque terrorista. Ya no podemos darnos el lujo de ser políticamente correctos", expresó Trump.

Con el país impactado por el peor ataque en suelo estadounidense desde el 11 de setiembre de 2001, Tim Malloy, director de sondeos de Quinnipiac University, cree que el terrorismo dominará los debates hacia las presidenciales de noviembre. "El tema en la agenda hasta el día de la elección", explicó.

Tras los atentados de noviembre en París y el de San Bernardino en diciembre, Trump afirmó que, de llegar a la presidencia, prohibiría a todos los musulmanes entrar a suelo estadounidense, algo que le valió el respaldo de los republicanos. En marzo, tras los atentados de Bruselas, ya había comprobado que el tema del terrorismo le rendía.

"Tal vez porque hablo al respecto más que ningún otro. Probablemente esa sea la razón por la cual estoy primero en los sondeos", decía. Su mensaje, a su vez, encontró respuesta en un público que se dice "extremadamente" preocupado por el terrorismo, un tema situado justo por detrás de la economía en las inquietudes de la población, según una encuesta que la CNN difundió en mayo.

Pese a que Clinton sigue siendo ligeramente la favorita para ganar las elecciones, los demócratas temen que la feroz retórica antiislámica de Trump de frutos tras la tragedia sucedida en Orlando.

Según el experto, el debate instalará también otra de las polémicas más importantes de los últimos años en EEUU: el fácil acceso a las armas. La mayoría de los estadounidenses respalda en este terreno a los demócratas, favorables a un endurecimiento de las leyes de control de armas. Los republicanos, en su mayoría ligados tradicionalmente al porte de armas, se alinean a los ideales de Trump, quien denunció por ejemplo el régimen de tenencia de armas de Francia, al afirmar que los autores de los atentados de París hubieran causado menos víctimas si algunas de ellas hubieran estado armadas.

Tras ocho años junto a su marido en la Casa Blanca, ocho en el Senado y cuatro en el Departamento de Estado, y haber estado al corriente de la operación que condujo a la muerte Osama Bin Laden, Clinton insiste en que ya probó su capacidad como estadista.

Su comunicado de reacción ante la masacre de Orlando fue redactado de manera de mostrarla como interiorizada de las complejidades del problema, pero Clinton aprovechó también para insistir sobre el flagelo de la violencia debida a las armas de fuego. "Las armas de guerra no tienen lugar en nuestras calles", remarcó, mientras que sus asesores ya anunciaron que este será uno de los temas centrales de su campaña electoral.

La medida más próxima, según publicó El País de Madrid, podría ser la prohibición de los fusiles de asalto como el utilizado por el atacante de Orlando y que fue adquirido legalmente. Sin embargo, la propuesta podría estrellarse contra un Congreso reacio a recortar una de las "libertades" que disfrutan los estadounidenses, algo que ya sucedió en el pasado.

Fuente: Agencias

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