Un bagayo

Mientras el mundo avanza en mega acuerdos de libre comercio Uruguay sigue cerrado en el Mercosur y resurgió el contrabando, prueba que es un pacto de letra muerta

Cuando era pibe era común ir a la feria barrial de frutas y verduras y comprar alimentos brasileños ingresados ilegalmente al país de contrabando, es decir, sin pagar los impuestos (IVA, entre otros tantos) que gravan a  los bienes y servicios producidos en el país, además de los aportes a la seguridad social de patrones y trabajadores que encarecen los mismos Así, no era raro ver a los vecinos volver con el carrito de la feria repleto, además de con hortalizas y frutas, alguna yerba brasileña, aguardiente, garotos y remeras Hering de todo tamaño y color, que muchas veces terminaban revendiéndose, así como ropa interior y hasta pomadas curativas

Con la firma de los acuerdos constitutivos del Mercosur, su plena vigencia, el 1º de enero de 1995, se suponía que aquellos negocios delictivos debían llegar a su fin porque se iniciaba una etapa de significativa importancia en el intercambio comercial entre los países socios, Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, que juntos constituyen un mercado de 197 millones de habitantes.

Los tres puntos fundamentales del tratado fueron libertad de movilidad de bienes, mercancías y factores productivos; aranceles cero en el tráfico comercial y arancel externo común, y la armonización de las políticas comerciales y macroeconómicas con el resto del mundo.

El tratado estableció un período de transición desde su firma hasta el 31 de diciembre de 1994, durante el cual se fueron desgravando semestralmente los aranceles aduaneros entre los cuatro socios, de modo de alcanzar el valor cero el 1º de enero de 1995.

Ese fue el espíritu germinal del bloque, pero como es sabido se transformó en letra muerta por medidas unilaterales de los socios mayores del bloque, Brasil y Argentina,que con devaluaciones de sus monedas y restricciones al comercio han desvirtuado el espíritu con el que fue creado el mercado común que nunca pasó ni pasará de ser una
unión aduanera imperfecta.

El  13 de enero de 1999 Brasil devaluó el real y pulverizó la competitividad de las exportaciones uruguayas que tardaron varios años en recuperarse del tropezón.

Cuatro años después, Argentina puso fin a la convertibilidad cambiaria que establecía desde 1991 la paridad entre el peso argentino y el dólar. Provocó una furibunda crisis económica, política y social que  traspasó el Río de la Plata y dejó a Uruguay al borde del colapso económico, con daños económicos y sociales irreversibles.

La afinidad ideológica de los gobernantes no mejoró el funcionamiento del bloque que se ha transformado en un mero club de amigos políticos.

La muestra más elocuente del fracaso mercosuriano volvió a quedar de manifiesto enlos últimos días con las verdaderas legiones de uruguayos que cruzan a Brasil a comprar  alimentos y otros bienes porque su dinero rinde 20% más que en Uruguay, fruto de la devaluación del real.

En la página web de la Dirección de Aduanas se exhiben varias fotografías de los millonarios decomisos recientes, que incluyen desde alimentos y bebidas hasta garrafas de supergas.  

Al mismo tiempo que en Uruguay quedó al desnudo esa realidad, el mundo desarrolladodio al inicio de la semana que termina el puntapié inicial para el acuerdo comercial mas importante del orbe: el TPP. Esa es la sigla en inglés para lo que en español se conocecomo Acuerdo Trans-Pacífico de Asociación Económica. Se trata del acuerdo más amplio de liberalización del comercio que la historia haya conocido, cuyas negociaciones entre sus 12 países miembros (que habían empezado en 2008) se sellaron el lunes.Los participantes al día de hoyson  Australia, Brunei, Canadá, Chile, Estados Unidos, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur y Vietnam. Juntos,representan el 40% de la economía mundial.El presidente estadounidense, Barack Obama, fue uno de los propulsores del acuerdo. En un comunicado, el mandatario sostuvo que el TPP "nivelará el campo de juego" para los trabajadores y empresas de su país

Debido al porte de las economías que lo conforman, el TPP dará nueva forma al comercio internacional. Su potencialidad es tal que podría remodelar industrias e influenciar desde los precios del queso hasta el costo del tratamiento para el cáncer, sostiene Reuters.

Aunque el complejo acuerdo establece reducciones de tarifasprogramadas en cientos de ítems importados, desde cerdo y carne en Japón hasta
camionetas en Estados Unidos, el tema de la duración de los monopolios otorgados a los que desarrollan nuevos medicamentos biológicos había amenazado con desbaratar las conversaciones hasta el final, consignó la agencia.

Por ahora, hay tres países latinoamericanos en el acuerdo: Chile, México y Perú. El gobierno encabezado por Obama había transmitido a Uruguay de manera informal la posibilidad de incluirlo una vez terminada la ratificación del TPP -que se estima puede demorar unos dos años- entre los 12 países miembros.

El canciller uruguayo Rodolfo Nin Novoa le pidió al embajador en EEUU, Carlos Gianelli, que confeccionara un documento de análisis sobre el TPP, para barajar los pros y contras de un eventual ingreso al tratado.

El diplomático ya realiza una evaluación preliminar de los contenidos de los principales temas (muchos de ellos secretos) y prepara un estudio de los vínculos que Uruguay tiene con los otros 11 miembros del Acuerdo, para que ello sirva de insumo al gobierno  a la hora tomar la decisión política de ingresar o no en las negociaciones.

Todo parece indicar que esta vez existe la voluntad del Poder Ejecutivo de sentarse a la mesa y por lomenos observar el menú, lo que para el país resulta vital en momentos de amenazas para la economía por sendos focos de incertidumbre, sobre todo regional por la crisis
económica y política que jaquea a Brasil.

De dejar pasar el tren, como ocurrió recientemente con el acuerdo global de servicios (TISA por su sigla en inglés), el país estará demostrando ser un bagayo en el concierto mundial. Bagayo no ya como sinónimo de contrabando sino como la chica más fea del barrio.


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