Un disco puertas afuera

Para su séptimo trabajo, Buenos Muchachos se fue para Solymar y volvió con un disco diferente. Lo presenta el viernes en el Teatro de Verano
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Buenos Muchachos, una banda que atravesó la década de 1990, sorteó vaivenes internos, sobrevivió a la crecida y a la leve baja del rock nacional, y salió más fortalecida y popular que nunca, hoy puede darse varios gustos. Como salir de Montevideo e instalarse en una casa de Solymar para grabar un álbum diferente.

"Cuando hacés un disco parece que fuera a ser el último que vas a hacer en tu vida y tiene que ser algo re importante", afirmó Pedro Dalton a El Observador. "Pero este es nuestro séptimo disco, y vamos a seguir haciendo. Y que uno suene como una casa de Solymar está de puta madre. Lo que hicimos es hacer una grabación con la misma calidad de micrófonos que tenemos en estudio, pero utilizando el medio ambiente y las canciones. Y quedó bien".

Nidal, disco que presentarán este viernes en el Teatro de Verano (ver abajo), fue nombrado en homenaje a esta casa (en realidad dos casas) que sirvieron de refugio para la banda. "Llegamos a la idea del nido y buscando sinónimos encontramos el término nidal, y era lo más concreto que podía definir más que a las canciones, a lo que le sucedió a la banda en ese momento", explicó el vocalista. Era el lugar donde sucede una creación.

Buenos Muchachos

En discos anteriores la banda experimentó yéndose a lugares fuera de Montevideo para grabar maquetas, pero ésta fue la primera vez que decidieron grabar en un estudio casero. Primero ensayaron intensamente las canciones, y luego se mudaron durante una semana a la casa de Ricardo Di Paolo, asistente de grabación. Allí el equipo ocupó dos casas, la principal y una secundaria, resultado de la ampliación de una barbacoa, ambas unidas por cables.

En una estaban los músicos con sus instrumentos. Los guitarristas Gustavo Antuña, Marcelo Fernández y Francisco Coelho reunidos en una habitación, Dalton en otro cuarto, cubierto por una mampara y telas; en la barbacoa se instalaron la batería de José Nozar, Ignacio Echeverría con su bajo y el teclado de Ignacio Gutiérrez. Aparte se ubicaron los equipos de las guitarras.

Los equipos encontraron su lugar entre los muebles de la casa, y la grabación se integró a la vida misma. Los músicos terminaron durmiendo al lado de los instrumentos. "Era una casa de balneario, tal cual, con ese tipo de decoración. Convivir con eso fue alucinante", contó Dalton.

Buenos Muchachos

El aire de playa

Así, la banda grabó el disco durante las 24 horas del día. Todo estaba organizado a la pefección, incluyendo las comidas. De eso se encargó Nozar, que elaboró el menú donde no faltaron las clásicas hamburguesas a la parrilla de Dalton y el asado de Antuña.

El ambiente y el verde de afuera se metieron adentro, tanto en el arte del disco como en la grabación. Para eso, colocaron un micrófono en el pasto, que tomó todo el sonido ambiente que se puede escuchar en el disco. La excepción son los sonidos bovinos y los ronquidos que aparecen en Viaje cerca, que vienen de la maqueta inicial que grabó Antuña en Villa Serrana. "Hay aire en el disco", afirmó Dalton. "La idea fue esa".

Buenos Muchachos

Después de la semana afuera, vino el "posparto": después de haber dejado todo, "te quedás vacío", explicó Dalton. La vuelta a Montevideo implicó dar los toques finales en el estudio De Puta Madre.

En esta etapa se dio la "magia de la posproducción", liderada por el productor Diego Janssen. "Queríamos hacer un disco con siete instrumentistas tocando, pero después te das cuenta que para toda la información que estás dando, si lo dejás así como está queda muy chato, tenés que darle una magia". Eso incluyó incluir efectos luego del grabado. Por ejemplo, la voz se pasó por una pedalera para darle reverb. "Hizo que nos llevara más horas de producción, pero generó que cada canción tuviera su particularidad", afirmó Dalton.

La historia

A pesar de estas particularidades, Dalton sostiene que el disco tiene un sonido general a lo largo de las 12 canciones. De hecho, este trabajo fue un nuevo ejercicio de síntesis, en respuesta de Se pule la colmena, un disco doble de 20 temas.

La idea inicial eran 10 canciones, cada una sobre un personaje. De estos solo quedó una: A mí manera, una historia que nació de un borrador de Dalton y que data de Se pule la colmena. "Era sobre un abogado cagador que un día decirse vestirse de mujer, se va, deja todo y es libre", explicó Dalton. "Pero no lograba que se entendieran las sutilezas. Me cuesta mucho el relato por la manera en que canto", explicó Dalton. Para que finalmente pudiera escribir esa historia, lo que tuvo que pasar fue tiempo. Tiempo para que encontrara una entrevista con la abogada e integrante de Ovejas Negras Michelle Suárez, y hallara en ella la inspiración. "¿Para qué voy a inventar una historia ficticia si esto es mucho mejor? Es una historia real y alucinante. Es un ejemplo. Una de las cosas que me tocaron el alma fue la diferencia que hace tener dos padres evidentemente muy abiertos, que te acepten como sos y te permitan hacer una carrera, llegar a ser abogada y encima poder hacer leyes".

BUENOS MUCHACHOS / A mí manera

En A mí manera, Dalton optó por contar esta historia en primera persona, una decisión que consideró "drástica", pero necesaria.Recién después que fue lanzado el tema como el primer single, Dalton conoció a Suárez.

La realización de este disco se signó primero por la libertad que implicó contar con un estudio a disposición, pero también por la relación entre los músicos: las discusiones dejaron lugar al diálogo y a la negociación. "Me di cuenta que hicimos el disco en servicio de las canciones y no de nuestros egos", afirmó Dalton.

En este sentido, la característica voz de Dalton no aparece en dos temas. Sloanne, una canción que comenzó con un recitado y terminó siendo instrumental. "Es como una canción de Ojos del cielo (proyecto instrumental de Antuña y Fernández) pero tocada por los Buenos Muchachos", describió Dalton. Así como también Si Barre, tema que Fernández pidió interpretar. "No te voy a mentir, me tensé un poco en el momento", contó Dalton; sin embargo, tras dejarle a su hermano el turno en el micrófono, decidió cederle la canción.

Nidal es un disco que además de mucho aire, en comparación con trabajos anteriores, tiene una mayor luminosidad, tal vez también la luz fue la que entró desde afuera.


Presentación

La banda preparó un espectáculo muy visual, con una escenografía a cargo del artista Gustavo Genta y Martín Batallés, director de arte de la banda.
Las entradas están a la venta en Red UTS a $560 y $700.
Hotel Paradise es la banda invitada.

Tras el cambio de fecha debido a las lluvias, quienes no puedan asistir a este show podrán devolver sus entradas a partir del lunes 25 hasta el viernes 29 de abril y el lunes 2 de mayo en la boletería del Teatro de Verano, de 15 a 19 horas.

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