Un espectáculo que se impone a fuerza de emociones

Con un despliegue artístico y técnico impactante, Fuerza bruta desembarcó con toda su maquinaria en Montevideo; la obra promete conquistar a los uruguayos
El cuerpo de la mujer impactó contra el agua con fuerza y los espectadores se sobresaltaron. El rostro de la danzarina se pegó al plástico y observó a todos los presentes con una sonrisa exagerada y los ojos abiertos de par en par como dos grandes platos. Su expresión era de una alegría retorcida, casi aterradora. La mujer se incorporó en el agua con agilidad y las plantas de sus pies se marcaron bien definidas en el charco a través del plástico. Incluso aquella imagen, tan simple, resultaba hipnótica. Luego, en apenas unos segundos, la piscina –que colgaba a unos metros del suelo soportada por unos andamios sobre la platea repleta de periodistas y fotógrafos en una carpa oscura– bajó hasta rozarse con las cabezas del público. A la primera bailarina se le sumaron tres más que comenzaron a deslizarse por el agua recorriendo con la mirada a toda la prensa. Algunos tomaban fotos, enloquecidos ante el potencial visual de la escena; otros, sencillamente estábamos demasiado atónitos para siquiera intentar registrar el momento con el celular.

Así transcurrió uno de los actos de Fuerza bruta, un reconocido espectáculo argentino que desembarcó en Montevideo ayer para presentarse con varias funciones hasta el próximo 18 de diciembre.

Fuerza bruta nació de la cabeza creativa de Diqui James, un director que ha conquistado a millones de personas con su espectáculo que hace 11 años se mantiene en cartel en el Centro Cultural Recoleta de Buenos Aires y que también tiene su versión en el off-Broadway de Nueva York, donde ya ha vendido más de 820 mil entradas.

A libre interpretación

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La premisa argumentativa de Fuerza bruta es difícil de definir. Se trata de 45 minutos en los que pasa de todo, y en los que convergen de una manera especial la interpretación, la danza, la música y la acrobacia generando un cóctel de emociones que aferran al espectador a ese momento concreto, al ahí y al ahora. A su vez, cada acto cuenta una historia diferente que, si bien fue concebida con una interpretación específica por parte de James, los espectadores pueden creer de ella lo que les plazca.

"Lo que queremos es contar una historia y trata de transmitirle al público sensaciones y emociones que no haya sentido en otro momento de su vida más que en el espectáculo", explicó a El Observador Yamila Traverso, actriz del show. Y agregó que mucho de lo que pasa dentro de Fuerza bruta es impredecible.

"Fuerza bruta es el presente. Es el aquí y ahora. Es dejarse llevar por todos los estímulos visuales, sensoriales y auditivos. Es conectarse con los actores; el público es un actor más, muy importante."
Los integrantes del elenco –una mezcla de actores, bailarines y acróbatas, en su mayoría argentinos y brasileños– no tienen un rol o personaje específico dentro de la obra sino que todos los interpretan a todos. Una vez que ingresan al espectáculo, tienen un período de ensayos y entrenamiento en los que preparan todos los roles. Luego, cada noche, una hora antes del show, la producción les asigna un rol para esa función; todos los días es uno distinto. Esto, según los actores, los conecta a todos con la representación de manera distinta y le da una "emoción peculiar" a cada presentación.

Bruta técnica

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Cada vez que finaliza una función, el público aplaude al elenco y el elenco pide una ovación para el equipo técnico. Porque Fuerza bruta es, además de talento artístico, una ilusión óptica constante cuyos prestidigitadores son 10 especialistas entre escaladores, utileros, mecánicos e iluminadores que llevan adelante el espectáculo desde la oscuridad.

"Este es un show de riesgo", aseguró Diego Mayora, quien es director de escenario en una obra que, curiosamente, no sucede sobre una estructura clásica, ya que todas las acciones acontecen o en el aire o en la platea, entre el público. Según Mayora, el peligro del montaje pasa porque el equipo se codea con la tensión durante toda la función, ya que hay actores colgando, se mueven estructuras pesadas y se trabaja con materiales sensibles. "Uno nunca puede tener todo controlado en un show como Fuerza bruta", agregó.

"Fuerza bruta es un espectáculo de riesgo"
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Otra de las características de la obra, según los protagonistas, es que apela mucho a la idiosincrasia del Río de la Plata con el uso del candombe y de la murga en algunos de los actos dentro del show.

Desde sus inicios, James –que nació como artista en el teatro alternativo y consiguió renombre tras la formación de la compañía teatral De La Guarda en la década de 1990– apeló a lo festivo, al carnaval, al baile, al ritmo, a la diversión y al espectáculo como a la fuente de distracción más honesta. Fuerza bruta es todo eso y con un giro particular. Por Montevideo, la creación de James está solo de paso.

Entradas

A la venta en Red Uts entre $ 945 y $ 1.350. Funciones hasta el 18 en Landia, centro de espectáculo del Parque Roosvelt.

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